Entrevista con...Ricky Rubio

Ricky: «Sueño con jugar unas finales y ganar el anillo»

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15/06/2018

A sus 27 años, el jugador de Utah Jazz sigue creciendo y, tras realizar su mejor temporada en la NBA, llegando hasta los cuartos de final de los Playoffs de la Conferencia Oeste, analiza dónde está su techo. En el Hotel Bohemia Suites & Spa, junto con su fisioterapeuta José María Sánchez, ya empieza a preparar el nuevo curso que le espera en Estados Unidos. Además, elogia la campaña realizada por el Gran Canaria e insta a los claretianos a saborear esta hazaña.

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— Se le ve muy animado al lado de Iván, vocalista de Efecto Pasillo. ¿Suena el grupo canario en el vestuario de Utah Jazz?

— Lo intento, siempre intento que suene, pero allí tienen mucho su música. Eso sí, cuando me toca a mí, Efecto Pasillo siempre es uno de los grupos que suenan. Cuando salió Pan y Mantequilla, que fue una canción que me gustó mucho, empecé a seguir el grupo. Y al final tuve la suerte de que mi fisioterapeuta José María conocía a Iván (vocalista del grupo). Él me decía que era un amigo y yo no me lo creía. Al final, resulta que sí son amigos y he tenido el placer de conocerlo. Llevo siguiéndolo muchísimo tiempo. Estoy contento de haberle conocido.

— Ya en clave deportiva, ¿cómo va esa lesión?

— Fue una lesión que, por mala suerte, llegó en un momento muy complicado, pero que duró lo que duró el Playoff y una vez acabó la temporada ya no estaba lesionado. Me planteo este verano como un verano muy importante en mi carrera deportiva. Un verano donde puedo tener tiempo para mí, para poder mejorar individualmente, tanto técnica como físicamente.

— Un percance físico que llega justo en su mejor momento, cuando Ricky Rubio ya soñaba con alcanzar la final de los Playoffs de la Conferencia Oeste.

— Fue uno de los momentos más bonitos de mi carrera y también uno de los más duros. Poder disfrutar unos Playoffs, pasar de la primera ronda e ir a una segunda con aspiraciones a más, la lesión llegó en forma de pequeño bache. Aun así, tenemos la sensación, tanto yo como mi equipo, de que podemos dar mucho más. Esto solo es el inicio y tenemos muchísimas ganas de hacerlo mejor.

— ¿Es el peaje que se paga ante tantos partidos en una sola temporada?

— Es algo puntual, he estado preparando durante muchísimo tiempo para estar bien. Esta temporada solo me he perdido cuatro o cinco partidos de los 82 y al final es una de las campañas en las que he jugado más partidos. Si es verdad que el nivel en los Playoffs sube y físicamente sí que el nivel de exigencia también es un poco más. Físicamente llegué un poco al límite y estaba jugando al límite. Tal vez, si hubiera escuchado un poco más a los fisios y hubiese descansado un poco, igual no hubiera sufrido la lesión, pero, lo mismo tampoco hubiéramos estado en esa situación. Estoy contento por haber dado mi máximo, pero tengo eso de saber que tengo que trabajar aún más para no estar tan al límite.

— A nivel individual, ¿este ha sido su mejor año?

— Sin duda, tanto a nivel individual como colectivo. Son mis primeros Playoffs que juego en la NBA. Estoy muy contento puesto que el nuevo sistema me ha venido muy bien. El cambio ha sido a mejor. Nuevo entrenador, nuevo sistema y nuevos compañeros.

— Se le echaba en cara que era un jugador que no encestaba canastas y este curso ha dado un paso al frente, promediando 13.1 puntos por encuentro en los 77 que jugó solo en la competición regular...

— Es un momento donde me siento cómodo. Sé que lo llevaba dentro y tenía claro que algún día iba a salir para que llegase este momento y, como no, poder disfrutarlo. Como digo, no es algo de echar nada en cara. Solo que, cuando las cosas no salen del todo bien, se te exija más y yo siempre he sido el primero en exigirme a mí mismo. Cuando las cosas no me salían quería trabajar más. Siempre fui muy duro conmigo mismo y quería más. Y ahora que las cosas van bien también hay que alegrarse y disfrutar.

Tan notable fue su campaña que secó al vigente MVP (jugador más valioso) de la NBA, Russell Westbrook.

— Los piques en Playoffs no solo te los tomas como piques de equipo. Siempre te lo llevas a un lado más personal y en ese sentido tuve un hueso muy duro. Tuve al MVP y salieron bien las cosas, tanto a nivel colectivo como individual. Frenar a Westbrook fue un momento bonito.

— Primera temporada en Utah, 27 años aún, ¿dónde está su techo?

— Muchísimo, justamente llego en uno de mis mejores momentos físicos, mentales y de juego. Lo bueno es que soy muy joven y tengo todavía mucho por delante. Son los mejores años de un jugador. Sobre todo porque es cuando llegas a una madurez física y mental que está en equilibrio. Entre los 27 y los 33 está el pico donde un jugador puede dar el máximo.

— ¿Cuáles son sus sueños?

— Muchísimos, pero prefiero cada año ponerme unas metas que me ilusionen y me motiven. Por supuesto, jugar unas finales o ganar un anillo sería un sueño. Pero, al final, si acabas la temporada y has disfrutado es lo que realmente te hace feliz.

— ¿Sigue la Liga Endesa?

— Sí, es un poco complicado por el tema de los horarios, pero sí que la sigo cuando puedo. Tengo muchos amigos aquí y mantengo el contacto con ellos. Solemos comentar cómo va la temporada. Y me viene bien para desconectar un poco de todo lo que conlleva la NBA. Entre nosotros, los españoles, allí en EEUU, también hablamos sobre los Llull o Claver.

— Se encuentra en Playa del Inglés, el Gran Canaria ha hecho historia con su clasificación para la Euroliga. Usted sabe lo que es ganarla. ¿Cuánto valor tiene poder disputarla?

— Es un hito increíble para un equipo increíble como el Gran Canaria. Lleva muchos años haciendo las cosas bien y por fin tiene una recompensa de ese nivel. Es un honor que un club como el Granca pueda jugar en la Euroliga, que los coloca entre los mejores de Europa, se lo merecen.

— Además, guarda relación con dos pesos pesados del equipo claretiano, como son Rabaseda y Aguilar.

— Son de mi generación, jugué con ellos en categorías inferiores. Este año voy a la boda de Pablo y con Xavi también tengo una gran relación. Compartí muchísimo con ellos. Sobre todo, cuando eres pequeño y estás subiendo, compartes esa ilusión y eso se queda para siempre. Por eso es tan bonito ver a jugadores con los que compartías vestuario a los doce o trece años ahora en la ACB.

— ¿Cuál es precio que puede pagar el Herbalife en la ACB debido a competir en la máxima competición europea?

— Cambia totalmente, en la Euroliga juegas casi dos partidos a la semana más el del fin de semana de la ACB. Al final, físicamente es muy duro y todos sabemos los presupuestos que hay en la Euroliga. Todos van a estar muy preparados para eso. Creo que lo que debe hacer el Gran Canaria es disfrutar y ser conscientes de lo que han hecho.