Alfonso celebra eufórico el gol que en el minuto 96 dio España el pase a cuartos en la Eurocopa de 2000. / REUTERS

Cuando la agonía de La Roja se transforma en euforia

No es la primera vez que España está al borde del adiós en la fase de grupos, y casi siempre logró meterse en las eliminatorias e incluso llegar a la final

JUANMA MALLO

España sufre en el abismo. Está al límite. Solo le vale ganar este miércoles a Eslovaquia (18 horas), otra selección que se juega la vida. Vale, puede que el empate sirva en esta Eurocopa en la que se clasifican para octavos los cuatro mejores terceros –ahora mismo La Roja es la cuarta, por delante de Suiza y Croacia–, pero mejor no tener que mirar a la calculadora y cruzar los dedos. Una victoria, está claro, coloca al grupo de Luis Enrique en la siguiente fase. Y eso es lo que buscará un combinado que, en el pasado, ha estado en el alambre. Nunca se puede olvidar lo que ocurrió en la Copa del Mundo de Sudáfrica. El equipo de Vicente del Bosque perdió en el estreno ante Suiza en Durban. Llovieron los palos, las críticas... No obstante, ganó los dos siguientes encuentros y lo que continuó ya es historia, con Iker Casillas levantando el título al cielo de Johannesburgo.

Otro ejemplo claro. La Eurocopa de 1984, disputada en Francia. La formación de Miguel Muñoz no comenzó con buen pie el torneo. Como el actual. Dos empates. En este caso, con goles. 1-1 frente a Rumanía. Lo mismo contra Portugal. El último duelo, fundamental. Solo se podía ganar. Enfrente, Alemania Federal, el único bloque que había sumado un triunfo en las dos primeras jornadas de este grupo. Nervios. Pues bien, el Parque de los Príncipes de París presenció la victoria española con gol de Maceda... ¡En el minuto 90! Agonía máxima. «España resucitó en París», tituló EL CORREO aquella crónica. Luego, en semifinales, el equipo tumbó a Dinamarca en los penaltis, y perdió en la final contra los anfitriones, con aquel fallo de Arconada. Por cierto, fue el mismo conjunto que logró el 12-1 frente a Malta.

1996 también tuvo un tinte amargo. Pero sonriente con la clasificación para la siguiente ronda. Como doce años antes, dos empates a uno de inicio. Bulgaria y Francia. Quedaba el duelo definitivo. Ganar o regresar de Inglaterra. Y Rumanía sufrió la necesidad de La Roja de Clemente. Otra vez al filo de la navaja, con un gol de Amor en el minuto 84. El camino se terminó en cuartos, en los penaltis, ante los anfitriones. En Wembley.

En las tres últimas Eurocopas, las dos ganadas y la de 2016, La Roja no tuvo excesivos problemas en la primera fase. En la de 2004, en cambio, todo parecía sencillo. Vitoria de inicio frente a Rusia. Empate en el segundo duelo contra Grecia... Pero derrota en el último ante la anfitriona Portugal. Y para casa. En 2000, ocurrió lo contrario. España empezó con derrota, ésa que sufrió por un tremendo fallo de Molina. Noruega superó al combinado, que debía enmendar su error. Tumbó a Eslovenia en la segunda jornada, y las alarmas se apagaron. Al menos había tres puntos, no los dos actuales. Y en la locura de Brujas destrozó a Yugoslavia (4-3). Por supuesto, un gol en el límite. Bueno dos. ¿De quién? De Alfonso Pérez Muñoz en el 96. Pero es que Mendieta había anotado en el 94 de penalti. Mañana se cumplirán 21 años de aquel milagro. «España logra por fin una proeza», se tituló la crónica. «La selección conquista un triunfo agónico, con dos goles en el descuento, y pasa a cuartos, en los que se medirá a Francia».

¿Y en los Mundiales? ¿Qué ha ocurrido? Pues que el sufrimiento también ha acompañado a La Roja. Ocurrió en el Mundial de 2018, en Rusia, con el empate inicial ante Portugal, la victoria frente a Irán y la igualada ante Marruecos, por ejemplo. O lo que sucedió en 1994, en Estados Unidos. Igualada con Corea, lo mismo frente a Alemania, y triunfo vital contra Bolivia. En 2006 y 2002, hubo plenos en esta fase inicial. Y 2014 y 1998 se recuerdan como los dos grandes fracasos de los últimos tiempos. En Brasil, dos derrotas para empezar, ante Países Bajos, sonrojante (1-5) y frente a Chile (0-2). Ridículo de la entonces campeona. ¿Qué ocurrirá en 2021? El miércoles, a las ocho, la respuesta.