Fútbol: UD Las Palmas

Con la solidez como seña y bandera

14/07/2018

La UD Las Palmas de Manolo Jiménez se estrenó ayer con victoria y, aunque el rival que tenía enfrente no permite esclarecer grandes conclusiones, se vieron pinceladas de lo que quiere el técnico sevillano. Un bloque férreo, que no rife el esférico y que juegue con coherencia, donde Araujo se erige líder del equipo, con total libertad de movimientos, y en el que Diego Parras acredita para quedarse con los mayores

Primeros pasos de la UD de Manolo Jiménez. Orden, rigor táctico y las bandas bien abiertas. Laterales de largo recorrido y poderío en la sala de máquinas. Pocas tesis se pueden sacar del encuentro de ayer, el combinado del sur lo hizo lo mejor que pudo e, incluso, aguantó un asalto sin encajar goles. Pero, más allá del resultado y del escaso nivel de dificultad, el estreno del preparador andaluz dejó pinceladas. Ya empieza a notarse su mano de obra. Sorprendió la libertad de Sergio Araujo sobre el tapete. El argentino, de vuelta tras triunfar en Grecia, se movió por todas las zonas del campo. De nueve, de mediapunta, en banda izquierda, en la derecha e, incluso, bajaba a recibir en la zona meridional del campo. El Chino fue un verso libre. Fue el héroe del último ascenso a Primera y este año no quiere ser menos. No había jugada en la que no tocase el esférico. No le temblaban las piernas en los choques. Es el líder del equipo.

De resto, intensidad, oficio y toque, mucho toque. Ya lo venía exigiendo el técnico sevillano durante esta semana en el sur. «La pelota no se rifa, si no se puede, se toca hacia atrás», repetía una y otra vez. Ayer, con Cala ejerciendo de ancla y Fabio de brújula, Las Palmas dejó pequeños detalles de lo que puede ser este curso. Jiménez, de momento, mostró sus cartas. 4-4-2 sobre el guion, pero con mucha movilidad. El ex del Getafe se peleó con medio pueblo. No entiende de amistosos el zaguero andaluz. Con tan solo unos entrenamientos en su haber, se plantó en el once inicial, y lo hizo como mediocentro. El árbitro tuvo que llamarle varias veces la atención por exceso de coraje. Eso que tanto echó en falta la Unión Deportiva la campaña pasada. Una batalla continua. Cala vino a competir y ya lo ha dejado claro.

Con la solidez como seña y bandera

No fue solo Araujo quien se dejó caer por todos lados. Fidel, con ganas de protagonismo, buscaba el centro para conectar con el balón. Y en la otra banda, un martillo. Diego Parras, omnipresente en todos los ataques por el costado diestro, fue de lo más vistoso en Tunte. El lateral del filial ejerció de extremo y percutió una y otra vez. Pisó línea de fondo y conectó siempre con un compañero. Jiménez conoció a la locomotora de Las Palmas Atlético. Un auténtico incordio para la selección del sur. Velocidad y desparpajo. Y le tuvo que gustar al preparador andaluz porque, tras el descanso, fue uno de los jugadores que siguió sobre el verde. Eso sí, lo ubicó en la posición donde tantas galopadas dio la pasada temporada en el Anexo, de lateral. Lo de Parras, con Jiménez sin perder detalle en banda, fue una auténtica exhibición física. Luego, cambio de cromos y descanso para el canterano. Aunque si lo dejaban, bajaba hasta el Don Gregory corriendo. Ni agujetas ni nada.

En la segunda mitad y en el primer esférico que tocaba Benito, ya con ficha en la primera plantilla, le ponía un auténtico caramelo a Momo, quien, en línea de gol, la empujaba al fondo de la red con su pierna menos hábil. El segundo, con un error del portero, se lo anotó Expósito. Tana firmó el tercero tras una gran asistencia de Álvaro Lemos. El mediapunta dio un pase a la red y el portero tan solo pudo verla entrar. Remate muy técnico del atacante de San Cristóbal, que estuvo muy activo desde que saltó al campo y, a su manera, se reivindicó. Todos los tantos llegaron tras el descanso.

Benito, otro de los nombres propios

Otro de los nombres propios fue Benito Ramírez. El de La Aldea fue un puñal por su banda. No dejó de insistir en el desborde y en desmarques. Estuvo activo y atrevido. Buscó su gol con un disparo cuando ya terminaba el partido. Esquinado, armó su zurda, pero una buena intervención del arquero sureño evitó el sobresaliente del extremo.

Participó toda la plantilla, salvo Pedro Bigas, Javi Castellano, Deivid, Vicente Gómez y Peñalba, aún recuperándose de su lesión de rodilla, jugaron todos los miembros de la expedición amarilla, ya sin Yeremi Valerón, que se operará este lunes del hombro. Jiménez reconoció que fue por precaución en todos los casos.

Y aunque sea difícil esclarecer conclusiones, esto no ha hecho más que comenzar, lo que está claro es que con el exentrenador del AEK Atenas a los mandos, la UD Las Palmas no va a ser una hermanita de la caridad en Segunda División. Seriedad, orden, compromiso y claridad. Esto es lo que ofrece Manolo Jiménez. Quiere un bloque de guerreros que base en la solidaridad y la solidez defensiva sus credenciales para volver a la élite. La semana que viene, contra el Tenerife, los amarillos podrán comenzar a competir.