Selección femenina de Ucrania. / Oksana Vasylieva (UAF)

Fútbol contra la guerra

Las selecciones masculina y femenina de Ucrania han vuelto a la competición este mes y los clubes se marcan el reto de hacerlo en agosto

RUBEN ROZAS

«Es una situación muy surrealista». Son palabras de Lluís Cortés, seleccionador de fútbol femenino de Ucrania. Todavía cuesta asimilar lo sucedido desde aquel fatídico 24 de febrero, cuando el fútbol pasó a ser residual y el nombre de este país resonó a lo largo del planeta. Las imágenes de la tragedia que acaecen desde entonces se suceden en la retina de todos, y más en quienes el conflicto les golpea de cerca.

No es fácil echar la vista atrás ante situaciones tan crueles. «En los primeros días tampoco piensas mucho en el trabajo, solo en ayudar, en poner a disposición de la federación y de las jugadoras y de los miembros del staff todo lo que puedas hacer para colaborar», rememora Cortés, que al comenzar la invasión rusa apenas llevaba tres meses en el cargo. Palabras que el técnico catalán, junto a su familia, se ha encargado de cumplir con creces durante este tiempo.

«En mi casa organizamos hasta la recolecta de medicamentos, de comida, de ropa y de todo tipo de material. Llenamos dos tráileres de 13 metros y medio y en eso me ayudó también mucho mi familia», recuerda Cortés, quien incluso ha llegado a acoger en su finca de Balaguer (Lérida) a la entrenadora asistente de Ucrania. «Ojalá la gente no necesitara que hubiera una guerra o alguien cercano sufriera alguna enfermedad grave para abrir los ojos para ayudar a los otros», asegura también. Y es que ayudar es la palabra que más le ha marcado durante estos meses.

Ahora, más de 100 días después, el fútbol del país con capital en Kiev poco a poco comienza a levantar cabeza. El 1 de junio de 2022 será recordado como la fecha en la que Ucrania volvió a vestirse de corto. Fue la selección masculina ante Escocia en la repesca para Catar 2022. 23 días más tarde, las pupilas de Cortés hicieron lo propio contra el mismo rival.

El regreso en Rzeszów (Polonia), a tan solo 80 kilómetros de la frontera ucraniana, no podía llegar en una fecha más redonda, produciéndose cuando se cumplían justo cuatro meses del comienzo de las acciones rusas. «Es una situación muy extraña porque tenemos esa alegría por volver a estar con la selección, pero también esa tristeza y esa incertidumbre de que las jugadoras tienen amigos, familiares, seres queridos en el frente y que no saben que va a pasar con ellos el día de mañana», señala el preparador español. Sus pupilas, finalmente, no pudieron poner el broche con una victoria, pero volver al verde ya lo era.

El regreso del torneo local

Con las selecciones ya de nuevo en acción, el retorno de las distintas competiciones locales de clubes es el próximo objetivo, pero todavía con muchas preguntas alrededor. ¿Cuándo podrá volver la liga? ¿Cómo será el regreso? ¿Habrá aficionados en las gradas? Son tan solo algunas de esas cuestiones, aunque con una certeza: la federación presidida por Andriy Pavelko trabaja para su vuelta con agosto como objetivo.

«Hablé con nuestro presidente, Volodymyr Zelenski, sobre lo importante que es el fútbol como distracción», aseguró semanas atrás Pavelko en una entrevista concedida a Associated Press. «Comenzaremos a todos los niveles en agosto. La decisión se tomó con el presidente de Ucrania», enfatizó el responsable federativo en esa misma intervención.

El regreso supondría la salida a una nueva temporada, toda vez que la anterior se dio por finalizada sin un campeón y con la consideración de la clasificación hasta el parón a causa de la invasión rusa para asignar a los representantes en Europa. Todo ello en un marco en el que Ucrania, paso a paso, busca la vuelta a una relativa normalidad.

En todo caso, la temporada venidera se antoja muy complicada en cuanto a la presencia de jugadores extranjeros, toda vez que la FIFA ha ampliado hasta el 30 de junio de 2023 el derecho de estos a suspender sus contratos con clubes de Rusia y Ucrania a causa del conflicto bélico. Con una guerra todavía abierta, parece complicado que volver a sus destinos de origen esté entre los planes de aquellos que pudieron dejar el país meses atrás.

Son más las incógnitas aún por despejar, entre las que se encuentra el lugar donde se desarrollaría el campeonato. Un precedente podría acabar dando la solución. Con el ejemplo del Shakhtar Donestsk y su traslado desde 2014 como consecuencia de la guerra del Donbass, está en estudio la posibilidad de disputar el campeonato en la zona de Lviv, al oeste del país y muy cerca de Polonia. Difícilmente el fútbol ucraniano vuelva a ser el de antes en un corto plazo, pero su retorno se convertiría en una batalla ganada.