Imagen del escritor y docente tinerfeño Rafael-José Díaz. C7

«El que traduce poesía también está siendo poeta»

El escritor y docente Rafael-José Díaz trae al español los versos de la poeta suiza Anne Perrier con su traducción de 'El libro de Ofelia'

David Ojeda
DAVID OJEDA

Rafael-José Díaz tiene un alma intrépida. Escritor y docente , observador cultural de espíritu dinámico, y, por supuesto, arriesgado traductor. Su última aventura es dar forma en español a los versos de la poeta suiza Anne Perrier, a través de su íntima revelación El libro de Ofelia. «No hace falta ser poeta para traducir poesía pero el que está traduciendo poesía está siendo poeta en el acto de traducir. Hace falta una sensibilidad en relación con el lenguaje y el saberse emocionar con aquello que estás leyendo».

Díaz perfora en las líneas de Perrier como una baliza que señale el hallazgo de una autora tan interesante como poco conocida en este idioma. Por eso esta obra parte de una voluntad muy personal de darla a conocer. «Llevo mucho tiempo traduciendo literatura suiza en lengua francesa. Tenía referencias sobre esta autora, que había leído en francés hace algunos años, y sabía que estaba sin traducir y que era importante hacerlo. Me identifico mucho con su escritura, por su temática y la delicadeza con la que elige las palabras y conseguí que la editorial se implicara».

«El libro evidencia la falta de comunicación entre el poeta y el mundo»

rafae-josé díaz

Ese espejo negro sobre blanco en el que Díaz se reflejó con Perrier hizo necesaria una inmersión en la vida y obra de la poeta suiza para acercarse a la intencionalidad de su discurso. «Es importante conocer el contexto y la condición biográfica en la que el libro se escribió. Muchas veces la poesía no está hablando de lo que dice sino de lo que está escondido entre líneas. En el caso de este libro, aunque aparentemente está basado en una recreación del personaje de Shakespeare, de la novia de Hamlet, se puede entender como una puesta en escena de los problemas íntimos de la autora. Escrito cuando tenía más de 50 años y evidenciando una falta de comunicación entre el poeta y el mundo y la angustia ante la muerte», expone.

La traducción literaria es un submundo, complicado y mal pagado. Por eso Rafael-José Díaz indica cómo se afronta ese reto. «Traducir poesía lleva un tiempo mayor que el que se dedicaría a la prosa. Para meterte de lleno en un poema hace falta revisar mucho y hacer un trabajo más creativo que mecánico y hay editoriales que no disponen de recursos para pagar a a los traductores. En este caso tuvimos la suerte de corta de una ayuda de Prohelvetia, que tiene un programa de apoyo a la traducción de los autores suizos», señala el escritor tinerfeño.

Saliendo del índice de su obra, el autor tinerfeño disecciona con distancia el fenómeno poético actual en el que ve un segmento «pensado para adolescentes».

«Lo que es indignante es que este tipo de autores estén ganando premios como el Loewe o el Biblioteca Breve, que ganó Elvira Sastre hace algunos años con una novela que al empezar a leerla ya te das cuenta de la flojera de su estructura. Son operaciones comerciales en que lo terrible de esto, que era muy habitual en la narrativa, es que haya llegado a la poesía y parecía imposible porque era un territorio muy minoritario», señala.