Dylan Ennis defiende a Higgins. / CBGC

Mucho Barça para un Granca sin ideas (64-82)

El Club Baloncesto Gran Canaria, que se impuso al Urbas Fuenlabrada en la primera jornada, sucumbe ante el Barça, el vigente campeón de la Liga Endesa, por un contundente 64-82. Los amarillos visitarán al Unicaja este sábado.

Óliver Suárez Armas
ÓLIVER SUÁREZ ARMAS Las Palmas de Gran Canaria

El Club Baloncesto Gran Canaria, que se impuso al Urbas Fuenlabrada en la primera jornada de la fase regular de la Liga Endesa, sucumbió ayer ante el Barça, el vigente campeón, por un contundente 64-82. Los amarillos visitarán al Unicaja este sábado, a partir de las 19.45 horas.

Dylan Ennis -13 puntos-, Pustovyi -11- y AJ Slaughter -diez- fueron los máximos anotadores del Granca, mientras que Nikola Mirotic -14 puntos, 16 rebotes y 36 créditos de valoración-, Cory Higgins y Kyle Kuric -ambos con 13 puntos- capitanearon un nuevo triunfo azulgrana.

Dominio de principio a fin

Porfi Fisac sorprendió con el canterano Javi López de inicio para llevar la manija y controlar los movimientos del experimentado Calathes, en un Gran Canaria Arena ruidoso, pero que estuvo muy lejos de la cifra de las cerca de 4.000 entradas disponibles para el estreno liguero en la isla -fueron solo 1.751 espectadores-.

Los eléctricos Hayes y Higgins -nueve puntos- dieron el mando del duelo al Barça desde el exterior -cuatro de cuatro en triples- ante un plantel claretiano incómodo, impreciso y sin una idea de juego coral en los primeros compases (2-12, min. 3).

El preparador segoviano pidió tiempo muerto para parar la sangría. Brussino respondió en la siguiente acción, pero Mirotic facturó una ventaja en el interior para mantener la renta (5-15). Slaughter, Shurna y Khalifa Diop suplieron a Ennis, Ilimane Diop y Pustovyi en busca de soluciones, si bien Mirotic y Laprovittola castigaron de nuevo desde acierto exterior y Oriola en la pintura para complicar el panorama sobremanera (7-23). Los desajustes defensivos ante un coloso suponían no competir.

Pero tampoco había respuestas ni criterio en ataque. Al Gran Canaria le costaba un mundo anotar. Kramer y Salvó subieron el nivel defensivo y Slaughter asestó el primer golpe desde el exterior, lo que unido a buenas acciones de Khalifa y Kramer -cinco puntos seguidos-, propiciaron inquietar al Barça en la recta final del acto inaugural, tras un parcial de 10-0 (17-23).

El guion cambió después de mejorar en el rebote, en la solidaridad coral y, cómo no, con un mayor acierto, un aspecto clave para aguantar el pulso al campeón. El Granca apretó los dientes, pero el talento de Davies y el exfrancotirador amarillo Kuric redujeron el entusiasmo, tras un parcial de 3-10 (20-33, min. 15).

Fisac quería actividad, intensidad y un ritmo alto, moviendo el banquillo continuamente, pero el Granca se vio superado en los duelos individuales y en esos detalles que deciden estas batallas. Hayes -siete puntos- y Higgins dieron otro impulso a los visitantes a menos de dos minutos para el descanso (23-39). Pustovyi oxigenó con un 2+1, pero Mirotic -ocho puntos, siete rebotes, tres asistencias y 21 de valoración- castigó como mejor sabe hacerlo para complicar la misión un poco más (26-41).

Lejos de la imagen deseada

Pustovyi -seis puntos- y Chris Kramer -cinco- eran los máximos anotadores de un Club Baloncesto Gran Canaria en apuros y sin mostrar la imagen deseada. Higgins -11 puntos-, Mirotic -ocho-, Kuric -ocho- y Hayes -siete- se bastaban para no dar pie a la sorpresa y prolongar la última racha positiva en sus visitas a la isla, donde no pierde desde 2017 en la fase regular. Asimismo, el 30% de acierto claretiano en tiros de dos y el 28% en triples lastraban de lo lindo, unido al 53% de acierto azulgrana en tiros de dos, al 50% en triples y a los 25 rebotes capturados por tan solo 14 amarillos en los primeros 20 minutos. Casi nada.

