Baloncesto / Liga Endesa

Katsikaris: «He permitido que mi equipo baje los brazos y lo voy a arreglar»

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13/02/2020

El entrenador del Herbalife Gran Canaria expone los motivos para creer que la clasificación para disputar las eliminatorias por el título de la ACB es posible. En su versión más autocrítica, reflexiva y optimista, el preparador griego asume su parte de culpa en un proyecto que no está cumpliendo los objetivos. Pide un paso adelante de piezas capitales para mejorar el rendimiento coral.

— El Herbalife Gran Canaria ocupa la undécima posición con nueve victorias y 11 derrotas, y pendiente de finalizar el encuentro aplazado ante el Montakit Fuenlabrada. Ya está en marcha la segunda vuelta, pero desmenuzando una primera que fue como una montaña rusa con un inicio desalentador con 2-4, luego una reacción con tres triunfos seguidos y, finalmente, los tropiezos ante el Coosur Real Betis y el Kirolbet Baskonia que certificaron la ausencia en la Copa del Rey. ¿Qué análisis hace?

— No hemos sido regulares en nuestro juego, como todos creíamos que lo haríamos, y que va junto a los resultados. Ha sido un inicio complicado por la pretemporada y la incorporación de los internacionales a pocos días, y con un grupo nuevo para juntarnos. Empezar la Liga sin ganar en casa siempre te molesta, y más en un nuevo proyecto que es importante hacerlo en el primer partido y en casa. Luego tuvimos esas tres victorias, de las cuales dos fueron fuera de casa ante muy buenos equipos y demostrando la calidad y las virtudes que el equipo puede tener para ganar a rivales de ese nivel en su cancha. Pero, desafortunadamente, no hemos encontrado esa línea como equipo, que para mí es competir durante los 40 minutos, algo que, si bien, no es algo real hacerlo porque ni siquiera los de alto nivel lo logran, es lo que nos pide el nivel de la Liga. Tenemos que estar muy concentrados y con energía. Si hacemos una valoración ahora por el parón por la Copa del Rey y las ventanas FIBA, digo que, por supuesto, no estoy contento y soy el máximo responsable.

— No termina de dar con la tecla...

— Vamos a trabajar estas tres semanas para que el equipo encuentre su identidad. Los equipos en los que he trabajado en el pasado siempre han tenido una identidad aparte del talento y del físico. Hay momentos en los que jugamos un muy buen baloncesto, con muy buena energía y esfuerzo, y en ese mismo partido tenemos un bajón inexplicable. Tenemos una plantilla profunda y voy a exigir ser consistentes con nuestra filosofía y trabajo para conseguir el objetivo que tenemos ahora mismo, que es estar entre los ocho primeros para luchar por el título.

— Habla de deméritos y también de la exigencia de la competición doméstica. ¿Por qué cree que el Granca no está en la Copa del Rey?

— Han sido los detalles porque se ha decidido en la última jornada. Había equipos que estaban casi dentro como el Burgos y se quedó fuera por el average. Hablamos de una o dos victorias, entonces hablamos de detalles que pueden pasar en un partido. Por eso, el partido en Sevilla nos hizo mucho daño. Si ganábamos, tampoco es que estuviéramos dentro porque nadie esperaba que el Bilbao ganara en Barcelona para clasificarse. Nos hizo daño la manera en la que perdimos ese partido cuando lo controlamos con autoridad durante 30 minutos. Dejamos ir ese partido y creo que por nuestros propios errores no nos clasificamos.

— Comentó que hablar de fracaso en el deporte es una palabra muy fuerte, pero ¿cómo calificaría que el Granca por tradición, presupuesto y plantilla se quedara fuera de la cita copera?

— Entiendo que es una lectura que pueden hacer los aficionados o la gente que está en el baloncesto durante muchos años, pero la historia no juega al baloncesto, cada partido es una historia nueva y tiene su propio guion. Por eso, pienso que hablar de fracaso en el deporte es una palabra dura, sí que existe en los equipos con un presupuesto diferencial con respecto a los demás o las expectativas, como si el Barcelona no se clasificara para la Copa, pero en nuestro caso, aunque no es un excusa porque no soy un hombre de excusas porque soy muy autoexigente y quiero que la gente que trabaje conmigo debe ser autocrítica y autoexigente, es cierto que cada equipo hace unos ciclos, que pueden ser pequeños o grandes, y el Herbalife Gran Canaria después de conseguir el hito de jugar la Euroliga, con sus condiciones que también hacían complicado competir en la Liga por los viajes o las lesiones, hicieron un año muy duro para todos. Con los cambios y con la plantilla que hemos hecho, nos cuesta más, y ese es mi objetivo y lo que cada día tengo en la cabeza, encontrar esa continuidad, consistencia y garra para competir y ganar partidos.

