Una ola plástica para concienciar

27/10/2018

Un hinchable hecho con bolsas de plástico, en un taller dirigido por un miembro del colectivo artístico Basurama, irrumpió en Las Canteras para recordar la importancia del medio ambiente.

Una ola inflable, de cinco metros de alto, ocho de fondo y cuatro de ancho, surgió ayer sobre la arena de la playa de Las Canteras. El objetivo, concienciar a la ciudanía de la importancia del medio ambiente desde un punto de vista artístico y lleno de poesía.

El hinchable ha sido creado por una decena de personas con las más de 500 bolsas que se captaron en una convocatoria realizada dentro del proyecto expositivo Biotopías, comisariado por el dúo artístico canario PSJM, y que se muestra en el Gabinete Literario hasta el próximo 17 de noviembre.

Alberto Nanclares, del colectivo creativo madrileño Basurama, coordinó el taller en el que se construyó esta ola plástica que simboliza el peligro que corren nuestros océanos a causa de este material tan contaminante. Dos ventiladores completaron ayer el trabajo realizado en las salas del Real Club Victoria entre el jueves y el viernes, según explicó Cynthia Viera, de PSJM. «Solo pudo venir un miembro del colectivo Basurama. Acaban de inaugurar una intervención en Cibeles», apuntó Viera acerca de la instalación Refugio contra la soledad que Basurama ha creado esta misma semana, junto a Dagoberto Rodríguez, en la madrileña plaza de Cibeles. Una pieza que, junto a la de Las Canteras, se suma a los más de cien proyectos que este colectivo ha realizado en cuatro continentes durante sus 20 años de vida.

El proceso de creación de la ola quedará registrado en vídeo y se mostrará en la sala de arte del Gabinete Literario, junto al resto de las piezas de Biotopías.

La exhibición

La exposición –promovida por la asociación ecologista Muévete por el Clima y organizada por la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria con el apoyo de la Concejalía de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria– reúne cuatro intervenciones de artistas implicados con el problema ambiental: Luna Bengoechea, Carmela García y Santiago Morilla, además de Basurama.

Una ola plástica para concienciar

De hecho, según explicaron Viera y Pablo San José a través de una nota, «todas las piezas que componen la muestra han sido creadas específicamente para la ocasión, con la mente puesta en la creación de obras de arte sostenibles, producidas localmente para incurrir en las mínimas emisiones posibles debidas al transporte de obras».

En este sentido, destaca la fotografía mural de la canaria afincada en Madrid, Carmela García (Lanzarote, 1964), producida en la isla por esta razón. La pieza, una utopía eco-feminista, se incluye en su serie Paraíso de 2003, «pero su forma de presentación, empapelando de suelo a techo uno de los muros de la sala, hace que esta imagen incorpore nuevos significados».

Luna Bengoechea (Madrid, 1984) presenta Elaeis guineensis, una serie de dibujos con instalación lumínica centrados en el cultivo de palma aceitera (aceite de palma), que está generando un gran impacto ambiental a nivel mundial. Los espectadores descubren estas circunstancias iluminando los dibujos realizados por la artista.

Por su lado, Santiago Morilla (Madrid, 1973) propone la obra Locative Breathing. Se trata de un invernadero unido a una bicicleta, a modo de side-car, en cuyo interior hay un drago canario conectado a un sistema de respiración cerrado. Morilla recorrió la ciudad y prestó su artefacto a otras personas el 16 de octubre. El drago ofreció oxígeno a los ciclistas y ellos cedieron a la planta su dióxido de carbono.