Tras el paso por los vestuarios, Fisac apostó por Slaughter, Ennis, Brussino, Shurna y Pustovyi de inicio para aspirar a la hazaña o, al menos, a inquietar. La ametralladora de Kentucky, el factor diferencial y uno de los mejores movimientos de la dirección deportiva insular en el último lustro, irrumpió desde el exterior para presentar credenciales y lanzar un mensaje para romper la tregua. El Granca quería, pero no podía por carencias propias y la solidez y el empaque de la escuadra de Jasikevicius.

Pustovyi no encontraba la química necesaria y era el turno de Stevic. El interior serbio facturó nada más entrar en ambos lados de la pista (33-43). Curtido en mil batallas, esperó su momento y dio templanza e intangibles para levantar al Arena. Dos más para el balcánico y se redujo la barrera psicológica de los diez puntos (35-43, min. 25).

La reacción, un espejismo

Sin embargo, Calathes y Mirotic disiparon las posibles dudas por la vía rápida (35-50). Fue un espejismo porque el Barça quiso que fuera así. Subió el listón defensivo y le bastó con el talento individual para silenciar el recinto de Siete Palmas, tras un nuevo triple de Davies (35-53, min. 27). El Granca se atascó y ya todo parecía un imposible.

Brussino acribilló desde el exterior para no bajar los brazos con un cuarto por jugar, pero no había manera. Un partido en el que jamás existió la sensación de poder, pero es que tampoco la de inquietar. Kuric, el excelso tirador que maravilló en la isla, evidenciaba que cada temporada que pasa es mucho mejor jugador. Un rol específico que gana partidos y títulos.

Fisac juntó a los Diop en la pintura, pero la maquinaria culé no se detenía. Kramer anotó su séptimo punto para entrar con 18 de desventaja en los últimos diez minutos (44-62).

Kramer, Brussino, Salvó, Ilimane Diop y Khalifa Diop garantizaban intensidad y aportación coral a un quinteto que pretendía no dejar a los aficionados con un mal sabor de boca en el primer compromiso de la presente campaña en el Gran Canaria Arena. Sobraron ganas en el parqué, pero una genialidad de Higgins para firmar un 2+1 exhibió los dos mundos dispares. El Barça lució músculo, calidad y una gestión engrasada de piezas trascendentales para conseguir los objetivos.

Una cita sin historia de principio a fin. Una superioridad aplastante y un baño de realidad. En pleno anclaje de seis nuevos jugadores, el Club Baloncesto Gran Canaria recibió un varapalo doloroso. El Barça, al que le sobró un cuarto, no levantó el pie del acelerador para proseguir castigando con cinco minutos por disputar todavía (47-72). Pustovyi se fajaba con el turco Sanli, su sustituto a las órdenes del técnico lituano.

El envite se enrareció con decisiones arbitrales innecesarias por el devenir en el recinto de Siete Palmas. Ennis, con cinco puntos consecutivos, lideró el último arreón de orgullo y de dignidad -lo que pidió Porfi Fisac en la previa- del Gran Canaria, tras un parcial de 8-0 (55-72).

El canterano claretiano Miguel Serrano -dispuso de tres minutos- se estrenó en la élite y Pustovyi maquillaba el marcador con poco menos de tres minutos para finiquitar la contienda, siendo el parcial de 10-0 ya (57-72).

El Barça se desconectó y el cuadro de Fisac aprovechó -esta vez por medio de Slaughter- para levantar la moral. No había tiempo para más. Primera derrota del curso en el Arena (64-82). Toca pensar ya en el Unicaja porque la competición no da tregua.

Ficha técnica:

64. Herbalife Gran Canaria (17+9+18+20): I. Diop (-), Brussino (6), J.López (2), Pustovyi (11) y Ennis (13) -equipo inicial-; Slaughter (10), Shurna (-), Salvó (8), K. Diop (3), Kramer (7), Serrano (-) y Stevic (4).

Entrenador: Porfirio Fisac.

82. Barça (23+18+21+20): Hayes (7), Oriola (2), Higgins (15), Mirotic (12) y Calathes (8) -equipo inicial-, Davies (8), Sanli (4), Martínez (3), Smits (-), Laprovittola (7), Jokubaitis (3) y Kuric (13)

Entrenador: Sarunas Jasikevicius. Sin eliminados.

Árbitros: Miguel Ángel Pérez Pérez, Vicente Bultó y David Sánchez.

Incidencias: Encuentro correspondiente a la segunda jornada de la Liga Endesa disputado en el Gran Canaria Arena ante 1.751 espectadores.