Imagen de archivo del actor y director teatral Ferran Madico. / C7

«Los textos de Galdós son tan profundos que varían según el contexto histórico»

El director de Reus lleva de nuevo, once años después, las riendas de 'Electra', que se representa los días 24, 25 y 26 de septiembre, en el Teatro Pérez Galdós.

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Ferran Madico avanza que las principales novedades del montaje de 'Electra', que vuelve ahora al teatro de la capital grancanaria que lleva el nombre de su autor, reside en el contexto actual, que le otorga al original una lectura novedosa, y en un reparto con: Selena Chacón, Antonio Valero, Blanca Rodríguez, Adriana Ubani, Ciro Miró, Sergio Otegui, Jon Rod, José Luis Madariaga, Rebeca Sala, Bernat Muñoz y Sofía M. Privitera, entre otros.

-¿Cómo van los ensayos?

-Van bien. Ya se acerca el momento de la verdad, aunque queda tiempo. Ahora empieza el nerviosismo, pero por ahora estamos muy contentos.

LAS FRASESUN CLÁSICO«Pérez Galdós está en la misma división que Shakespeare, Ibsen, Chejov o Calderón de la Barca»

ferran madico

-¿Será una 'Electra' muy diferente a la que usted también dirigió hace once años y que también se pudo ver en el Teatro Pérez Galdós?

-Me gusta la pregunta, porque aunque se verá el mismo espectáculo, veremos otro espectáculo. ¿Por qué si el espacio escénico es el mismo? Hay un cambio importante que es el reparto. Pero sobre todo hay un cambio que nace de los once años transcurridos entre un montaje y otro. No solo los once años de mi vida y de los actores, sino de la vida del país. Es brutal lo que está pasando, porque a medida que estamos redescubriendo el texto, vemos que es nuevo porque el contexto histórico es diferente. Ahí radica la fuerza de Galdós y lo que constata que este escritor tendría que ser un clásico universal. Como Shakespeare, Ibsen, Chejov o Calderón y se tendrían que ir montando cada cierto tiempo sus obras. Galdós está en esa división de honor. Sus textos tienen un discurso tan profundo que varían según el contexto y eso solo se logra si se tiene un gran talento.

-Aborda cuestiones que son intemporales y que nos ayudan a entender el presente, incluida la pesadilla que vivimos hoy en día por la pandemia. ¿Comparte esa idea?

-Exactamente. 'Electra' habla de las historias de amor, como cualquier obra de teatro, novela o película. Pero esa historia, en manos de Galdós, crea una serie de símbolos. El personaje de Pantoja es el símbolo de una manera de ver España y el mundo. Máximo es otra manera de hacerlo. El oscurantismo versus la ilustración. Esa lucha en las formas de ver el mundo está presente en la obra. Después está la mujer. Aunque hoy, en pleno siglo XXI, pensamos que hemos avanzado mucho, la mujer todavía tiene un gran trabajado por delante para dejar de ser objeto y convertirse en sujeto. De eso hablaba Galdós en 1901. La sociedad la construimos todos, por eso la lucha política y cultural tienen mucha importancia. Cuanto más ilustración y conocimiento, mayor capacidad de imaginación, y cuanto más imaginación, mayor capacidad de pensar en un mundo mejor que construya una sociedad más justa. Ahora mismo, acaba de explotar lo de Afganistán, donde vuelve el burka y las mujeres tienen que abandonar las universidades donde ya eran sujetos para convertirse de nuevo en objetos. Y barriendo para casa, los asesinatos y los maltratos a las mujeres.

-Y el ascenso de Vox...

-Sí, tú lo has sacado. Si me hubieses preguntado hace once años sobre qué me inspiraba, el contexto que marcó el montaje era más la religión, las sociedades integristas. En 2021, es más el ascenso del fascismo, esta nueva aparición de una nueva reivindicación y constatación de que aún tiene el poder. En la lucha que establece 'Electra' entre Máximo y Pantoja, el segundo tiene todos los resortes. Máximo es el librepensador, la ciencia, el laboratorio. Tiene el conocimiento, pero no los resortes del poder, que sí que los tiene Pantoja. Hoy en día sigue todo eso en manos de un sector ultraconservador, por no decirlo con palabras mayores...

-¿Todo eso se reflejará de forma velada en el montaje de esta nueva 'Electra'?

-No hacemos una ostentación de ello. No es un panfleto. El visionado de ese fabuloso texto de Galdós nos apela hoy y nos toca con el dedo en la realidad que nos circunscribe. Por eso, desgraciadamente, esta obra no es caduca. Lo ideal sería que viviéramos en una sociedad en la que todo eso estuviese ya superado. Y no es así. Gracias a su talento, Galdós supo reflejar unos valores que siempre, pase lo que pase, estarán presentes. Siempre habrá un librepensador y el integrismo. Por eso creo que Galdós es eterno y lo sitúo entre los grandes autores de la historia.

