Federico Trillo posa en su casa del barrio de Salamanca de Madrid. / guillermo navarro

Federico Trillo-Figueroa | Letrado del Consejo de Estado y escritor

«La tragedia del Yak-42 no supe gestionarla adecuadamente; siempre será para mí una herida abierta»

Su etapa como ministro de Defensa lo arrojó a una pesadilla. Fue embajador en Reino Unido y, desde siempre, un enamorado del autor de 'El Rey Lear', a quien le rinde homenaje en su primera novela, 'El censor de Shakespeare'. Apela a la urgencia de no seguir alimentando el cainismo. Demasiadas sombras por delante

ANTONIO ARCO

Eloísa, su madre, le acompañó a ver la que sería su primera representación de una obra de William Shakespeare: 'Medida por medida'. Recordarlo le produce una emoción intensa, felicidad, añoranza... Federico Trillo-Figueroa (Cartagena, 1952), expresidente del Congreso de los Diputados, exministro de Defensa, exembajador en el Reino Unido, y actualmente letrado mayor del Consejo de Estado y abogado, se ha estrenado como novelista con 'El censor de Shakespeare' (Espasa), en la que desgrana las claves de la obra del genio «y las zozobras políticas y espirituales de una época crucial en la historia de las religiones, de la geopolítica, que enfrentó a Inglaterra y España, a católicos y anglicanos, a jesuítas y dominicos, en los umbrales de la Edad Moderna. Federico Trillo-Figueroa conoció el aplauso. Conoció el rechazo. Arrastra una herida abierta.

- ¿Dónde está usted?

- Ya estoy en la tercera edad.

- ¿Cuándo se prendó de William Shakespeare?

- Tenía 14 o 15 años. En el instituto donde estudiaba teníamos un profesor de inglés nativo que nos enseñaba solo a cuatro o cinco alumnos. Era un magnífico jugador de pimpón, que por supuesto nos ganaba a todos mis amigos y a mí. Fue él quien me prestó las obras completas de Shakespeare, y allí empezó mi amor por este genio. Desde entonces, he ido descubriendo que es el gran maestro de las pasiones del ser humano. Te cubre todo el espectro de las pasiones y las sensibilidades humanas, y lo hace de una manera magistral, con una gran carga poética y expresiva siempre maravillosa.

- ¿De qué nos advierte?

- Cuidado: todos somos capaces de los mismos errores y horrores y, también, todos en el fondo estamos hechos de la misma pasta y debemos ser objeto de comprensión, tolerancia y misericordia. Creo que ese es su gran mensaje: el ser humano es capaz de cualquier cosa, pero no por ello deja de merecer todo el amor y el perdón.

- ¿A qué nos invitaría hoy?

-Shakespeare nos invitaría hoy sin ninguna duda a la tolerancia, a la no radicalidad, a la comprensión recíproca, a tratar de hacer un esfuerzo para comprender al otro.

La política

«La única manera de ganarle al PSOE es reconstruir de la forma que sea el bipartidismo»

- El de Ana María Matute era el de la duda, ¿cuál es su reino?

- Ay [sonríe], iba a decir, como mi gran Maestro, que mi reino no es de este mundo... Mi reino es un sueño del Más Allá.

- ¿Cómo lo contempla?

- Lo más parecido a ese reino del Más Allá sería el paraíso perdido de la infancia. Tuve la suerte de tener una infancia muy feliz.

- ¿Y por qué daría su reino, descontando al caballo de Ricardo III?

- Por el reino del Más Allá lo daría todo, pero no sé si tendría la fortaleza de hacerlo. Pero todo lo que se haga por él vale la pena.

- ¿Su talón de Aquiles cuál es?

- Mi talón de Aquiles es el güisqui de malta, ¡me pierdo con él! Y otro más: no sé mentir, no me sale, no me educaron para eso, y me descompongo con la mentira.

- Sabe que eso que dice, en boca de un político o expolítico, no se lo va a creer nadie.

- ¡Expolítico! Lo sé, pero en mi caso es verdad.

Feminismo

«Hoy existe un empoderamiento de la mujer no alcanzado en otra etapa histórica»

- ¿Qué gran acierto ha tenido?

- Cinco grandes aciertos: mis hijos.

