Un error infantil y un 2020 para olvidar

15/02/2020

Un fallo individual condena a la UD en Soria cuando ya celebraba la victoria.

La victoria es una auténtica quimera. No vence la UD desde el pasado 15 de diciembre de 2019, cuando remontó al Elche en el Martínez Valero. Desde entonces, Las Palmas solo sabe lo que es arrodillarse. Los amarillos no le ganan a nadie ni cuando se ponen por delante en el marcador. Cuando no es Juana, es la hermana. En Soria, y pese a comenzar helada, logró colocarse uno arriba gracias a la pizarra. Y luego, cuando ya las redacciones estaban adelantando titulares triunfantes, pasó lo que parece haberse convertido en una costumbre. Mazazo tras un error garrafal en la retaguardia. Adiós al triunfo.

Así pasó todo en Los Pajaritos. Los locales crearon en el inicio. Mientras, la Unión Deportiva, mantenía el tipo pese a dejar agujeros grotescos en la retaguardia. Y llegó viva al descanso Las Palmas. Resistió, hasta que salió a relucir el trabajo en Barranco Seco. Pizarra en mano, los de Pepe Mel golpearon primero. Eric Curbelo, guerrero donde los haya, se peleaba con todos en el área chica. Ahí comenzó todo. Benito Ramírez alzaba la cabeza y la colgaba al segundo palo. Todos estaban pendientes del zaguero satauteño, pero todo estaba ensayado. El balón cayó en la zona aclarada para que Rubén Castro sacase a pasear su martillo con un testarazo sublime.

Por desgracia para los intereses insulares, el partido no se acaba hasta que el árbitro pite el final de la contienda. Pecó entonces la UD cuando parecía romperse el maleficio y casi con los tres puntos facturados en la maleta. Un despeje de Alberto De la Bella hacia el lado derecho dentro del área, por donde aparecía Curro, dejaba a los amarillos con la miel en los labios. El extremo izquierdo no falló y el empate hurgó en la herida visitante. Tal vez pudo hacer bastante más Álvaro Valles, quien rozó la pelota con los guantes y no evitó que besara la red. Lo que está claro es que la concatenación de errores fue mayúscula. Perdonó Las Palmas una oportunidad de oro para recuperar la sonrisa. Un fallo de infantiles que deja tocados a los pupilos de Pepe Mel.

Así acabó la historia. Una que ya parece haber olvidado tener un final feliz para el conjunto grancanario. Las tablas saben a poco. El punto no evita la sangría de resultados y la sed de triunfos está dejando vacía la garganta amarilla. Y, por si fuera poco, el próximo fin de semana va a tener una salida compleja Las Palmas, que visita el campo de un Alcorcón que ya está por delante en la tabla.