-¿Tal y como sucedió con el anterior montaje, la obra transcurrirá en el periodo original en el que Galdós escribió el texto o lo sitúan en el presente?

-Es el mismo vestuario. El envoltorio es el mismo y los actores sí que cambian.

-¿Qué nos puede adelantar sobre el elenco?

-Repiten Antonio Valero, como Pantoja, y Daniel Otegui como Don Urbano. Todos los demás son nuevos.

-¿Quién da vida a Electra?

-Clara Chacón que es una revelación. Hace once años, en el anterior montaje la presencia de actores canarios era de un 35%. En el 2021 es de un 54%. Y va más allá de la mera presencia, porque a nivel de responsabilidad textual, que lo sé por las tablas que hago para las réplicas, en 2010 era de un 8,1% y ahora es el 46%. En estos once años, en Canarias, gracias a los audiovisuales y las series, se ha producido un incremento del talento, de profesionalidad y de equiparación con la península. Eso es importante, porque en el fondo esta 'Electra' es una producción canaria y pone en valor el trabajo que está haciendo Dania Dévora para levantar este proyecto junto con la Viceconsejería del Gobierno de Canarias, la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y el apoyo de la Fundación Auditorio y Teatro.

-¿Le ha sorprendido el nivel que se ha encontrado entre esos actores canarios?

-Sí. Dania Dévora también hizo de directora artística y me iba proponiendo cosas y las hablábamos e íbamos definiendo la propuesta. Fue complicado porque fue difícil de definirlo todo por el talento. Otras veces es complicado hacerlo porque no llegan a lo que esperas. Aquí fue todo lo contrario y muy diferente a la producción de hace once años. La oferta ahora es mayor.

-El montaje de 2010 estuvo en Mérida y en el Teatro Español de Madrid, ¿el nuevo girará también por la península?

-Es pronto, pero esa es la intención. Creo que el gran homenaje a Galdós va a consistir en hacer el homenaje fuera del año Galdós. Al año siguiente, ya que fue imposible hacerlo el año pasado por la pandemia. Que el proyecto se haya mantenido, descolgado ya del año Galdós, da más valor al proyecto porque se trata de un escritor que es un clásico universal, independientemente de que se celebre o no uno de sus aniversarios. Tiene cabida en cualquier temporada de cualquier año. Las que están seguro por ahora son las funciones de Las Palmas de Gran Canaria pero se están haciendo gestiones para que tenga una gira larga.

-Como todo, las artes escénicas han estado muy paradas por la pandemia. ¿Cree que a medida que se avance hacia una cierta normalidad, espero que pronto, el público volverá en masa a los teatros porque está deseoso de disfrutar de montajes en directo y en comunidad?

-Espero que sí. Las malas lenguas dicen que vendrá ahora una crisis económica y en esos periodos es cuando más necesita la gente poder evadirse. La ficción y el teatro nos permiten evadirnos durante un tiempo de la realidad más opresiva. El domingo fui en Madrid al teatro y la platea estaba llena. La gente está con ganas de salir. El teatro, a diferencia del cine o las series, es un hecho de encuentro. Es como un acto sacramental laico y cuanto más público y energía haya, mayor proceso emocional se produce entre el público y los actores. Lo más fundamental del teatro es que es un arte en vivo. Un pintor deja un cuadro, un compositor deja su pieza y un escritor, su novela... pero un actor no deja obra. ¿Cuál es su obra entonces? La ejecución en sí misma. En el momento en el que un actor hace algo, al poco ya no existe. Se disfruta en el momento. Lo podrás ver después en vídeo o en fotos, pero no es lo mismo que el hecho presencial, que en un momento en el que hemos estado confinados tiene que tener ahora un auge. Más aún si te cuenta una historia como la que narra Benito Pérez Galdós.

-¿Considera que el teatro en directo por internet, que fue una salida durante el confinamiento y el comienzo de la desescalada, no vino para quedarse sino que fue un hecho coyuntural?

-Creo que sí. La gracia del teatro es el hecho en sí, su ejecución y por eso los franceses lo llaman artes vivas. En el cine, Meryl Streep te llora a las cuatro, a las seis, a las ocho y a las diez. Siempre en ese momento, siempre igual y haya mil, cien o dos espectadores. En cambio, en función del momento, de los espectadores, de lo que haya sucedido ese día en la calle, el espectáculo es diferente. Por eso, el teatro siempre está herido, pero nunca muere después de 3.000 años de historia. Es un hecho precario pero fundamental.