Fútbol

Acento grancanario en el universo Barça

09/05/2020

En Varsovia, el corazón de Polonia, donde late una pasión por el fútbol sin igual, la Barcelona Academy, la embajada azulgrana en el país centroeuropeo, aglutina las ilusiones de más de mil niños, repartidos en seis sedes, con unos 70 equipos y dirigidos por 33 entrenadores. Su peculiaridad es que es la mayor del mundo, por encima la de Japón, Estados Unidos o la India. Y al frente de este despliegue multitudinario, un grancanario, Jonatan Angulo, quien, a sus 28 años, lleva desde septiembre como director de este proyecto formativo en el que, a través del fútbol, y con un modelo metodológico coordinado desde la Ciudad Condal, se busca implantar los valores de La Masía, tanto en la concepción del deporte como en la estética del juego, cuidando, faltaría más, cada matiz. «En el Barça tenemos presente la excelencia en todo momento», razona.

Angulo, que vivió sus primeras experiencias como jugador y entrenador en el CD Cardones («al que llevo en el corazón»), se licenció en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y se trasladó a Canadá para perfeccionar su inglés. Allí fue contactado por la Barca Academy de Vancouver atendiendo a su perfil integral y surgió un binomio inmediato, hasta el punto de que decidió mudarse a la capital catalana para integrarse ya en la estructura con vistas a finalizar los conocimientos específicos requeridos y emprender, como ahora, desafíos en el extranjero. «El pasado verano estuve entre Japón y Estados Unidos con los campus de verano. Fue algo único y apasionante porque no paré de viajar, de acumular vivencias enriquecedoras, de ampliar mis conocimientos y horizontes. Y, al terminar, me designaron para la academia en Polonia, donde la motivación no puede ser mayor. Es tal nuestra implantación y crecimiento aquí, que hasta competimos en las diferentes ligas federadas, siempre con el sello distintivo del juego del Barcelona. Sin duda, no hay mejor estandarte posible», asegura.

Incluso la fiebre por los colores que defiende Messi ha permitido superar en admiración al Legia, la entidad más representativa del fútbol polaco, tal y como asegura Jonatan, ilustrativo en su ejemplo: «Hablar aquí del Legia es lo máximo...Pero hacerlo del Barcelona supone entrar en otro nivel. He podido comprobarlo y sentirlo y el orgullo no puede ser mayor».

En su cometido está exportar el molde de la escuela culé con un proceso escalonado de trabajo: desde España lleva unas consignas interiorizadas que traslada a cada coordinador de las correspondientes sedes, quienes, a su vez, lo transmiten a sus técnicos. Él debe constatar que estas ideas y rutinas se implantan en cada equipo con reuniones y visitas periódicas y un vínculo telemático presencial permanente para monitorizarlo todo. Y si surge algún jugador que sobresalga, huelga decir que hay derecho preferencial para probarlo como así lo estimen desde el Nou Camp.

«Honestamente, no puedo pedir más. Poder trabajar para el Barcelona, hacer lo que más me gusta con todos los medios de los que dispongo, teniendo una gran responsabilidad que me motiva, al sentirme siempre apoyado y valorado por mis superiores. Me formé y trato de reciclarme y superarme, pero cada día vivo un sueño por dedicarme a lo que siempre quise. Me considero un privilegiado», admite.

El impacto del coronavirus ha sido moderado en Polonia («hay medidas para evitar el contagio, pero no hay un índice de infectados demasiado grande y eso ayuda a ir retomando la normalidad»), si bien obligó a cancelar eventos como la Semana Santa Barcelona World Cup, una suerte de competición entre todas las academias de la entidad y que, en este edición, no fue posible celebrar. «Esperamos poder ir arrancando en unos días y cuando las autoridades de aquí lo autoricen. Estamos listos y con unas ganas enormes de volver a estar con los niños», concluye esperanzado.