Antoine Griezmann se besa el escudo del Atlético tras su gol decisivo ante el Oporto. / ep

Barça y Atlético, condenados a renegociar por Griezmann

El club azulgrana sabe que la continuada suplencia del francés con el Cholo es por dinero, pero no puede demostrar un fraude de ley de los colchoneros para ahorrarse la cláusula de 40 millones

Ignacio Tylko
IGNACIO TYLKO Madrid

La rocambolesca situación de Antoine Griezmann en el Atlético, sin antecedentes conocidos en campeones del mundo, ha alcanzado tal magnitud que el Barça y el club rojiblanco están condenados a entenderse porque el caso amenaza a todas las partes en litigio a lo largo de una larguísima temporada que acaba de empezar y tiene programado el Mundial de Catar entre el 20 de noviembre y el 18 de diciembre. Nadie duda de que el francés no es titular por una triquiñuela económica, pero el problema es poder demostrarlo. La asesoría jurídica del Barça ha estudiado incluso la posibilidad incluso de denunciar al Atlético por fraude de ley, pero en el Metropolitano están muy tranquilos porque aseguran que tienen la sartén por el mango.

La estrategia de la propiedad del Atlético, extendida al banquillo y al terreno de juego, responde a los 40 millones que debería pagar al Barça en concepto de traspaso, después de sus dos años de cesión, en el caso de que el internacional francés juegue al menos 45 minutos en el 50% de los encuentros en que esté disponible entre la pasada temporada y la actual.

Tras ser suplente en sus primeros cinco partidos de esta campaña, algo que jamás le sucedió en su carrera, ahora se encuentra en un 71%, diez puntos por debajo de lo que terminó el anterior. Para que Diego Pablo Simeone le tenga a plena disposición en los momentos definitivos de este curso, Griezmann debería jugar todavía menos de 45 minutos, con los descuentos incluidos, en los próximos 18 partidos que esté disponible.

Pese a su castigo en el banquillo por evidentes razones económicas, de momento Griezmann muestra aparente felicidad. «Es lo que hay. No está en mis manos. Agradezco estar aquí. Mi familia y yo estamos contentos. Quiero más, pero voy a dar todo en los minutos que juegue. Todo por el Cholo, por el club, por la afición... Y a disfrutar», expresó Griezmann, en Movistar, tras ser decisivo con el gol de la victoria ante el Oporto en la última jugada del partido.

Antoine se fue a celebrarlo al fondo con los ultras que tanto le han silbado e insultado, se besó el escudo y se abrazó con el entrenador, quien ya dejó claro días atrás que él es un hombre de club y lo será siempre al preguntarle por las constantes suplencias del francés. «Está claro que son muchos años que llevamos juntos, hay un afecto importante, pero, más allá de eso, hay una realidad: los números. Esperemos que él esté fuerte de cabeza y entendamos que en estos pasajes de la temporada nos sirvan como lo estamos utilizando», explicó, por su parte, Simeone.

Tensar la cuerda

Desde el enfoque rojiblanco, la cuestión es saber cuánto tiempo está dispuesto a aguantar una estrella jugando solo media hora por encuentro, aunque luego resulte tan determinante como ante el campeón portugués en la Champions, y cuánto tiempo soportará el Cholo no poder poner desde el principio al que considera su mejor jugador de la plantilla. El órdago al Barça está claro.

De momento, Joan Laporta confía en que el tiempo juegue a su favor, se imponga la realidad deportiva y Griezmann sea indiscutible en el Atlético, donde aceptó rebajarse el sueldo aproximadamente a la mitad. Pero si pasan las jornadas y nada cambia, el Barça asumirá que si no se sienta a negociar y rebaja de forma sustancial esa cláusula, en verano se puede encontrar un doble problema: tener al francés de vuelta sin que entre en los planes de Xavi Hernández y, sobre todo, pagar una barbaridad a un jugador que en dos años de culé percibió un fijo de 17 y 18 millones más ocho en variables, hasta un global de 46,5. Un bombazo para el límite salarial del club azulgrana