La escritora Liudmila Ulístkaya en el Hotel Santa Catalina, de Las Palmas. / Cati Cladera

Liudmila Ulístkaya , escritora «La Tercera Guerra Mundial ya ha empezado»

«Putin se comporta como un 'hooligan' y es muy capaz de apretar el botón nuclear», dice la escritora rusa y ganadora del Premio Formentor. «No me darán el Nobel, estoy segura, pero me siento mucho más feliz con la medalla de plata»

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCI Las Palmas de Gran Canaria

«La Tercera Guerra Mundial ya ha empezado». Lo dice sin pestañear Liudmila Ulístkaya (Dablekánovo, 79 años), la escritora rusa de origen ucraniano exiliada en Berlín que recibe este viernes en la capital Gran Canaria el Premio Formentor, dotado con 50.000 euros y concedido por la Fundación homónima. Putin es «perfectamente capaz de pulsar el botón nuclear», cree esta eterna candidata al Premio Nobel de Literatura a quien no quita el sueño el galardón de la Academia Sueca y que lamenta el renacer del estalinismo en su maltrecho país.

–¿Qué significa el Premio Formentor para usted?

–Es un chute vitamínico, ahora que todos vivimos un bajón importante. En el ánimo, en la esperanza y en la proyección del futuro.

–¿Cómo vive la orden de movilización de Putin y lo que estamos viendo con tantos ciudadanos rusos huyendo del país?

–Es un momento muy doloroso. Pienso en mis abuelos y mis padres, que se fueron de Moscú al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, y vuelvo a sentir una tremenda sensación de catástrofe universal.

–Dejó Rusia cuando comenzó la invasión de Ucrania. Ahora Putin tiene al mundo en vilo ¿Cómo le calificaría?

–Es difícil. Me resulta tan desagradable el personaje que jamás he pensado en definirlo, pero si tengo que hacerlo diría que es alguien con poco talento, poca gracia y ninguna humanidad. Alguien que, por caprichos del destino, ha alcanzado una posición muy relevante en el mundo. Actúa y trata a los demás con el mismo comportamiento que un 'hooligan', un gamberro barriobajero, por las noche. No me gusta lo que ocurre en Rusia desde que nací. Hubo algunos días, con Gorbachov, que pensé que ocurriría algo positivo. Observo la política con gran tristeza.

–¿Tiene miedo al inicio de la Tercera Guerra Mundial?

–Sí. Me aterra, pero creo que ya ha empezado. El veinticuatro de febrero de 2022, cuando comenzó la invasión ucraniana, fue el momento en el que tuve primero la sensación, y luego certeza, de que esa guerra había empezado entonces.

–¿Cree que Putin sería capaz de pulsar el botón nuclear?.

–Sí. Puede hacerlo. Es muy capaz. Pero, por suerte, hay una cadena de mando de tres o cuatro personas entre él y ese fatídico botón, y ojalá que alguno de ellos le pare los pies.

–Parte del pueblo ruso se ha movilizado contra la guerra. Neutralizar a Putin, apartarle el poder ¿sería un gran paso hacia la anhelada democratización de Rusia?

–Las oportunidades de apartar a Putin del poder son muy pocas. En Rusia tiene un poder omnímodo esa organización que, en diferentes épocas, ha tenido la policía política y secreta, con nombres muy distintos, Checa, NKVD, o el KGB donde Putin medró. Está tan introducida en el poder y en la sociedad que la tiene agarrada por el cuello. El estalinismo renace en Rusia.

–¿Esta escribiendo sobre la situación en su país?

–Es muy interesante el paralelismo que hay la situación actual y los años veinte del siglo pasado, cuando tras la revolución bolchevique fueron expulsados enormes masas de intelectuales y artistas. Está pasando lo mismo y me gustaría encontrar las palabras para contarlo.

–¿Eso quiere decir que volverá a escribir? Tras publicar 'La escalera de Jacob' dijo que no lo haría.

–Sí. tengo esperanza de volver a escribir.

–¿Pueden hacer algo las palabras contra las armas?.

–No lo sé exactamente, pero sé que las palabras deben ser pronunciadas. Antes o después todas las guerras se acaban. Llega la paz, y hacer la paz significa negociar, y negociar es utilizar la palabra.

–¿Se considera exiliada?

–La palabra exilio es demasiado. En cualquier momento puedo comprar un billete de avión y volver a Moscú. Pero me temo que, por ahora, no lo haré.

–En poco más de un mes se falla el Premio Nobel. Es eterna candidata ¿Le quita el sueño ganarlo?

–En absoluto. Estoy segura de que no me lo concederán. Tengo la firme convicción de que el segundo puesto es mejor que el primero. Aparezco en las quinielas desde hace años, pero estoy más cómoda con la medalla de plata. Joseph Brodsky dijo que el Nobel le robó un año de vida por las entrevistas y todo ese lío. Me va de maravilla el segundo puesto.

–¿Qué conoce y qué le interesa de la literatura española?

–El primer libro para adultos que leí fue 'el Quijote'. Tenía seis años. Era una lujosa edición académica, un gran volumen de la biblioteca de mi abuela. Estuve manoseándolo y leyéndolo durante un año entero, y no sé muy bien lo que entendí. Pero fue iniciático. Luego me interesé en la literatura del 'boom' latinoamericano, en especial en Gabriel García Márquez. 'Cien años de soledad' era un libro fundamental para todos.

–¿Se considera feminista?

–Tengo una relación muy difícil con el término feminista. El feminismo es un movimiento muy importante de las mujeres que reivindican que están enfadadas y necesitan convencer al mundo de su valentía y su capacidad. Pero a nivel personal no he tenido jamás ningún problema vinculado con mi sexo. Si no tenía éxito, nunca pensé que fuera por ser mujer. Vengo de una familia de mujeres fuertes, muy poderosas. Mi abuela sacó adelante la familia en unos años terribles. Mi abuelo pasó diecisiete años en el gulag. Fue ella quien llevó todo el peso de la familia. He tenido ante mis ojos siempre el ejemplo de mujeres valientes, fuertes e independientes. La calidad de las mujeres rusas supera la de los hombres.

–¿Teme que se prohíban sus libros?

–No me preocupa lo más mínimo. En mi juventud leíamos todos los libros prohibidos, y cuanto más prohibidos, más apetecibles y atractivos, como 'Archipiélgo Gulag'. Es cierto que hoy en día no se detiene a nadie por un libro. A nadie le interesa ya la hazaña de leer.

–Es bioquímica. ¿Su carácter científico está en sus novelas?

–No me analizo a mí misma. Mis lectores deben decir la ciencia esta o no presente en mis libros. Pero para mí la ciencia, la biología, es muy importante. Está muy presente en mi vida. Nunca he olvidado la primera vez que miré el microscopio. Fue el descubrimiento de un mundo nuevo.

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