Santi Mina, durante el juicio. / Carlos barba

Tribunales

Santi Mina, condenado a cuatro años de cárcel por abuso sexual, en libertad vigilada

El delantero del Celta ha sido declarado culpable por un delito de abuso sexual en el año 2017

Amador Gómez
AMADOR GÓMEZ Madrid

El futbolista del Celta Santi Mina ha sido condenado a cuatro años de cárcel por abusar sexualmente de una joven en junio de 2017, en el municipio almeriense de Mójacar. Santi Mina, que recurrirá la sentencia hecha pública este miércoles, no entrará por el momento en prisión, después de que la Audiencia Provincial de Almería haya decretado libertad vigilada para el jugador gallego de 26 años, aunque la acusación particular se plantea solicitar una vista para solicitar su ingreso inmediato en la cárcel. Por el momento, el delantero, segundo máximo goleador del Celta en la presente temporada, ha sido apartado del equipo de manera provisional, ya que la entidad viguesa «se ve en la obligación de tomar medidas frente a aquellos hechos que menoscaban de forma notoria la imagen del club y atentan directamente contra sus valores».

El fallo de la Audiencia de Almería considera probado que Santi Mina abusó de una mujer de 18 años con la que su amigo y también futbolista David Goldar, del Ibiza, mantenía una relación sexual en el interior de una furgoneta aparcada cerca de una discoteca en Mójacar. Santi Mina, según la sentencia, forzó a la víctima, a quien el futbolista introdujo en la boca su pene sin consentimiento y, después de ser rechazado por la joven, también los dedos de su mano derecha en la vagina. El futbolista vigués debió reconocer posteriormente durante el juicio que existió penetración vaginal, tras encontrarse ADN de Santi Mina en los genitales de la joven.

Según los forenses, como consecuencia de los abusos sexuales, fueron varias las lesiones que sufrió hace cinco años la víctima, quien aún arrastra «sintomatología ansiosa y depresiva grave relacionada con los hechos, habiendo resultado muy afectada su vida cotidiana, sufriendo trastorno por estrés postraumático crónico directamente relacionado». Santi Mina no actuó con violencia o intimidación, por lo que ha sido absuelto de un delito de agresión sexual por el que la Fiscalía pedía una condena de ocho años de prisión y la acusación particular nueve años y medio. En libertad vigilada durante cinco años, el futbolista canterano del Celta, que cuando se produjeron los hechos jugaba en el Valencia, deberá indemnizar a la víctima con 50.000 euros. En el caso de Goldar, amigo de Mina desde su época de canteranos en el club celeste y también denunciado al ser considerado por la acusación cooperador necesario, el defensa del Ibiza de 27 años que entonces militaba en la Ponferradina ha sido absuelto.

«Ropa ajustada»

Tal y como detalla el fallo de la Audiencia de Almería, Santi Mina, de vacaciones en Mójacar el 18 de junio de 2017, entró desnudo en la furgoneta en la que viajaba junto a tres amigos, cuando uno de ellos, Goldar, intimaba con la joven denunciante. «Mira, chica, tú me gustas mucho y creo que deberíamos hacer algo», le dijo el futbolista del Celta a la mujer antes de penetrarla en la boca sin autorización. La joven le rechazó, pero tras continuar abusando de ella, el delantero del Celta finalmente se disculpó y la víctima abandonó la furgoneta en un gran estado de ansiedad, según la sentencia.

La abogada de Santi Mina llegó a preguntar en el juicio a un detective privado contratado por el jugador si la denunciante «llevaba faldas y ropa ajustada» cuando se llevó a cabo una investigación en julio y octubre de 2019 para comprobar si lo expuesto en un informe psicológico se ajustaba o no a la realidad y la joven llevaba «una vida social normal». «Si no hubo consentimiento, desde luego no lo supo (Santi Mina) hasta que lo verbalizó (la víctima)», declaró durante la vista la letrada del futbolista.

Durante su primera declaración tras interponerse la denuncia, Santi Mina negó categóricamente haber tocado siquiera a la víctima, aunque las muestras de ADN le obligaron posteriormente a modificar su versión y reconocer que incluso la penetró vaginalmente. La joven, sin embargo, «facilitó en la vista oral un testimonio rotundo, abundante en detalles y coincidente en lo sustancial y esencial con lo que previamente había manifestado en sede policial y en sede de instrucción», según la resolución judicial. Esta será recurrida ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, por estimar la defensa de Santi Mina que «no está ajustada a derecho» y contiene «importantes errores en la valoración de las pruebas practicadas».