Agentes de policia, durante el caos organizativo en la final de la Champions en el Stade de France. / afp

Incidentes

Francia denuncia el «fraude masivo de entradas falsas» para la final de Champions

El ministro francés de Interior culpa del caos que se vivió fuera de Saint-Denis a los aficionados del Liverpool con localidades ilegales

BEATRIZ JUEZ París

El ministro francés de Interior, Gérald Darmanin, denunció este lunes «un fraude masivo e industrial de entradas falsas» para ver la final de la Champions League que se disputó el sábado en el Stade de France en Saint-Denis, en las afueras de París. La final, en la que se enfrentaron el Liverpool y el Real Madrid, empezó con más de media hora de retraso y estuvo marcada por escenas de caos en las inmediaciones del estadio y robos violentos a los aficionados por parte de bandas de jóvenes delincuentes locales.

Lejos de hacer una autocrítica y reconocer errores propios en la gestión del flujo de aficionados al estadio y en la actuación policial, Darmanin echó balones fuera. Culpó a «la desorganización en la acogida de los aficionados británicos», al contrario de la de los seguidores españoles, que se desarrolló, según el ministro, en buenas condiciones.

El responsable de Interior achacó las escenas de caos en las inmediaciones del estadio a que «entre 30.000 y 40.000 aficionados del Liverpool» que se desplazaron al Stade de France tenían «entradas falsas o no tenían entrada». A esto habría que sumar que el sábado hubo huelga en una de las líneas del RER, el tren de cercanías que lleva al estadio, lo que complicó los accesos al Stade de France y la gestión del flujo de los aficionados.

Darmanin recordó que «las entradas son normalmente electrónicas», pero que a petición del Liverpool, éstas se imprimieron en su integridad en papel, lo que, según el ministro, contribuyó al «fraude masivo e industrial». El 70% de estas entradas resultaron ser falsas en el pre-control y el 15% en el primer control antes de acceder al estadio, precisó el ministro francés. En cambio, la gran parte de las entradas de los madridistas eran electrónicas, por lo que no hubo problemas de este tipo.

La nueva ministra de Deportes, Amélia Oudéa-Castéra, se preguntó cómo es posible que haya habido un fraude tan masivo de entradas para este partido y anunció que la UEFA va a abrir una investigación «en profundidad» sobre lo ocurrido.

El ministro de Interior apoyó al prefecto de policía de París, Didier Lallement, muy criticado por la prensa, los políticos y los aficionados franceses por el hecho de que la policía usara gases lacrimógenos en presencia de mujeres y niños para controlar a los hinchas. «Se evitó lo peor gracias a las fuerzas del orden, a los trabajadores del estadio y a los agentes de seguridad privados», aseguró.

Tras el fiasco de la final de la Champions, Darmain y Oudéa-Castéra comparecerán ante las comisiones de Leyes y de Cultura del Senado. Los senadores franceses buscan «determinar responsabilidades». «A 15 meses de la organización del Mundial de rugby y a 22 meses de la celebración de los Juegos de París, los incidentes dan una imagen triste de Francia ante el mundo y suscitan vivas inquietudes sobre su capacidad de organizar competiciones internacionales en condiciones de seguridad».