Encuentro de las luchadoras del Acaymo con el Pollo del Callejón, fundador y mandador del equipo. / PEDRO REYES

LUCHA CANARIA

Emotivo encuentro de las luchadoras del Acaymo con el 'Pollo del Callejón'

Sucedió en el Museo Elder, en el homenaje a la mujer en la lucha en la isla de Gran Canaria desde sus orígenes

PEDRO REYES Las Palmas de Gran Canaria

El Museo Elder fue el escenario, dentro de las jornadas de Canarias, responsabilidad social deportiva, donde la Facultad de la Actividad Física y el deporte junto a la Federación Insular, realizaron un homenaje a la mujer en la lucha en la isla de Gran Canaria desde los orígenes en 1974.

Uno de los momentos más emotivos de este encuentro se producía en la entrada al recinto, cuando las luchadoras del desaparecido Acaymo de Telde, que acudían al mismo, se veían con el fundador y mandador del equipo, Antonio Hernández, el PollodelCallejón e incluso algunas entre ellas llevaban muchos años sin tener contacto.

El luchador teldense fue el fundador del club y también primer mandador del mismo allá por 1984 y las ya mujeres, se reencontraban por primera vez desde que el equipo había desaparecido. En el club lucharon dos de sus hijas, Elena y Angelita que le acompañaban y se unían a la cita con y Lucía Calcines y Gemma, después de 37 años.

Los prolegómenos fueron emotivos, donde el mismo Pollo del Callejón, a pesar de su avanzada edad y de ir en silla de ruedas, departía amigablemente con las exluchadoras que le acompañaron, recordando vivencias de una época dorada para la lucha en la ciudad de Telde, mientras esperaban las acreditaciones para acceder al abarrotado recinto. El Acaymo luchó esa temporada y contaba en sus filas con: Elena Hernández, Rosa Moreno, Blasi Cruz, Loli, Toñi, Fabiola Santana, Angelita Hernández, Gemma y la familia Calcines con Blanca, Concepción, Lucía, Sonia y Pili.

Para Elena Hernández, una de las hijas del fundador y mandador del equipo, «cuando luchamos en el Acaymo, fue una época preciosa y muy bonita para nosotras. Nos lo tomamos como un hobby y lo pasábamos muy bien. Era muy divertido ir a luchar. Fue un tiempo donde las callejonas éramos muy grandes de tamaño, pero también muy inocentes, menos mal que mi padre nos daba caña para que fuéramos competidoras». Elena estaba orgullosa de que «el equipo se creó por mi padre, que se empeñó en ello. Es un amor tan grande que le tiene a la lucha canaria, que nos llevaba y lo que él decía se hacía sin ninguna objeción. Nos enseñó mucho sobre este deporte».

Elena se mostró agradecida a los organizadores del evento: «Que después de tantos años se acuerden de nosotras, es de agradecer a los que se les ocurrió la idea. El podernos ver de nuevo con tantas compañeras que hacía tiempo no teníamos contacto ha sido emocionante», dijo.