La cantante chilena Elizabeth Morris. / C7

Viaje al imaginario popular chileno con Elizabeth Morris

La cantante protagoniza este sábado un concierto, en el edificio Miller de la capital grancanaria, a partir de las 21.00 horas, dentro del ciclo 'Orillas'

CANARIAS7 Las Palmas de Gran Canaria

La música inspirada en los sonidos de raíz latinoamericana caracteriza la propuesta de la cantante chilena Elizabeth Morris que este sábado, a las 21.00 horas), ofrece por primera vez en Canarias, un concierto en el edificio Miller en el marco del ciclo 'Orillas' que impulsa la Sociedad de Promoción del ayuntamiento de capitalino.

Será el segundo de los recitales del citado ciclo tras el celebrado la pasada semana de la ecuatoriana Mariela Condo que, con carácter gratuito, aún aguarda la llegada del cubano Carlos Varela (6 de agosto) y de la uruguaya Francis Andreu (13 de agosto).

Letrista, compositora, instrumentista y cantante, Morris ha girado en sus más de dos décadas de trayectoria por distintos países de América del Sur, EE.UU y Europa. Su repertorio propio se nutre de las fuentes de la Nueva Canción Chilena, que constituyó su verdadera escuela en sus inicios.

Cantada o instrumental, su creación se basa en especial en la gama de cuerdas latinoamericanas como la guitarra, charango, cuatro y tiple, y describe una travesía por las décimas, la cueca, la música afroperuana, las variedades del joropo venezolano, los ritmos caribeños y el bolero, entre muchas otras influencias. Como letrista ha provisto de canciones los repertorios del grupo Inti illimani, Francesca Ancarola, Pedro Villagra, Laura Fuentes, Carmen Prieto, José Seves, Magdalena Matthey, Clarita Parra, Pedro Aznar y Eva Ayllón, entre otros.

Honestidad

«Mis canciones salen de un lugar muy honesto porque vienen de vivencias reales, con las que mucha gente se identifica. Creo que es eso lo que las hace perdurables», dice Morris Keller (1972, Valparaíso) quien pasó una buena parte de su niñez como exiliada con su familia en la República Democrática Alemana, desde donde regresó a Chile con diez años, en 1982.

Señala que sus canciones «se alimentan de la poesía y el imaginario literario popular de Latinoamérica. La escritura en décimas y en coplas me acomoda mucho para escribir letras de canciones. Aunque también escribo en formas más libres, manteniendo en general el uso de figuras literarias y prestando mucha atención a las palabras que escojo, a su significado y su sonido. Creo que mi lenguaje no es directo, pero trato de decir las cosas de otro modo, trato de hacer que en mis canciones logremos reconocernos», afirma Morris, que confiesa soñar con un Chile «donde la cultura no sea tratada ni pensada como una mercancía, sino admitida con una visión integral que propicie el desarrollo de las artes como herramienta para el bienestar de su sociedad. Un Chile descentralizado, donde en cada rincón del territorio sea posible asistir a un concierto, una obra de teatro, una exposición o una obra de danza, de todos los estilos. Un Chile donde suene mucha más música chilena en todas las radios».