Agentes de la policía francesa, en una puerta de acceso al Stade de France. / afp

Liga de Campeones

El caos organizativo retrasó la final de la Champions 37 minutos

«Los tornos del fondo del Liverpool quedaron bloqueados por miles de aficionados que habían comprado entradas falsas», aseguró la UEFA tras los graves incidentes en el Stade de France

R. C. París

El comienzo de la final de la Champions tuvo que retrasarse 37 minutos después de que, «por razones de seguridad», la UEFA decretase que el partido no podía iniciarse a las 21:00 horas, ya que cientos de hinchas del Liverpool sin entradas o falsas intentaron acceder al Stade de France e impidieron que aficionados con localidades ocupasen las gradas.

Ante el caos organizativo, la policía antidisturbios tuvo que intervenir, con lanzamiento de gases lacrimógenos, para dispersar en las puertas de acceso a los violentos que se mezclaron con seguidores con entrada e intentaron colarse en el estadio. Varios de ellos lo consiguieron, burlando el dispositivo de seguridad, que resultó desbordado. Dadas las dificultades para detectar a los aficionados con localidades y sin ellas, el partido entre el Liverpool y el Real Madrid no pudo comenzar hasta las 21:37 horas.

La artista Camila Cabello no salió a actuar al Stade de France hasta las 21:24 h., mientras los futbolistas del Real Madrid y el Liverpool y aficionados de ambos equipos asistían desconcertados a los acontecimientos, con imágenes preocupantes fuera del recinto de Saint-Denis.

Según la UEFA, el caos organizativo se produjo por los problemas generados por seguidores ingleses que quisieron acceder de forma ilegal al estadio provocó un retraso insólito en una final de la Champions, alterada desde antes del pitido inicial. También se registraron peleas entre hinchas y policías en los minutos previos al inicio del encuentro.

«En los prolegómenos del partido, los tornos del fondo del Liverpool quedaron bloqueados por miles de aficionados que habían comprado entradas falsas que no funcionaban en los tornos. Esto provocó una acumulación de aficionados que intentaban entrar. Como resultado, el inicio del partido se retrasó 35 minutos para permitir el acceso del mayor número posible de aficionados con entradas auténticas», proclamó el máximo organismo continental a través de un comunicado. «Como el número de personas que se encontraban fuera del estadio seguía aumentando tras el inicio, la policía les dispersó con gas lacrimógeno y les obligó a salir del estadio. La UEFA se solidariza con los afectados por estos hechos y revisará urgentemente estos asuntos junto con la policía y las autoridades francesas, así como con la Federación Francesa de Fútbol», aseguró el organismo que preside Aleksandar Ceferin.