— A lo que consigue lo que usted pide, los rivales no aflojan en este arranque de la segunda vuelta. ¿Cree que su equipo estará en el Playoff?

— Sí, soy muy optimista y, por lo que convivo con cada miembro del equipo, podemos y tenemos la calidad para conseguirlo. Sobre todo, con humildad porque no somos mejores que los demás, pero creo que lo vamos a conseguir. Hasta ahora, los equipos en los que he trabajado siempre llegan a la segunda parte de la temporada en el momento de entender lo que tenemos que hacer para competir y ganar los partidos.

— Dejó su condición de técnico asistente en la franquicia NBA Utah Jazz por volver a Europa y coger un proyecto como entrenador jefe -firmó 1+1-. En caso de no lograr el objetivo de terminar entre los ocho primeros, ¿renunciaría a continuar?

— No, jamás bajo los brazos. Soy de mucha paciencia y creo mucho en mi trabajo, no soy una persona que viva con emociones así para tomar decisiones rápidas sin analizar las cosas bien. Espero y quiero que sigamos con este proyecto y otra vez poner a este club donde se merece o ha estado en el pasado. Todo el mundo está esperando lo mismo, nuestros aficionados también, estamos representando a una isla y es un reto muy bonito para mí, por eso dejé la NBA para venir aquí. No estuve en el mercado para tener dos o tres opciones que valorar y luego decidir venir. Siempre he tenido mucho respeto a este club y lo veía como un proyecto para disfrutar del trabajo y conseguir resultados.

— Teniendo en cuenta ese escenario tras un año histórico y complicado para el club, y con cambios tras estar fuera de la Copa y el Playoff. ¿Ha visto que su trabajo haya sido mirado con lupa por la directiva en algún momento por el hecho de que se pudiera repetir una mala campaña?

— Ya tengo bastante experiencia en España y en otros países. Ya me sustituyeron en el Hapoel Jerusalén y en el Lokomotiv Kuban, pero no por el trabajo como entrenador sino por la química con la directiva, que es algo fundamental. Al final, se vio que no era por mí sino por unas expectativas que no eran reales en ese momento. Lo que quiero decir es que tengo mucha confianza en mi trabajo y tengo muy claro qué tengo qué hacer y cómo, por eso, la gente me contrata porque tiene toda la información. Seguro que los resultados ayudan porque son el mejor amigo de un entrenador, pero, al mismo tiempo, cuando haces una valoración para contratar a un entrenador no miras una temporada o un resultado, hay un recorrido y tengo muchos años con equipos que no tenían una historia ni un presupuesto muy alto y hemos conseguido todos los objetivos propuestos.

— Pero tras las derrotas dolorosas ante el Tenerife o el Betis, por ejemplo, ¿vio peligrar su puesto?

— No he sentido nada, es un club que deja trabajar al entrenador. No he notado ningún nerviosismo, Berdi -director deportivo- lleva muchos años en este negocio y es una persona que te transmite esa calma y esa tranquilidad. Siempre hablo con Berdi, siempre analizamos nuestros errores. Hay una línea muy fina entre el conformismo y la tranquilidad para trabajar, entonces tenemos nuestra propia autoexigencia de conseguir cosas. Es mi mano derecha, por decirlo de alguna manera, por su conocimiento, su experiencia y porque hemos hecho el equipo juntos. Vemos dónde nos estamos equivocando y dónde podemos corregir nuestros errores, y siempre con una buena voluntad porque queremos sacar esto.

Katsikaris: «He permitido que mi equipo baje los brazos y lo voy a arreglar»

— Sobre la confección de la plantilla, usted se incorpora tarde al proyecto porque no estaba en el mercado y se resuelve la salida de Pedro Martínez. En ese espacio, se produjo la salida de jugadores con los que, quizás, usted si hubiera contado, e incluso dijo en su presentación que algunas primeras opciones no vinieron por no competir en Europa. Ya con medio camino recorrido, ¿piensa que se ha debilitado en algunas posiciones o lo hubiera hecho de otra forma?

