Tony Leblanc interpretando en el cine a un guía del Museo de Prado. / R.C.

Tony Leblanc, del ascensor del Prado a la cima de la farándula

El museo en el que trabajó como bedel, la Filmoteca y la profesión rinden homenaje al polifacético cómico en el primer centenario de su nacimiento. De 'Los tramposos' a 'Torrente', el actor encarnó como nadie al pícaro contemporáneo

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCI Madrid

Durante toda su vida el actor Tony Leblanc (1922-2012) repitió que había nacido en la mañana del 7 de mayo de 1922 en las salas del Prado dedicadas a Goya. No era verdad, pero podría haberlo sido. Y es que el padre de Ignacio Fernández Sánchez, verdadero nombre del actor, residía en la pinacoteca. Ignacio Fernández Blan, su progenitor, fue conserje del museo entre 1943 y 1953, y habitaba una casa destinada al personal de especial responsabilidad de la institución aneja al edificio Villanueva.

De bien nacidos es ser agradecidos, y Leblanc recordó siempre con cariño al Museo del Prado, al que volvería como conserje y desde donde inició su ascenso a la cima de la farándula. Él contaba chistoso como su madre decidió visitar a su padre en el museo y llevarle la cena al trabajo. Fue entonces cuando «Ignacio decidió que tenía ganas de llegar al mundo y ver la pinacoteca nacional cuanto antes».

En el primer centenario del nacimiento del actor, y como preludio al ciclo que dedica al polifacético cómico la Filmoteca Española y al homenaje de la profesión, el Prado publica '¿Vivió Tony Leblanc en el Museo del Prado?', un vídeo que recuerda la entrañable vinculación de Leblanc con la casa de Velázquez, Goya, Zurbarán, el Bosco y tantos otros genios de la pintura universal.

Siguiendo los pasos paternos, el actor trabajó en el museo, como se plasma en 'El pobre García', una película de 1961 de la que Leblanc fue director y guionista y en la que interpreta a un joven que se gana la vida con los más variados trabajos, entre ellos, como guía del Prado.

Gracias a la colaboración de la Filmoteca Española en el proyecto 'Memoria audiovisual', esta película es el punto de partida para el vídeo homenaje que el Prado dedica «al más popular de sus moradores», y cuyo recuerdo protagoniza algunos de los relatos «en primera persona» de trabajadores y colaboradores en otro video 'Voces del Prado'.

Castizo

Es un homenaje más al actor más castizo de nuestro cine, un genio de la comedia que supo encarnar como nadie al pícaro español y sus distintas formulaciones a lo largo de varias décadas y cambiantes 'hábitats' sociales, del timador del tocomocho en 'Los tramposos' (1959) de Pedro Lazaga al falso impedido, estafador y traficante que encarnó como padre del casposo protagonista de 'Torrente, el brazo tonto de la ley (1998) y las demás entregas de la saga creada, dirigida y protagonizada por Santiago Segura.

Su primer trabajo fue como bedel y ascensorista en el Prado. Pero sus aficiones eran otras y se convirtió en un consumado bailarín de claqué, estilo del que se proclamó campeón de España en 1942 y que sería su pasaporte al mundo del espectáculo. También probó suerte en el boxeo y tuvo un fulgurante carrera en el cuadrilátero como 'El Tigre de Chamberí', logrando el campeonato de Castilla de peso ligero en 1943. No desdeñó el fútbol -jugó con el Carabanchel CF, en tercera división- y sin saber música compuso casi 300 canciones y escribió cuentos y poemarios.

Debutó a finales de los años 50 como figurante en los espectáculos de Pastora Imperio y Celia Gámez. En el teatro trabajó en las compañías de Ana Mariscal, Manuel Paso y Luis Escobar. Pero pronto saltó al cine y se hizo notar luciendo desparpajo, descaro y vis cómica en 'Las chicas de la Cruz Roja' (1958), 'Amor bajo cero' (1960) y 'El día de los enamorados' (1959), todas junto a Concha Velasco, su gran compañera dentro y fuera de la pantalla.

Imprescindible

Pronto sería un imprescindible en la comedia española y lo logró tocando todos los palos de la profesión, como actor, director escénico y productor a finales de los años 50. No dejó de encadenar éxitos tras 'Los tramposos (1959), su primera película a las ordenas Pedro Lazaga, que le dirigiría en ocho ocasiones, entre ellas 'Tres suecas para tres Rodríguez', la última película de Leblanc antes de que decidiera retirarse en 1975.

En 1983 un grave accidente de tráfico le incapacitó durante años, hasta que con 'Torrente' volvió a la gran pantalla. Cuando la mala salud le había alejado de los platós, el rescate de Santiago Segura le daría el Premio Goya al mejor actor de reparto de 1997 y que recibió tras lograr el Goya honorífico en 1993. Su carrera reverdeció y repitió con Segura en 'Torrente 2: Misión en Marbella' (2001), y 'Torrente 3: El protector' (2005), dos de las películas más taquilleras del cine español.

Antes tuvo que rechazar las ofertas Luis García Berlanga y Antonio Mercero. Pero sí se recuperó para participar en la serie 'Cuéntame cómo pasó' de TVE, donde las generaciones más jóvenes le descubrirían como el entrañable Cervan, el quiosquero del barrio de San Genaro que interpretó entre 2001 y 2008.

Un fallo cardíaco acabó con la vida de Tony Leblanc el 24 de noviembre de 2012. Tenía 90 años. Sus restos reposan en el cementerio de la Almudena de Madrid.