El salto al vacío de Chris Evans

01/12/2018

El alero norteamericano pierde peso en la rotación de Salva Maldonado. Su rol ha sido residual en los últimos compromisos del Herbalife Gran Canaria -cuatro en la Liga Endesa y tres en la Euroliga-, condicionado por sus malas decisiones en ataque y, al mismo tiempo, su falta de química con el técnico

La involución de Chris Evans: del sueño a la pesadilla en un mes. Puntos, energía y espectáculo con la imagen en la memoria del alero norteamericano recorriendo el parqué del Arena, tras resultar determinante en la primera victoria del Herbalife Gran Canaria en la Euroliga el pasado 16 de octubre. Un triunfo histórico ante el FC Barcelona Lassa (87-86) en el que sumó 19 puntos, cuatro rebotes y cinco asistencias para alcanzar los 24 créditos de valoración, su mejor actuación con la camiseta amarilla hasta el momento, asumiendo galones y exhibiendo su capacidad para producir en todas las facetas del juego.

Una de las grandes sensaciones de la pasada edición de la Pro A francesa -promedió 13 puntos y 4.1 rebotes- y de la Liga de Campeones FIBA -13.3 puntos y 4.5 rebotes- confirmaba las excelentes prestaciones y sumaba en un combinado claretiano que ofrecía alegrías a cuenta gotas y se hundía en la clasificación.

Sin embargo, algo pasa con Chris Evans ahora. Su presencia, su productividad e incluso su intensidad y actitud han cambiado en el último mes de competición. Su rol en la rotación de Salva Maldonado es residual -condicionado por las malas decisiones y el exceso de individualismo en ataque- y el jugador de Virginia no termina de asimilar el nuevo escenario en un juego exterior en el que su compatriota DJ Strawberry, el francotirador escandinavo Marcus Eriksson y el insaciable Xavi Rabaseda multiplican su protagonismo.

Sin impacto. Evans solo jugó 13 y cuatro minutos en las últimas dos victorias del Herbalife Gran Canaria ante el Movistar Estudiantes en la ACB y ante el Darussafaka turco en la Euroliga, respectivamente.

Precisamente, ante el cuadro colegial aportó ocho puntos consecutivos en el arranque del tercer periodo, pero el preparador catalán lo devolvió al banquillo tras una decisión desacertada en ataque y no retornó al parqué del Arena, mientras que en el Volkswagen Arena de Estambul tan solo participó durante cuatro minutos en el segundo periodo y, al igual que en duelos precedentes durante el pasado mes de noviembre, no disimuló su falta de química con Maldonado.

Una actitud que podría enquistar la relación. Desconectado, desmotivado y sin impacto. Un problema en una etapa decisiva para el devenir amarillo, con un jugador que se antoja necesario que recupere el nivel de principio de temporada.

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