Junta de Castilla-La Mancha

Toledo acoge la primera exposición internacional sobre Juan de Borgoña

La exposición del introductor del Renacimiento pictórico en España surge del casual hallazgo de unas pinturas del artista en un pueblo de Albacete

J.M.L. Toledo

El Museo de Santa Cruz, de Toledo, acoge hasta el 26 de junio la exposición «Juan de Borgoña. Un maestro oculto», la primera muestra internacional dedicada a este pintor a quien se considera el introductor del Renacimiento en el arte español.

La idea de organizar esta muestra, compuesta por 20 pinturas y 18 esculturas fechadas entre 1500 y 1523, nació a finales de 2020 cuando unas obras de restauración en el retablo del altar mayor de la iglesia de la Santísima Trinidad de Alcaraz (Albacete) dejaron al descubierto lo que se pensaba que se había perdido: las tablas que este artista pintó entre 1505 y 1509 por encargo de este pequeño pero rico pueblo al que el emperador Carlos nombró señora a su esposa, Isabel de Portugal: «La Anunciación», «El Nacimiento», «La Huida a Egipto», «Jesús perdido entre doctores», «Llanto sobre el Cristo muerto al pie de la cruz» y «La Epifanía». Una intervención relacionada con la celebración en 2020 del Año Jubilar de la Virgen de Cortes (Albacete) que permitió descubrir este tesoro oculto bajo otras obras del siglo XVIII de peor calidad y gusto con tintes verdosos. Seguramente los dos metros de altura y el peso de las tablas pintadas por Juan de Borgoña evitaron su destrucción hace tres siglos y garantizaron su supervivencia.

Hallazgo casual

En este pueblo de 1.400 habitantes, todos pensaban que estas pinturas se habían perdido pero la restauración del retablo deparó una grata sorpresa. Estas tablas se exponen en Toledo junto a otras pinturas de este artista procedentes de la catedral de Toledo, el Museo Diocesano de Cuenca o la Colegiata de Pastrana (Guadalajara).

Junta de Castilla-La Mancha

De la vida de Juan de Borgoña poco se sabe: debió de nacer en Francia o más al norte de Europa. Llegó a Toledo en 1495 para trabajar para la catedral y murió en 1536. Se casó dos veces. Primero con Quiteria Fernández, con quien tuvo cuatro hijos y, tras enviudar, con Inés de Torquemada, con la que tuvo otros cinco hijos. Se sabe que vivió de forma desahogada y que vivió en el entorno de la parroquia de San Andrés, en Toledo. Influido por la pintura italiana de su época, se le considera el primer pintor «castellano» del Renacimiento.