Del acto de raza de Eric, a la flacidez defensiva de siempre

28/02/2020

El satauteño sacó el martillo en un ejercicio de pundonor para adelantar a los amarillos hasta que un regalo en la retaguardia a la salida de un córner condenó a Valles. Pepe Mel, con razón, se volvió loco en la banda con el empate

Parecía que el partido iba a tener un final feliz y pasó lo de siempre. Un agujero a la salida de un córner y otra condena. Nuevo empate y nueva fecha sin lograr una victoria. Y chirría a la vista ver que Las Palmas acumula ya diez jornadas seguidas sin probar el triunfo. Ni el acto de raza de Eric Curbelo, incomensurable durante toda la batalla, pudo romper el maleficio. El de Santa Brígida, poniendo su sangre y pulmones al servicio de toda una isla, entró como un coloso en un saque de esquina lanzado a las mil maravillas por Aridai. Los del Málaga no lo vieron ni pasar. Tampoco Munir, que solo pudo recoger el balón de las mallas. Remató con el alma Eric. Mandaba la UD en el marcador y luego, pues la costumbre. Si antes había castigado sin piedad a los andaluces en área contraria, en la propia volvió a exhibir carencias. Llegó Lombán, con historia ya en este deporte, adelantándose a todos, y dejando vendido a Valles.

Una auténtica condena. Un ejercicio tortuoso. Mel enfurecía en la banda. No podía ocultar su enfado. Cómo para maquillarlo. Aythami perdió la marca de Lombán en el primer palo, Benito, que cubría esa zona, tampoco acertaba a despejar el balón, y la defensa volvía a hacer aguas. Una flacidez que está mermando a una UD que vende los goles a precio de costo y que en ataque los paga a gramos de diamantes. Si en la retaguardia se pecó de sibilantes, arriba no se quedaron atrás. Rubén Castro erró dos de las que suele enviar al fondo de la red. Y lo hizo cuando podía haber sentenciado el duelo, todo sea dicho. La primera, con un cabezazo centrado que repelió Munir y que el propio ariete isleño volvió a fallar en el rebote con su pie izquierdo. Luego, y tras un pase de fantasía de Pedri, que lo dejó completamente solo dentro del área, volvió a estrellarse contra el meta Munir, que engrandeció su figura. Escupió el esférico con su guante. Luego, pues pasó lo que vieron todos. Llegó el Málaga y, como es ritual en esto del fútbol, el que perdonó acabó pagando la cuenta. 1-1 y otra semana más sin ganar.

Lo intentó con todo Las Palmas, que acabó jugando con Benito de falso nueve con gestos claros de dolor, con Eric en el lateral izquierdo subiendo la banda en el minuto 94 como si acabase de empezar el partido (lo de este chico es digno de elogio) y con Srnic en el lateral derecho sacando el serrucho. Pero, cuando se falla en defensa siempre se complica el tema. Y no está la UD como para regalarle nada a nadie, pues ya siente el abismo y se asoma al precipicio. Lo que viene es vértigo puro y va camino de los tres meses sin lograr una victoria, que se dice pronto.