Marc Cardona dispara a portería en el encuentro ante el Racing Club. / LALIGA

Atasco de cara a gol: la UD se desinfla en ataque

Venía exhibiendo pegada Las Palmas, pero ante el Leganés se venció por la mínima y contra el Racing no se vio portería

Kevin Fontecha
KEVIN FONTECHA Las Palmas de Gran Canaria

La UD estaba siendo uno de los equipos más determinantes en ambas áreas del campo. En ataque aprovechaba todo lo que generaba, mientras que en defensa sacaba músculo para puntuar. Lo primero ya se extraña. Lo segundo, imprescindible si se quiere pelear por el ascenso, va de fábula. Tan solo ha encajado un tanto Las Palmas en los seis partidos que ha disputado, cosa que invita al optimismo.

Valles está imperial, sacando todo lo que le llega y salvando de apuros al conjunto grancanario. La zaga también está rindiendo a gran nivel. Ha optado García Pimienta por doblar el lateral derecho en estas dos últimas citas, con Álex Suárez y Lemos más adelantado, lo que en tareas defensivas dibuja una línea de cinco atrás. Ante el Leganés salió bien, pues el gallego anotó el gol de la victoria (1-0) y no se concedió facilidades al rival. Contra el Racing no fue tan bonito como pintaba tras la expulsión de Pombo.

No pudo meterle mano la Unión Deportiva al conjunto cántabro pese a la superioridad númerica durante más de 50 minutos. El marcador, de hecho, ni se movió (0-0). Tampoco es que gozase el equipo dirigido por García Pimienta de grandes ocasiones para sacudir el electrónico. De hecho, tan solo un disparo lejano de Moleiro, que se estrelló en la madera, y una intentona de Pejiño, que se marchó arriba, fueron los únicos avisos amarillos.

Cerró bien el Racing y la UD se atascó en tareas de creación. Con Fabio, Clemente y Viera tejiendo fútbol, ya que en el segundo tiempo se prescindió de Enzo, le costó un mundo a los isleños acercarse al guardameta local. Cierto es que se dominó el choque, sin apenas apuros al galope de los cántabros cuando querían montar algún contragolpe letal, pero tampoco se intimidó dentro del área contraria.

Intentó aprovechar Pimienta la situación que le había dejado la tempranera expulsión de Pombo por roja directa en una entrada brusca a Jonathan Viera que el árbitro fue a ver a la pantallita a pie de campo luego de que le avisaran por el pinganillo. Movió las piezas en el descanso. Sacó a Sidnei, recuperando la defensa de cuatro y retrocediendo a Lemos al lateral, y metió vitamina en banda con Álvaro Jiménez, prescindiendo del cerebro Loiodice, que tenía ya tarjeta amarilla.

Álvaro Jiménez no estuvo fino en el desborde, le costó encarar y acusó su recuperación casi milagrosa de lesión. Pejiño apenas saltó al terreno de juego en los minutos finales e intentó sacar su guillotina para ajusticiar, pero ya era tarde. No se explica lo del de Barbate, enterrado en el banco a la espera de una oportunidad que siempre se demora en aparecer.

Arriba, Marc Cardona fue un islote. Se pegó con todos y buscó los espacios que jamás se dibujaron. Acabó el choque con la lengua fuera y con sentimientos de frustración al no haberle llegado una pelota en condiciones para armar el látigo. Mientras, Las Palmas acusó la falta de pegada ante un Racing con 10. Ya contra el Leganés le había costado un mundo a la UD sumar los tres puntos. La victoria por la mínima fue justa, eso sí.

Con Florin Andone a la expectativa de saber si llega a la compleja batalla ante el Granada del domingo en el Gran Canaria (20.00 horas), con Sandro en la recámara y pendientes también de la evolución de un Vitolo al que no se le espera a corto plazo, Pimienta solo tiene a Marc para el gol. O, al menos, al cien por cien de sus posibilidades físicas. Y con eso, de momento, parece que no basta. Solo un tanto en los últimos dos partidos y poco picante en ataque, que es lo preocupante.