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El Chelsea del oligarca es ahora de financieros californianos
Premier

El Chelsea del oligarca es ahora de financieros californianos

Tuchel advierte al consorcio que compra el club que ya están retrasados en el mercado de fichajes

Iñigo Gurruchaga

Londres

Miércoles, 25 de mayo 2022, 22:43

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El visto bueno del Gobierno británico a la compra del Chelsea por un consorcio de financieros estadounidenses, a los que se suma un multimillonario suizo, deja ya sentenciado el fin de la era Abrámovich. Dos décadas de transformación de un club mediocre en uno de los más reconocidos de Europa terminarán en las próximas horas con unos papeleos en Bruselas, Lisboa y Londres.

Roman Abrámovich tiene pasaporte portugués y la autorización de la venta ha estado pendiente de que el magnate ruso no se beneficiase de la venta del club, siguiendo las reglas sobre sanciones comunitarias y brirtánicas a cómplices con el régimen de Vladimir Putin. Una vez obtenidos los permisos oficiales, el siguiente paso será la transferencia de activos.

El precio de venta es de unos 5.000 millones de euros. Los compradores tendrán que inyectar dinero para mantener el pago de los costes regulares del club y entrar en el mercado de futbolistas. Los compradores tendrán que apoyarse en colaboradores del patrón incautado: el presidente, Bruce Back, abogado americano que asesoró al desconocido Abrámovich sobre la compra del club, y dos directivos y socios íntimos del ruso: Eugene Tenenbaum, ucraniano, y Marina Granovskaia, rusa.

Aunque el fabricante de instrumentos médicos, Hansjorg Wyss, nació en Suiza, hizo su fortuna en Estados Unidos, donde reside. Se ha sumado ahora como socio de cuatro gestores americanos de 'private equity'. El Chelsea será el cuarto de los seis mejores clubes ingleses en esta temporada que es propiedad de empresas estadounidenses, dueñas o accionistas de franquicias deportivas en su país.

La familia Glazier fue pionera con la compra del Manchester United. Luego llegaron John Henry y Stan Kroenke, al Liverpool y al Arsenal respectivamente. Los compradores del Chelsea son encabezados por Todd Boehly, accionista de dos equipos de Los Ángeles: los Lakers de la NBA y los Dodgers del béisbol. Los dos restantes son el Manchester City, con dueños de Abu Dabi, y el Tottenham, cuyo propietario mayoritario es Joe Lewis, londinense y exiliado fiscal en Bahamas.

Deuda y gol

Más de la mitad del capital comprometido en la adquisición está gestionado por Clearlake Capital, con base en California, según el Financial Times. Como sus asociados, con la excepción de Wyss, son accionistas y gestores de fondos de capital que no cotizan en bolsa y que han tenido en los últimos quince años una enorme expansión, alentados entre otras circunstancias por ventajas sobre regulaciones y fiscales con respecto a las obligaciones de empresas y empresarios convencionales. Los dos socios de Clearlake están ahora intentando comprar el Denver Broncos de fútbol americano, con su estilo habitual, financiación con dos tercios en deuda.

A los patrones americanos del fútbol inglés les atrae que se estime que sus clubes pueden valer el doble en una década. Se han distinguido por la búsqueda de beneficios en su gestión, a diferencia de los magnates árabes o rusos, que, como en los casos del Chelsea, del City y ahora del Newscastle en manos saudís, parecen guiados más por la vanidad que por la avaricia. Florentino Pérez puede contar ya con entre cinco y siete clubes de la Premier que participarían encantados en su Superliga, si no fuese por el rechazo del Gobierno y de los hinchas.

¿Qué hacer con Lukaku? Esa es la cuestión que quizás desvela ahora el sueño de los magnates de 'private equity' en California. El belga crecido en el Chelsea no encantó después ni en el Everton ni en el Manchester United. Abrámovich, que con portentosa magnificencia ha perdonado al club una deuda de unos 1.760 millones de euros, pagó 100 el verano pasado por un jugador que ahora está deprimido, sin confianza ni alegría.

Thomas Tuchel obró una genialidad en la temporada anterior, llevando al club a la victoria en la Liga de Campeones tras llegar en enero para relevar a Frank Lampard. Pero este año el equipo ha sido irregular. No ha parecido estar en condiciones para meterse en la disputa del título entre el City y el Liverpool. Se van Rudiger al Real Madrid, y Christianssen, más quizás Marcos Alonso y Azpilicueta, al Barcelona. El entrenador alemán ha advertido a los nuevos propietarios: «Ya estamos tarde».

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