Grupo E / Jornada 2

Triunfo ajustado de un Sevilla que mereció golear

Solo la escasez de pólvora impidió una victoria cómoda de los pupilos de Lopetegui ante un Rennes menor sin Camavinga y N'Zonzi

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉS Madrid

Volvió casi tres años después la celestial música de la Champions al Ramón Sánchez-Pizjuán. Esta vez con la bombonera del barrio sevillano de Nervión muda, a años luz de aquella olla a presión que tanto se echa de menos. Sin embargo, la Liga de Campeones es más que suficiente motivación para un equipo que necesitaba una inyección de moral después de dos derrotas consecutivas en Liga y tres partidos sin marcar. Llegó al fin la victoria y el gol, pero fue necesaria una auténtica sucesión de ocasiones de peligro, concretamente más de una veintena, para que el Sevilla doblegase al Rennes, a merced de su rival durante la práctica totalidad del partido. Y es que la pólvora marca diferencias en el fútbol y es también de lo único que adolece el equipo de Lopetegui.

Ocampos fue el primero en avisar con un disparo lejano desviado, en unos minutos marcados por el orden táctico y una presión intensa del Rennes. Pese a ello, el Sevilla halló fácilmente el camino al área rival. Rugani convirtió un intento de despeje en fuego amigo y Luuk de Jong no alcanzó a rematar un balón rechazado por Gomis tras disparo de Navas. Sin tiempo para el respiro, Munir se inventó una acrobática volea de zurda al larguero. El hispano-marroquí, que volvía al once por los problemas físicos de Suso, fue una pesadilla para el Rennes en los primeros minutos y rozó de nuevo el gol en una acción que eso sí, estaba invalidada por fuera de juego. El equipo bretón parecía contra las cuerdas y apenas se desperezó en una acción tímidamente resuelta por Grenier. Sin el deseado Camavinga y el exsevillista N'Zonzi en sus filas, parecía menos fiero el tercer clasificado de la última Ligue 1.

1 Sevilla

Bono, Navas, Koundé, Diego Carlos, Acuña, Fernando, Jordán (Gudelj, min. 89), Ocampos, Óliver Torres (Rakitic, min. 76), Munir (Franco Vázquez, min. 85) y Luuk de Jong (En-Nesyri, min. 85).

0 Rennes

Gomis, Soppy, Da Silva, Rugani (Aguerd, min. 17), Traoré (Dalbert, min. 77), Grenier (Del Castillo, min. 77), Jonas Martin, Bourigeaud (Siliki, min. 49), Doku, Guirassy y Terrier.

  • gol: 1-0: min. 56, Luuk de Jong.

  • árbitro: Cüneyt Cakir (Turquía). Amonestó a Óliver Torres, Acuña, Siliki, Jonas Martin y Da Silva.

  • incidencias: Partido de la segunda jornada en el grupo E de la Champions disputado en el Sánchez-Pizjuán a puerta cerrada.

Más allá de alguna que otra exhibición en velocidad de Doku y un remate suave de Terrier a las manos de Bono, el peligro fue plenamente sevillista, sobre todo a través de Ocampos, ahora desplazado al costado izquierdo. Sólo faltaba el gol, ese punto negro de este Sevilla que funciona como un reloj. Cabeceó desviado De Jong; lo probó desde lejos Koundé, contestado por una buena intervención de Gomis; y Soppy sacó un balón bajo palos cuando se cantaba el gol desde el banquillo local. Los méritos eran ya más que sobrados como estar en ventaja en el marcador, pero al descanso se llegó con una igualada a cero inexplicable a tenor de lo visto sobre el verde. Por algo se dice que el gol es lo más cotizado del fútbol

Minuto y medio tardó el Sevilla tras el paso por vestuarios en generar la primera ocasión de peligro. Centró Ocampos desde el costado derecho y Gomis de puños le quitó el balón a De Jong cuando se disponía a rematar de cabeza. Una declaración de intenciones. La insistencia era tal que el gol tenía que acabar por caer y llegó finalmente el premio. Fue en un centro de Acuña, un cohete por la banda izquierda sevillista durante todo el partido, que De Jong llevó a la red con un remate de interior.

La ventaja no calmó el hambre del Sevilla. Siguió acumulando oportunidades el equipo andaluz, hasta el punto de desquiciar por completo a Ocampos, que las tuvo de todos los colores. Munir remató alto. Jordán al larguero. Un estudio matemático del partido seguramente ofreciese una goleada como resultado más probable, pero el fútbol no entiende de números. Hasta el final tuvo que sufrir el equipo hispalense, al menos en el marcador porque en el juego su superioridad fue incontestable, para lograr una victoria que despeja y mucho su camino en la Champions.