'Sombrero, martillo y hoz', 1927, México. Cortesía de la Galería Bilderwelt-Reinhard Schultz. / Tina modotii

Tina Modotti, pasión y revolución

Una muestra reúne más de un centenar de imágenes de la fotógrafa y activista que retrató el México posrevolucianario desde su epicentro

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCI Madrid

Apenas dejó 400 instantáneas, pero de calidad e intensidad suficientes para ganarse un lugar de honor en la historia de la fotografía. Pasión y revolución definen la obra y las muchas vidas que en menos de medio siglo vivió Tina Modotti (Udine, Italia, 1896-México, 1942), la fotógrafa y activista que retrató desde su epicentro uno de los períodos más convulsos de la historia de México. Pionera del fotoperiodismo, reflejó con su singular estilo la estética vanguardista y la efervescencia social.

Un talento y una pasión que se reflejan en el centenar de imágenes que exhibe el Museo Cerralbo de Madrid, que dentro del programa de PHotoESPAÑA acoge hasta el 2 de octubre la exposición dedicada a una de las grandes figuras de la fotografía del siglo XX. La muestra incluye objetos y documentos cruciales en la vida de Modotti y permiten recorrer su azarosa biografía.

'Mujer con bandera', hacia 1928, Ciudad de Méxici. Cortesía de la Galería Bilderwelt-Reinhard Schultz. / Tina Modotti

En su corta trayectoria como fotógrafa creó Modotti una estética propia y poderosa. Fue reportera y documentalista comprometida en un período crucial para la historia de México, país en el que se asentó y murió. Una pasión que también fue vital para una mujer que fue modelo y actriz, amante de genios como Edward Weston o Diego Rivera, –rompió el matrimonio del pintor con su amiga Frida Kahlo–, espía ocasional y enfermera de Pasionaria en España.

Con doce años Modotti trabajaba ya esclavizada en una fábrica de seda en su Udine natal. Abadonó Italia a los 16 años para viajar sola a Estados Unidos y seguir a su padre y a su hermana hasta San Francisco. En Hollywood coqueteó con el cine interpretando a mujeres fatales y actuó también en el teatro y en la ópera. Asumió desde muy joven un activo papel que negaba el estereotipo social femenino impuesto en la época. Fue militante comunista, refugiada política, ardiente revolucionaria y miembro del Socorro Rojo Internacional en la Guerra Civil española.

Casada con un joven poeta de Oregón, con 25 años conoció en San Francisco a Edward Weston, consagrado ya como un gran fotógrafo. En un suspiro pasó de ser su modelo a su amante. Una pasión amorosa que convertiría a Modotti una excepcional fotógrafa de vanguardia, como demuestran sus poéticas fotos de flores que se adelantan más de medio siglo a las de Mapplethorpe.

Su llegada a México con Weston en 1924 cambió su vida y su mirada de modo radical. Desarrolló allí el grueso de su obra fotográfica entre 1923 y 1930, años en los que vivió el fervor revolucionario de un país con el que se identificó plenamente. Retrató la vida popular, cultural y política y el fragor posrevolucionario, con símbolos como una hoz y un martillo cruzados sobre la copa de un sombrero charro.

«En pocos años dotó a sus imágenes de una calidad comparable a la que otros fotógrafos alcanzan tras toda una vida de oficio», destacan los comisarios de la muestra, María de las Nieves Rodríguez y Reinhard Schultz. «En su rica y corta existencia, buscó la belleza a través de la fotografía y trabajó a favor de la justicia social desde la militancia política», destacan.

Monja comunista

Revolucionó Modotti la fotografía mexicana tanto como Diego Rivera, Orozco y Siqueiros lo hicieron en la pintura y el muralismo. Sus imágenes son el paradigma de la fusión entre la cultura revolucionaria mexicana y la estética vanguardista. «Sumó los ideales de igualdad propuestos por el socialismo y su sentimiento y capacidad de compromiso social, los que aportaron sentido a su vida», dicen Rodríguez y Schultz. Tal era su compromiso con la política que «se convirtió en una especie de monja comunista», afirmó Diego Rivera.

Tina Modotti como María de la Guarda en la película 'The tiger's coat' fotografiada por Johan Hagemeyer; 'Comité de la Organización de los pioneros del Partido Comunista de México', 1928; Mujer con Jicara en la cabeza', 1929, Juchitán, Oaxaca. / Tina Modotti

En el centro de la batalla entre el estalinismo y el trotskismo, librada en parte en la capital mexicana con el asesinato de Trotski, se la quiso implicar y en el crimen de este por el que fue interrogada. Se la relacionó también con la muerte de otro de sus amantes, Julio Antonio Mella, un joven comunista cubano de 26 años asesinado en 1929 cuando paseaba junto a Modotti. También se relacionó a Modotti con el complot para matar al presidente mexicano Pascual Ortiz.

Modotti murió a los 46 años en un taxi de un infarto, aunque según algunos envenenada por una mano negra que habrían movido el dictador de Cuba, Gerardo Machado, o Vittorio Vidali, el implacable estalinista italiano con el que la fotógrafa compartió más de una década y con quien viajó a la URSS o la España sumida en la Guerra Civil. Colaboró aquí con las Brigadas Internacionales, fue dirigente del Socorro Rojo y enfermera de Pasionaria cuando la dirigente comunista padeció una hepatitis.