Una de las piezas de la muestra. / Juan Carlos Alonso

«El único momento puro es el de la creación»

Arte. El pintor colombiano Álvaro Barrios exhibe 'Sueños ilustrados' en la sede de la Fundación Canaria para el Desarrollo de la Cultura, en la calle Domingo J. Navarro, hasta el 1 de diciembre

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

La pasión por el cómic que le acompaña desde niño, el Pop Art, las reflexiones de Marcel Duchamp sobre el arte, las suyas sobre los derroteros actuales por los que transita esta disciplina, y las nuevas tecnologías aplicadas a las creaciones pictóricas son algunos de los elementos determinantes de 'Sueños ilustrados', la muestra que protagoniza el pintor colombiano Álvaro Barrios (Barranquilla, 1945) desde el pasado viernes y hasta el próximo 1 de diciembre en la Fundación Canaria para el Desarrollo de la Pintura (FCDP), ubicada en el número 32 de la calle Domingo J. Navarro, en la capital grancanaria.

En concreto, la exposición se compone de once pinturas, seis realizadas en los últimos meses y que exhiben por primera vez y dos NFT, los primigenios que ha llevado a cabo este artista colombiano que aterrizó el pasado jueves en Gran Canaria.

Varias piezas de la exposición 'Sueños ilustrados'. / Juan Carlos alonso

El origen

El punto de partida de 'Sueños ilustrados' está en la década de los 80 de la pasada centuria. « Nacieron en 1980, a raíz de unos textos que escribí sobre Marcel Duchamp. Se trata de unas versiones propias a raíz de sus reflexiones. Desde 1980 he realizado unos cien textos diferentes, que son fantasías acerca de la historia del arte, la teoría del arte y el mercado del arte. Están inspirados en situaciones surrealistas, en otras poéticas, literarias y filosóficas», apunta sobre unos textos que en parte se reproducen en la propia sala de la FCDP de la capital grancanaria y que en algunos casos aparecen en sus propias pinturas.

Álvaro Barrios quedó atrapado desde un principio por el ideario de Duchamp, más que por las creaciones artísticas de este creador galo fallecido en 1968. «Varios años antes de empezar con estos textos había caído en mis manos un libro de entrevistas, donde expresaba sus teorías, sin ningún tipo de imágenes. Primero conocí sus teorías y después su arte. Me impresionó, porque se trataba de un ideólogo, que proponía una serie de textos y reflexiones que cambiaron el arte contemporáneo. Sus conceptos eran impresionantes», rememora.

Primeros los textos y después su arte

Primero en sus textos y después en sus pinturas, cargadas de ironía, Álvaro Barrios aporta su propia visión «del mundo contemporáneo». «Es el que conozco. Por supuesto, a raíz de mi carrera, ya que llevo varias décadas trabajando y he estado en el paso del arte moderno al arte contemporáneo. Fui uno de los protagonistas de esa transformación en Colombia. Aproveché la liberdad de Duchamp. Sus primeras obras son gestos artísticos, más que propuestas estéticas. Funcionó para mí, para llevar a cabo planteamientos que cuestionan las enfermedades del arte moderno, como son el estilo, la técnica, la originalidad, gran parte del mercado, las galerías, las subastas y las bienales», subraya.

En este sentido, tiene claro que «el único momento puro en el arte es el de la creación. Lo demás destá infectado de distintas propuestas» y presiones, apunta.

El colombiano Alvaro Barrios, junto a dos de sus piezas, en Gran Canaria. / Juan Carlos Alonso

La presencia de estas reflexiones aparecen en sus coloridas pinturas en la Fundación Canaria para el Desarrollo de la Pintura. Por ejemplo, en el acrílico sobre lienzo, de 120x180 centímetros, titulado 'Soñé que habían pasado 5.000 años', se puede leer el siguiente texto: «Soñé que habían pasado 5.000 años y el arte era ya una cosa olvidada: donde está hoy el Museo de Filadelfia había un taller de automóviles y la colección de Peggy Guggenheim en Venecia reposaba en el fondo del canal grande, congelado permanentemente por un hombre rico que había comprado la ciudad».

La avaricias, el mercadeo sin escrúpulos y la adquisición de obras de arte como si fueran meros objetos de consumo están en el foco de otra de sus piezas, siempre desde un enfoque lúdico pero con poso. En concreto en 'Sin título', un acrílico sobre lienzo, de 100x100 centrímetros, de 2015, que recibe al visitante de 'Sueños ilustrados'. Retrata una supuesta reunión de cinco personas de clase alta, bajo un fondo rojo. Una de las señoras dice: «Uno de mis clientes está buscando un Utrillo que parezca un Mondrian. ¿Tienes uno?» El señor con pajarita y esmoquin que tiene a su lado le responde: «Solo tengo un Duchamp que parece un Jeff Koons, ¿lo quieres Francesca?».

Técnica tradicional

Reconoce que la iconografía, que alude al pop art, tiene otra fuente. «Viene del cómic de mi primera infancia. De niño creaba mis propios cómics y pasaba a la técnica de los cómics los cuentos de Allan Poe», confiesa quien ha pintado con pincel todas las piezas de 'Sueños Ilustrados». «Lo he hecho como en la pintura tradicional. Es una manera de mostrar que se puede hacer arte contemporáneo con técnicas tradicionales», señala.

Dos NFT

Sobre los dos NFT (Non-Fungible Token) que integran esta propuesta, el colombiano se explica. «Nunca había incursionado en técnicas contemporáneas. Acepté la propuesta porque podía encajar en los principios de mi arte, sin que se alteraran. Al ver los primeros resultados, me sentí como un director de cine, dirigiendo a un equipo tecnológico y me atreví a exhibirlos en ARCO. Tengo prevista una exhibición de NFT en Colombia, en 2023. Me parece que tiene muchas posibilidades creativas si el artista maneja la tecnología. No es un arte en sí, sino una tecnología al servicios del arte».