Kylian Mbappé en la final de la final de Liga de Naciones que enfrentó el domingo a Francia y España en Milán. / EP

La FIFA prepara una revolución en el fuera de juego para Catar 2022

Arsène Wenger asegura que el objetivo es que la tecnología decida directamente sobre las acciones controvertidas, no los jueces de línea

Ignacio Tylko
IGNACIO TYLKO Madrid

La Liga de Naciones es un torneo menor, pero pasan las horas y no cesa la polémica generada por el gol de Kylian Mbappé que le dio el domingo el título a Francia y cercenó las fundadas esperanzas de éxito español. Por mucho que los supuestos expertos insistan en que el astro del PSG no condicionó el intento de despeje a la desesperada de Eric García, ese gol atenta contra los principios clásicos del fuera de juego basados en la posición más influencia.

Provoca hilaridad incluso escuchar o leer que, según se desprende de la nueva normativa a raíz del VAR, lo que tiene que hacer un defensa en esos casos es quedarse quieto, no intentar cortar la jugada. Todo lo opuesto al contenido de la primera lección que recibe un niño cuando se inscribe en una escuela de fútbol: 'Hay que seguir todas las jugadas hasta el final y luego, si acaso, reclamar', les insisten a los chavales técnicos y monitores.

Con el fin de evitar la tardanza actual en la revisión de las jugadas y tantas interpretaciones, siempre subjetivas y cada vez más contradictorias, la FIFA prepara un cambio revolucionario con el fuera de juego de cara al Mundial de Catar. Si prospera la idea, sería la máquina la que directamente decida sobre las jugadas controvertidas, no los linieres ni los asistentes del VAR.

Arsène Wenger, histórico extécnico del Arsenal y en la actualidad a cargo del desarrollo global de la FIFA, considera que el fútbol ha de dar otro salto más hacia la tecnología. «Debemos seguir avanzando en la velocidad de la toma de decisiones, particularmente en términos del fuera de juego», afirmó en Goal. «En la Copa del Mundo de 2022 estaremos mucho más capacitados para tomar decisiones de fuera de juego muy rápidas. Se detendrá menos el partido porque eso es de lo que se puede culpar al VAR. Será un impulso emocional real. Hay muchas posibilidades que el fuera de juego se automatice para Catar. Será el próximo gran avance del arbitraje», añadió.

Esa reflexión de Wenger no quiere decir que no apoye al VAR, más bien todo lo contrario. «Si mañana se anunciara que se quita, la gente estaría en contra. Nos hemos dado cuenta en los partidos decisivos que el VAR es capaz de evitar que se tomen decisiones equivocadas», adujo. Reconoció, no obstante, que «hay cosas que deben perfeccionarse. El VAR es un proceso nuevo y la gente que lo maneja puede no estar al nivel de los árbitros. Mejorará con los años. Es una ayuda útil y debe permanecer para tomar decisiones más justas».