- ¿Qué procuró enseñarles?

- La importancia del trabajo con esfuerzo y de la sinceridad en el trato.

- ¿En qué fracasó?

- La tragedia del Yak 42 (62 militares que regresaban a casa tras una misión de paz en Afganistán morían tras estrellarse su avión el 26 de mayo de 2003) no supe gestionarla adecuadamente (Federico Trillo era entonces ministro de Defensa), y aquello me persiguió durante muchísimo tiempo. Aquella tragedia siempre será para mí una herida abierta.

- ¿Sigue pensando que se le trató injustamente?

- Se me quisieron atribuir unas responsabilidades que yo nunca tuve. Uno tiene que asumir responsabilidades por razones políticas, y en mi partido se consideró oportuno que así fuese, pero no había responsabilidad personal directa alguna.

- ¿Defendiendo qué sigue?

- La libertad en cualquier manifestación de la vida, y por eso me rebelo ante el intento de acabar con el régimen de libertades en España a base de machacar el régimen constitucional y de construir una especie de régimen personal de quien nos gobierna. España ya ha pagado muy caro la falta de libertad, y no debe consentirse que se estropeen sus garantías institucionales y sus libertades públicas.

- Algo tendrá que ver también la oposición...

- ... ciertamente: la oposición no ha estado a la altura, para qué nos vamos a engañar. Pero ahora se ha recuperado la esperanza con el nuevo liderazgo del Partido Popular, que parece que va recuperando el espacio que nosotros, mi generación y yo, conseguimos: un solo partido hasta la frontera con el PSOE. El espacio que ocupaba Ciudadanos ya parece que lo ocupa claramente el PP; y el de la derecha (el partido Vox) también parece que se va diluyendo y que será conquistado por el PP. Es la única manera de ganarle al PSOE: reconstruir de la forma que sea el bipartidismo.

«Casado, apuesta fallida»

- ¿Alberto Núñez Feijóo cuenta con toda su confianza y simpatía?

- Con mucha (risas). Mi simpatía la tenía también el anterior (Pablo Casado). Todos somos compañeros de partido, pero creo que la apuesta por Casado fue una apuesta fallida, y bien que lo siento. Creo que Feijóo tiene todas las cartas para convertirse en el líder del centro derecha que gane las próximas elecciones.

- ¿Qué tenía a favor el Congreso de los Diputados que usted presidió?

- Todos nos respetábamos las opiniones aunque fueran divergentes. Aquí, ahora, se ha introducido la cizaña de los que consideran que en la política tiene que haber amigos y enemigos, y no compañeros de partido y adversarios políticos. Y cuando se trata al adversario como un enemigo, se llega al cainismo y al mal ambiente que ahora tiene el Congreso. Por otro lado, también hay mucha gente, demasiada, que ha convertido la política en una profesión vital.

- ¿Comparte usted la idea de que estamos huérfanos de líderes y referentes de altura?

- Completamente huérfanos de grandes líderes, tanto a nivel mundial como nacional, que sean referentes. Y eso ocurre en una sociedad muy desorientada y muy devaluada, en el sentido de falta de valores.

Parlamento europeo

«La mejor forma de acabar la guerra no es dedicarte a aplaudir a la mujer de Zelenski»

- Francisco.

- Los católicos aceptamos la elección del Cónclave como la más adecuada, por inspiración del Espíritu Santo, para los tiempos en los que cada Papa es elegido. Francisco es un revulsivo para la catolicidad más confortable, está metiendo picante en toda las estructuras y creo que eso es positivo. A todos nos viene bien no aburguesarnos, y con el Papa Francisco es imposible (sonríe).

- Vladimir Putin.

- La tiranía es una desviación del poder que lo acompañara siempre. Putin no va a caer con facilidad. Lo mejor que podría ocurrir es que se tomaran iniciativas de paz entre las instituciones internacionales, y que no se siguiera alimentando la confrontación, que muchas veces es lo que parece. Que el Parlamento Europeo se dedique a aplaudir a la mujer de Volodimir Zelenski, no parece la mejor solución para acabar con la guerra. Europa, además, ha revelado paradojas e impotencias, especialmente en Política Exterior y de Defensa, que necesitaría años y esfuerzos por parte de todos, y no nos veo yo a los europeos dispuestos a ese esfuerzo.