— Sí, cuando hablamos yo creía que íbamos a jugar en Europa. Por el historial del club, sería más atractivo para algunos jugadores, pero todos quieren jugar dos competiciones. A los dos días de llegar a un acuerdo salió que no jugaríamos en Europa. En ese momento que sale Pedro, igual había un preacuerdo o unas conversaciones con algunos jugadores y otros que salieron, era un momento muy complicado. Había que ver qué te ofrecía el mercado para hacer una plantilla nueva y convencer para que vinieran. En ese sentido, creo que hicimos la mejor plantilla posible ante esas circunstancias.

— Habla de jugadores con preacuerdos o conversaciones. Trascendió que el exbase del Tenerife y actual del Burgos Ferran Bassas cambiaría de isla este curso. ¿Se arrepiente de no concretar su fichaje?

— En el deporte no puedes hacer esa valoración después, es como si acabara un partido y dices que podías hacer otra cosa. Claro que sí, pero en el tema de Ferran también estábamos viendo la continuidad de Hannah. Ferran estaba en el escenario en ese momento, pero tenía que ver cuál sería la pareja y no podía tomar ninguna decisión. Por supuesto, Ferran tenía que tomar sus decisiones y no podía esperarnos. Ahora podría decir que sí de muchas cosas, pero nunca se sabe.

— Se lo comento por las problemas que ha tenido en ese puesto tras la lesión de Omar Cook y tener que repescar a un Niko Radicevic que no entraba en los planteamientos, a pesar de tener contrato en vigor...

— Sí, es verdad que Radicevic no estaba en los planes, pero tampoco Luke Nelson. El equipo se hizo sin contar con esos dos jugadores, pero como luego no pudieron salir e hizo la pretemporada y ya lo tenía con nosotros. No digo que Niko no sea un buen jugador porque sí lo es, pero su perfil es diferente a lo que yo estaba buscando. En ese momento, Fabio iba a tener el rol de jugador número 11 y no queríamos darle tanto peso ni tanta presión a sus espaldas. Los dos hicieron todo lo que han podido cuando se lesionó Omar. La posición de base es fundamental para el baloncesto y es una de las razones por las que no nos hemos encontrado. En principio, quería a Hannah aquí y Berdi también, y habíamos hablado con otro base, que no puedo decir su nombre, para tener características diferentes con Hannah y que fuera la pareja de bases. Estábamos enfocados en eso y Ferran tenía que tomar sus decisiones.

— Ahora llega Lecomte...

— Nos va a ayudar. Omar tiene otra manera de generar y es uno de los mejores, pero no es su fuerte correr con el balón. Creo que Manu nos va a dar correr más y tener un juego más rápido. Puede anotar y defender, no pudo encontrar su rol con confianza en el UCAM y puede encontrarlo aquí, o lo contrario con Niko en Murcia, esto pasa en el deporte. Pienso que los dos clubes lo hicimos bien y también para los jugadores.

— Beirán, Okoye o Burjanadze han sido jugadores capitales en sus antiguos conjuntos y quizás estaban llamados a marcar más la diferencia de lo que lo están haciendo. ¿Qué valoración hace?

— La idea es esa. He trabajado con Javi y tiene talento. No tiene el físico que te pueda exigir el baloncesto moderno, pero es muy inteligente, es un alero que puede generar desde el poste bajo y, a veces, tras bloqueo directo. Tiene un buen tiro, puede rebotear y, por supuesto, estamos esperando, pero no solo de Javi sino de más jugadores, y ahí va a estar nuestra mejoría. Si suben su rendimiento, mejoraremos. Beqa es muy bueno, muy fuerte y me gusta su carácter, es de los pocos jugadores que tenemos que lo vive mucho; es joven pero con experiencia en la Liga Endesa y nos da un buen rendimiento. El caso de Stan es diferente porque hizo una gran temporada en Zaragoza el año pasado, con un rol un poco libre y sin una posición definida. Es un alero y la idea con él, al ser fuerte, era de ayudarnos en defensa con su físico, y en ataque sabemos que no puede generar su propio tiro y depende del equipo, de cómo juegue, y es cierto que, hasta ahora, no he visto su mejor versión, e igual ya no lo vamos a conseguir al nivel que jugó el año pasado. Es súper positivo, profesional y quiere ayudar, aceptando un rol mucho más diferente que el año pasado. Aquí hay partidos que juega más o menos, pero su caso depende de la química del equipo. Es una lectura muy fácil decir que tenemos demasiados aleros para un equipo que solo juega un partido a la semana.

