Otro naufragio con tintes preocupantes

27/10/2019

El Herbalife Gran Canaria sufrió ayer un batacazo de los que dejan secuelas. Carente de intensidad, carácter e ideas en ataque y en defensa, el combinado claretiano sucumbió ante un Joventut Badalona que sabe a lo que juega. Un grupo que se cuece a fuego lento, tanto que ya acumula cuatro derrotas en seis jornadas, de las cuales dos inesperadas en el Arena

Una imagen incomprensible con tanto en juego. Una decepción mayúscula en un Herbalife Gran Canaria que, a día de hoy, muestra unas carencias colectivas preocupantes. Errores tácticos y una falta de intensidad, carácter y ambición que condenan un proyecto que ya acumula cuatro derrotas en las seis primeras jornadas, de las cuales dos ante el Casademont Zaragoza y el Club Joventut Badalona duelen de sobremanera por producirse en el Arena.

Ayer, el cuadro de Fotis Katsikaris evidenció los altibajos que resumen su inicio liguero. Un primer cuarto para olvidar y una reacción en el segundo, pero poco más para naufragar por 68-79 ante un Joventut que llegaba a la isla con una solo triunfo en la Liga Endesa y castigado por la Eurocopa.

El alero madrileño Javier Beirán, con 24 puntos, nueve rebotes, dos asistencias y 26 de valoración, fue el jugador claretiano más destacados, mientras que el examarillo Alen Omic -16 puntos y ocho rebotes, Luke Harangody -nueve puntos y seis rebotes-, Nenad Dimitrijevic -15 puntos y cinco rebotes- y Klemen Prepelic -12 puntos- brillaron en el plantel verdinegro que exhibió una versión mas coral.

El Club Joventut Badalona salió más enchufado, con más intensidad en defensa y con las ideas más claras en ataque, castigando el examarillo Omic la pintura que conoce a la perfección y superando a Ioannis Bourousis en el duelo individual (2-9 a 7.13).

El Herbalife Gran Canaria, con el quinteto de gala sobre el parqué del Arena con Cook, Harper, Okoye, Burjanadze y la torre griega, adolecía de la puesta en escena necesaria en un compromiso sin margen de error para no naufragar en el objetivo ineludible de coger una de las siete plazas en liza para la Copa del Rey. El técnico local, Fotis Katsikaris, solicitó tiempo muerto por no ver nada claro el panorama (7-12) y su primera medida fue dar entrada al recuperado Javier Beirán por un desacertado Okoye en ambos lados de la cancha.

El combinado claretiano no despertaba y Harangody dio la máxima renta a los verdinegros desde el exterior (7-16). Paulí y Costello entraron para intentar conectar a sus compañeros, pero, lejos de obtener el efecto deseado, Kanter tomaba el relevo de Omic para facturar en la zona amarilla (11-20 a 2.15). Un Granca sin ritmo, precipitado, sin acierto y sin química ni intensidad en defensa para firmar un primer cuarto decepcionante (14-24).

Beirán al rescate y 9-0

Con Radicevic a los mandos y un omnipresente Beirán con siete puntos consecutivos, el Granca reaccionaba de un plumazo –poco más de dos minutos del segundo periodo-. El director de juego serbio imponía el ritmo necesario tras conseguir cerrar el aro local y, tras conectar con Costello, ampliaba el parcial 9-0 para obligar a Duran a parar el ciclón insular (23-24, min. 13). El Gran Canaria intensificó su defensa, dominó el rebote y circuló el balón con criterio en ataque para exhibir el potencial de su plantel -auspiciado por la segunda unidad-, pero Prepelic, el máximo anotador de la competición, y Omic, el líder en rebotes, oxigenaron al Joventut (27-31).

El Granca mejoró, pero no lograba voltear el electrónico a pesar de contar con oportunidades. Beirán -15 puntos y seis rebotes al descanso- y Prepelic mantenían un duelo anotador en un instante del encuentro sin un dominador del ritmo. Cook y Zisis -objeto de deseo del Granca este verano-, dos veteranos curtidos en mil batallas, intercambiaban golpes, siendo el primero el que encontraba en dos ocasiones a Okoye para que el exterior nigeriano convirtiera dos triples -a punto de coronar una recta final mágica, pero se le escapó el balón tras una recuperación de balón- y encendiera el recinto de Siete Palmas para empatar a 38 puntos al descanso, tras devolverle la moneda a su adversario con un parcial de 24-14 en este acto.

Tras el paso por los vestuarios, el guion del partido iba camino de repetir al del comienzo, con un Granca desconectado y dormido (39-43), pero Katsikaris, consciente de la importancia de no fallar en casa, no quería alargar el sesteo y apostó por el retorno en pista de Beirán y Paulí en sustitución de Okoye y Harper. Hubo reacción inmediata con otro acierto exterior del alero madrileño -el cuarto-, pero Klemen Prepelic y Alen Omic decidían para una escuadra badalonesa con la lección mejor aprendida (42-48, min. 25).

Era un querer y no poder para un Granca con altibajos, que en la mayoría de las veces castiga el rival. Dimitrijevic asumía galones para mantener al Club Joventut Badalona por delante, mientras que los amarillos proseguían precipitados y extrañando a más referencias en ataque (48-56, min. 27). Paulí irrumpió para apretar el marcador al término del tercer periodo, pero no daba sensación de dar el golpe sobre la mesa el cuadro de Fotis Katsikaris (54-58).

el factor dimitrijevic. El base macedonio controlaba el ritmo y los minutos avanzaban para un Herbalife Gran Canaria sin rumbo y sin carácter (59-68, min. 34). Superaba a un Cook irreconocible y anotaba su punto número 15 para prácticamente noquear a los claretianos y enmudecer a un Arena que no daba crédito (59-70).

Katsikaris buscó la última reacción, pero Harangody y Zisis pusieron la puntilla a menos de dos minutos para la conclusión (66-77). Un flechazo en el corazón de un bloque que, si bien no baja los brazos, muestra una endeblez mental que no debería ofrecer con tantas piezas experimentadas (68-79).

Segunda derrota consecutiva de un Herbalife Gran Canaria que, si bien la anterior fue ante el FC Barcelona en el Palau Blaugana, decepcionó ante su parroquia en una cita que lo deja con un balance inesperado de 2-4. Ahora, toca visitar a un Valencia Basket que tampoco está dando la medida esperada.