Un libro pone el foco en Jane Millares

La vida y la obra de Jane Millares (Las Palmas de Gran Canaria, 1928) no tiene muchos misterios para Laura Teresa García Morales. «Jane Millares fue el centro de mi tesis doctoral, titulada Identidad, género y tricontinentalidad en la ultraperiferia, tres constantes que engloban la obra de Jane», comenta la historiadora del arte y autora del primer libro dedicado a divulgar el legado pictórico de la artista isleña. Un volumen que curiosamente publica Sílex, una editorial peninsular especializada en historia y arte.

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA

La figura de Jane Millares despertó un gran interés en los responsables de la editorial que instaron a Laura García a condensar sus amplios conocimientos sobre la autora en un tiempo récord. «Lo vieron enseguida. Me dijeron: este tiene que ser el libro más rápido que hemos editado», explica la autora que en un mes cumplió con su cometido. «Tanto a la directora de comunicación como al editor, Jane les pareció un descubrimiento», apunta la experta que reconoce que, fuera de las fronteras insulares, la artista es una absoluta desconocida. «Es cero conocida –afirma García–, incluso para los especialistas en Historia del Arte en cuestiones de género que trabajan la presencia de las mujeres en los museos. Mi directora de tesis, Patricia Mayayo, que estudió la presencia de mujeres artistas en la colección del Museo Reina Sofía, tampoco la conocía», apunta la autora de este libro divulgativo que expone los elementos fundamentales de la obra de Jane Millares a través de un recorrido biográfico.

El volumen es el primer acercamiento bibliográfico a la figura de la creadora canaria más allá del catálogo de la exposición Jane Millares Sall. Diario de una pintora, que se exhibió en San Martín Centro de Cultura Contemporánea en 2012. «Este libro ha salido adelante porque fuera lo vieron a la primera. Pero hay mucho por hacer todavía. Sobre Jane hay muchas más cosas que publicar desde nuevas perspectivas y ya es hora de que los museos nacionales le abran un hueco a su obra», comenta la autora sobre la necesidad de romper el desconocimiento que envuelve a la creadora fuera de Canarias.

En las 200 páginas del libro, a través de 160 imágenes de sus trabajos, García recorre la vida de Jane Millares a través de sus creaciones. «A Jane es imposible abordarla sin pasar por su vida. Toda la obra que ha hecho retrata lo que aconteció en su día a día, en sus vivencias», abunda la experta. Así, cuestiones como la maternidad o la pérdida de sus hijos quedaron plasmada en una obra que también dio «testimonio de su realidad. Representa el mundo en el que vive de forma protectora», resalta García, que subraya la abundante representación de las mujeres de las clases populares en sus pinturas.

Además, según la autora de la monografía, Jane Millares, incluso cuando aborda cuestiones del ámbito personal, reflejaba en sus cuadros «la importancia de lo racial, la canariedad, las circunstancias sociopolíticas que se vivían en su momento y el patrimonio natural y cultural. Hay series completas que se dedican a las tradiciones y los antiguos oficios. Realza y dignifica el trabajo del grueso de la población; los jornaleros, las aguacateras, las aguadoras, las fregonas, las tomateras.... Realmente lo que éramos los canarios», comenta la investigadora que ha planteado un libro sencillo y accesible con el objetivo de divulgar la obra de la creadora canaria entre un público no especializado y de fuera de Canarias. «Por primera vez muchos van a oír hablar de esta pintora. He eliminado el lenguaje académico para construir un relato fluido y fácil de entender que acompaña las imágenes de su obra, que es la verdadera protagonista del libro», aclara García que echa en falta una publicación rigurosa sobre el trabajo de Jane Millares. Su obra fue bien recibida en su época, explica la experta, aunque los críticos que la abordaron hablaron de ella «de forma un tanto paternalista» destacando «la ternura y lo entrañable» de su trabajo. «Eso no hace trascender a una artista», añade.

Su pintura jamás superó las fronteras del archipiélago, según García, porque le daba miedo que no la aceptaran y por el alto coste de sacarla fuera.

Ahora este libro ha abierto una grieta en aquellas barreras.