— En ese sentido, ha asegurado que no disputar una competición europea es un hándicap por el ritmo y por manejar una plantilla tan profunda...

— Lo sabía desde el verano que iba a ser difícil porque los jugadores quieren jugar, es normal porque hay un egoísmo dentro de un equipo y, cuando empiezan a comerse el coco de estos son mis compañeros y cuándo voy a jugar y mis minutos, eso te perjudica mucho. Tenemos casi 12 jugadores que pueden jugar, que en sus equipos antes tenían más protagonismo, pero ahora toca una competición sana entre nosotros y la motivación de hacerlo bien en la pista para ganarme mis minutos. No regalo los minutos a nadie por su nombre o no sé qué, hay que construir una línea de dureza y energía para ser un equipo que pueda estar arriba. No lo he conseguido hasta ahora y estoy convencido de que lo vamos a lograr al final.

— Usted cerró el debate hace unos días diciendo que Okoye continuará hasta final de temporada, pero ¿le pidió al club salir?

— Jamás. Salió en prensa, pero el club jamás tuvo ni siquiera esa intención. Lo digo con toda la sinceridad que jamás hemos planeado un cambio con Okoye.

Katsikaris: «He permitido que mi equipo baje los brazos y lo voy a arreglar»

— Otro nombre señalado es Bourousis. Berdi Pérez dijo a este periódico en una entrevista el pasado verano que era un jugador inaccesible en el mercado y que vino por la relación que le une con usted. ¿Esperaba este rendimiento? ¿Está contento?

— No, por supuesto, pero él tampoco. Es un jugador que lleva 20 años compitiendo y ha ganado títulos, todo el mundo lo conoce. Él es el primero que no está contento con su rendimiento. No vale para nada hablar de cosas que pueden ser excusas, ahora no. Nace una nueva realidad para nosotros, pero, sobre todo, para él, que tiene que hacer el esfuerzo para ver el Bourousis real que todo el mundo conoce porque es un jugador importantísimo para nosotros. Más allá de la relación que podamos tener, que es que hemos trabajado juntos y lo recluté para el AEK Atenas cuando era muy joven, pero no hemos convivido muchos años juntos para decir que tenemos una relación, pero claro que nos conocemos baloncestísticamente hablando. Es un jugador que si mejora o nos puede dar el rendimiento de Baskonia, de su rendimiento pasa gran parte de mejora del equipo.

— ¿Cree que puede recuperarlo?

— Espero que sí, está trabajando, aunque tiene las molestias que arrastra por su altura y perjudica mucho sus movimientos. Espero que, cuando se solucione ese problema y esté al 100%, nos dé el rendimiento que estamos esperando.

— Entonces no está peinando el mercado en la búsqueda de un pívot...

— No, tenemos a Khalifa Diop, que está en la dinámica del equipo del día a día, es joven y nos puede ayudar. No estamos buscando.

— Comentó en verano que no iba a permitir que sus jugadores bajaran los brazos, ¿qué siente cuando su equipo no compite hasta el final?

— Me duele mucho porque no puedo controlarlo. No es un tema de talento, si el otro equipo se llama Real Madrid o Barcelona vale, pero quiero que mi equipo sufra, compita y dé todo durante los 40 minutos. La culpa la tengo yo, soy el máximo responsable que he permitido a veces que el equipo baje los brazos, eso lo voy a arreglar.

— Este club ha cimentado sus éxitos en su solidez como local. ¿Considera que su mensaje ha calado en los aficionados? ¿Siente ese feeling con el Gran Canaria Arena?

— Un entrenador puede pedirle el apoyo a la afición y lo he dicho porque lo he vivido en otros equipos. Dije antes de empezar la temporada que en los momentos delicados y complicados que sufre el equipo, necesitamos más el empuje para superar una situación. Puede pasar que tu afición te apoye para hacerlo o te hunde, entiendo perfectamente a un aficionado que se puede enfadar, pero lo difícil es eso. Hubo mucha gente en el partido contra el Barcelona y hubo momentos que sufrimos en el tercer cuarto en los que, a lo mejor, se puede empujar más para ayudar al jugador con dudas. Debes sentirte fuerte en casa. No sé si hay feeling o no, pero seguro que los resultados ayudan. Lo único que pido es estar todos juntos hasta el final de temporada,