Benzema remata en el partido de la fase de grupos frente al Inter disputado en el Alfredo Di Stéfano. / Juan Medina (Reuters

Análisis

La Champions, último salvavidas blanco

Con la Liga casi imposible, al Real Madrid no le queda más remedio que encomendarse a su competición fetiche para evitar un viacrucis hasta final de temporada

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOT Madrid

Apeado a las primeras de cambio de la Supercopa de España y la Copa del Rey, y a un mundo del Atlético en la Liga, las opciones del Real Madrid de salvar la temporada pasan de nuevo por la Champions, boya a la que se aferró en el pasado para mantenerse a flote en campañas que, de otro modo, habrían resultado aciagas.

No en vano, de sus trece conquistas continentales solo tres se vieron acompañadas del título de Liga: la primera en el curso 1956-57, cuando sumó a la segunda Copa de Europa su quinto cetro en el campeonato doméstico; la segunda un año después, revalidando ambas coronas al ganar al Milán la final disputada en Bruselas y aventajando en tres puntos al Atlético en la carrera de la regularidad; y la tercera en la 2016-17, amarrando la 'duodécima' en Cardiff trece días después de abrochar la primera Liga de Zinedine Zidane como técnico en La Rosaleda. Seis de las diez 'orejonas' restantes evitaron un año en blanco.

Desconectarse pronto de la Liga y terminar alzando el entorchado continental fue el común denominador de las dos primeras Copas de Europa en color que conquistó el Real Madrid. Así ocurrió en la campaña 1997-98, cuando el equipo que por entonces tutelaba el alemán Jupp Heynckes alcanzó la jornada 30 a diez puntos del Barça, que terminaría adjudicándose el trofeo con nueve puntos de ventaja sobre el Athletic, subcampeón, y dos más sobre los blancos, cuartos. Pese a ello, el conjunto de Chamartín le echó el lazo a la 'séptima' con un gol de Pedja Mijatovic en el Ámsterdam Arena. También sucedió en la 1999-00, cuando la escuadra que dirigía Vicente del Bosque finalizó la Liga en quinta posición, a siete puntos del Deportivo de La Coruña, pero regresó de París con la 'octava' tras doblegar al Valencia con dianas de Morientes, McManaman y Raúl.

Precisamente con el cuadro che mantendría el Real Madrid un aguerrido pulso en la Liga 2001-02, resuelta a favor del bloque del murciélago tras abrir brecha en la jornada 36. A partir de ahí, las energías de los blancos se concentraron en el Hampden Park de Glasgow, escenario de un litigio con el Bayer Leverkusen que decantó la inolvidable volea de Zidane.

Malos registros

Con el marsellés como ayudante de Carlo Ancelotti, el club de Chamartín abrió otra edad dorada en Europa resarciéndose en Lisboa de la Liga que el Atlético conquistó en el Camp Nou con un gol de Diego Godín. En aquel curso 2013-14, el Real Madrid logró mantenerse vivo en la competición doméstica hasta las últimas jornadas, algo que repetiría en la campaña 2015-2016, la primera de Zidane como timonel, gracias a un formidable esprint que le permitió recortarle once puntos al Barça en siete jornadas. Terminaron claudicando frente a los azulgranas, pero dos semanas después los blancos iniciaron en San Siro un trienio de 'orejonas' sin freno que tuvo su segunda parada un año más tarde en Cardiff, adonde llegó ya como campeón de Liga, y la última en Kiev. La 'decimotercera', amarrada en la capital ucraniana, fue la tabla de salvación de una campaña marcada por el 'pepinazo' del Leganés en cuartos de final de la Copa del Rey.

Mucho se asemeja la situación actual a la experimentada en esa temporada 2017-18. Entonces el Real Madrid dilapidó en diciembre sus opciones de pelear por la Liga. En la jornada 17 caminaba ya a once puntos del Barça. La Champions le dio aliento hasta mayo, pero las salidas de Cristiano Ronaldo y Zidane abrieron en canal al club.

Ahora parece inevitable el fin de ciclo, sin que los registros y las sensaciones inviten al optimismo. A diez puntos del Atlético en Liga, con un partido menos los rojiblancos, solo la peculiar relación que el Real Madrid mantiene con la Champions opera como sostén de las esperanzas blancas. Porque el equipo de Zidane empeora las cifras de casi todos sus competidores. Firma el quinto peor porcentaje de victorias en lo que va de campaña contando todas las competiciones (53,5%, igualado con la Atalanta, su rival en octavos), la segunda peor media de goles a favor (1,71 por partido, por delante únicamente del 1,52 que presenta el Sevilla) y la sexta peor defensa (1,1 tantos encajados por duelo).