Marcos Alonso y Sergio Busquets, con el árbitro Slavko Vincic. / afp

Reacciones

El Barça clama contra los árbitros

El equipo azulgrana considera que el esloveno Slavko Vincic fue determinante en la derrota ante el Inter

DANIEL PANERO

El Barcelona terminó el partido del martes frente al Inter en Milán (1-0) con un cabreo monumental. El conjunto que dirige Xavi Hernández no entendió la labor del árbitro esloveno Slavko Vincic, que no decretó como penalti una mano de Denzel Dumfries en los instantes finales del encuentro y sí pitó una mano de Ansu Fati en el área del equipo italiano previa a un tanto de Pedri. Esas dos jugadas, que terminaron en cruz para los azulgranas, fueron las principales polémicas de una nueva noche de terror europea para el Barça.

«Estoy indignado, no entendemos nada. Si hay mano de Ansu Fati y marca otro jugador, es gol. Y lo otro (el penalti de Dumfries) no se entiende. El árbitro debería dar explicaciones de por qué no lo ha pitado, pero se va y no pasa nada. Ha sido una injusticia grande», aseguró Xavi minutos después de ver cómo esa jugada terminaba en agua de borrajas. Antes, el estadio de San Siro contuvo el aliento al ver a Dumfries golpear con la mano de forma clara un centro al área de Sergi Roberto.

Esa jugada, que ocurrió en el minuto 90, es la que indignó de forma definitiva a un barcelonismo que asistió estupefacto a la decisión final. Slavko Vincic no acudió al monitor a ver la posible mano de Dumfries de la que le avisó el VAR y decidió continuar el juego basándose en que el balón golpea primero en la cabeza del jugador neerlandés y, por tanto, la mano viene precedida de un rebote, en cuyo caso nunca se sancionaría como pena máxima. Es ahí donde crece la indignación del Barcelona, ya que consideran que en ninguna toma se aprecia con certeza si ese contacto existe.

No es la única jugada en la que el Barcelona se sintió perjudicado. Minutos antes otro balón al área del Inter terminó con una mala salida por alto de Onana, una mano involuntaria de Ansu Fati y Pedri anotando el tanto que, en ese momento, significaba el del empate. Slavko Vincic anuló el gol, una decisión que tampoco convenció a los culés. «El gol que nos anulan no sé exactamente... nos explican los árbitros que si le da con la mano el que marca gol no es válido, pero si es de otro compañero sí», aseguró Eric García tras el choque.

En el Barça consideran que ya llueve sobre mojado. Frente al Bayern de Múnich en la anterior jornada de la Liga de Campeones, una internada de Ousmane Dembélé concluyó con el francés derribado en el área por Alphonso Davies. En aquella ocasión no se señaló la pena máxima y Xavi decidió no excusarse en esa decisión tras la derrota. «Todo el mundo cree que es penalti, pero yo nunca hablo de los árbitros», aseguró el técnico catalán.

La plaga de lesiones continúa

Pese a la indignación por los dos arbitrajes, en el Barcelona han decidido no extender una queja formal a la UEFA. La entidad culé sopesó esta posibilidad en la noche del martes, pero este miércoles, ya con más calma, pararon esta opción y decidieron pasar página de inmediato para centrarse en una fase clave en el Camp Nou en la que tratarán de mantener el liderato en Liga ante el Celta y después dar un paso al frente en Champions imponiéndose al Inter de Milán para recuperar la segunda plaza.

La derrota no es la única mala noticia que se trajo Xavi el martes de Milán. El técnico azulgrana vio in situ cómo la plaga de lesiones que azota al equipo se vio incrementada por los problemas físicos de Christensen y Kessié. El central danés se retiró aquejado de un esguince en el tobillo izquierdo, mientras que el centrocampista costamarfileño tiene una elongación en el aductor en el muslo derecho. Estas dos bajas se unen a las de Araujo, Koundé, Bellerín, Memphis Depay y Frenkie de Jong, que aún está entre algodones y con la vista puesta en el compromiso frente al Celta el domingo.