- ¿Seguimos siendo envidiosos, pícaros y machistas?

- Pícaros sin duda, ahí está Pedro Sánchez, que merece protagonizar una buena novela picaresca y que miente a diario para sobrevivir en el poder. ¿Envidiosos? Estamos otra vez en el cainismo. En vez del ambiente de conciliación y respeto que presidió los años del 78 al 2008, hoy tenemos un cainismo muy peligroso en un país que siempre ha sido muy propenso a lo que León Felipe llamaba 'el hacha'. ¿Machistas? Creo que en ese terreno se ha rectificado enormemente la tendencia, y que las políticas activas feministas han dado su resultado y hoy existe un empoderamiento de la mujer que no se ha alcanzado en ninguna etapa histórica.

Catolicismo

«Nos viene bien no aburguesarnos, y con el Papa Francisco es imposible»

- Leyendo 'El censor de Shakespeare' es imposible no tener presente la tan activa hoy 'política de la cancelación'.

- Hay una reviviscencia del prejuicio inquisitorial llevado a los términos de lo políticamente correcto, que ha venido a sustituir a la vieja Inquisición. Lo políticamente correcto se lo come todo, penetra en todas las esquinas y el que disiente es un hereje, un tipo que merece ser eliminado. En España, por ejemplo si citas a Carl Schmitt eres un facha; ¡pero, oiga, es que no se puede entender la evolución del pensamiento político si no se tiene en cuenta a un señor como Carl Schmitt!

- Isabel II.

- Su papel era, y lo supo ejercer hasta el final: escuchar, ser escuchada, aconsejar y advertir. Un papel muy importante cuando el sentido común es el que impregna esos consejos y ese saber estar. ¿El futuro? Ya hemos tenido varios referendos en el Reino Unido, donde la democracia parlamentaria ya está confrontada, peligrosamente porque ahí abundan siempre los populismos, con la democracia directa. Gran Bretaña es la que salva Europa en el 45 y, sin embargo, hoy está fuera de la Unión Europea. Churchill es el primero en lanzar ideas de una Europa unida y de la defensa y, sin embargo, ellos están ahora fuera de eso. Debajo de la corona de Isabel II había larvadas muchas tendencias que, si ahora afloran, van a hacer del régimen de monarquía parlamentaria británica un régimen distinto.

Los últimos años del emérito

- Juan Carlos I.

- Recuerdo que, cuando a finales de los 90 la Corona inglesa estaba muy cuestionada por la muerte violenta de Lady Di, la Corona española era el punto de referencia. Creo que los últimos años de reinado de Juan Carlos I han sido una pena, pero que no deben empañar sus muchos aciertos desde el 78 hasta la época de su abdicación. Ya ha sido investigado tanto por los fiscales españoles como por los internacionales; ahora, ya, lo que debemos hacer con Juan Carlos I es respetar su legado y dejarle en paz. Me hubiera gustado que su final estuviera más cerca de la gloria que ahora cubre a Isabel II.

- ¿Qué sigue sintiendo en la calle?

- La simpatía del pueblo español, que agradezco muchísimo.

Su libro

«Shakespeare nos invitaría hoy, sin ninguna duda, a la tolerancia, a la no radicalidad»

- ¿A qué se debe?

- El '¡Viva Honduras!' y el '¡Manda huevos !' vinieron a bajar un poco al político a la calle. Hacer un poco el ridículo es muy sano, reírse de uno y con uno a mí me ha ayudado mucho. Estando, por ejemplo, presidiendo las Cortes, corres el riesgo de parecer la madre superiora de un convento. Recuerde lo que decían del bueno de Landelino Lavilla, ¡que estaba expuesto! Con el '¡manda huevos!' bajé al puro asfalto, a la pura calle.

- ¿Volverá a la política?

- Creo que no. Me fui de la política cuando el presidente Mariano Rajoy y la secretaria general María Dolores de Cospedal me retiraron la confianza y dimití antes de me cesaran (como embajador en Londres). Y regresé a mi carrera en el Consejo de Estado. Yo estaré siempre donde pueda defender la libertad y ayudar, pero en principio no me veo volviendo al escenario.