Torsos de silicona tatuados con tinta por relavantes artistas contemporáneos del género. / PABLO COBOS

El tatuaje, otra manera de contar la historia de la humanidad

Caixa Forum celebra su entrada en los museos con el estatus de obra de arte y liberado de sus perturbadores estigmas

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCI Madrid

«Los tatuajes también cuentan la historia de la humanidad». Así lo asegura Anne Richard, comisaria de la exposición 'Tattoo. Arte bajo la piel', producida por el Musée du Quai Branly de París y la Fundación La Caixa, que la acoge en sus salas de Caixa Forum Madrid. Es la más importante dedicada nunca a esta práctica ancestral y recorre la milenaria historia del tatuaje, todas sus técnicas, posibilidades y significados. Unos tatuajes que entran en los museos con el estatus de obra de arte y liberados de sus perturbadores estigmas y prejuicios.

Desde un enfoque antropológico la exposición analiza además el papel social de un fenómeno presente en casi todas las culturas y civilizaciones. Estigma para los esclavos en Roma, lacra de delincuentes, marginados y gentes de mal vivir durante casi todo el siglo XX, «el tatuaje hoy es un arte de aceptación universal y en plena expansión», según Richard, fundadora de la revista 'HEY! Modern Art & Pop Culture' y responsable de este «viaje extraordinario de la esclavitud a la libertad». Una exposición que analiza la transformación del tatuaje y su percepción; cómo pasó de ser «seña de rechazo y aberración a convertirse en una decoración e incluso signo de realeza en algunas culturas asiáticas, de símbolo ancestral de identidad comunitaria a sinónimo de modernidad».

Fue el capitán Cook quién trajo el tatuaje más sofisticado de Asia a Europa en el siglo XVII, y desde entonces ha vivido todo tipo de avatares. Todavía en el siglo XX existía un código negro en Francia para tatuar a delincuentes y presidiarios, y los nazis recurrieron al tatuaje para numerar a los sus víctimas en los campos de exterminio.

Tattoo propone un viaje al singular universo del tatuaje desde una visión antropológica y analiza el resurgimiento de este fenómeno global. La exposición Tattoo. Arte bajo la piel se podrá visitar en CaixaForum Madrid hasta el 17 de abril de 2022. / PABLO COBOS

La exposición homenajea a quienes han hecho evolucionar el tatuaje como arte, «cuyo papel nunca se ha reivindicado en los museos», lamenta la comisaria. Cuenta cómo el tatuaje se libera de su leyenda negra, dejando de ser una atracción de feria o un símbolo de la peor cultura callejera, «para encarnar el deseo de expresar a los demás qué somos o qué queremos ser, transformando así la piel en un particular lienzo».

En cartel hasta el 17 abril, reúne más de 240 piezas entre pinturas, dibujos, fotos, libros, máscaras o sellos para tatuar. Objetos como la pluma eléctrica inventada por Thomas Edison en 1877 -antecedente de la máquina de tatuar actual-, un baúl con herramientas usado por los tatuadores ambulantes, o una veintena de torsos hiperrealistas de silicona creados para la ocasión y tatuados con tinta por maestros del género como Horiyoshi III, Filip Leu, Mark Kopua, Kari Barba, Jee Sayalero y la madrileña Laura Juan, que reflexiona sobre el aislamiento social y la incertidumbre en la pandemia. Se ocupa también de la legendaria tatuadora filipina Whang-od Oggay, de 104 años, la última maestra que utiliza el 'batok', tatuaje tradicional hecho a mano. De los maoríes de Nueva Zelanda, que practican el 'moko', el 'arte de esculpir la piel', o de Henk Schiffmacher, que tatuó a miembros de las bandas Red Hot Chili Peppers, Pearl Jam o al líder de Nirvana, Kurt Cobain.

Salir del gueto

Con una historia de seis milenios, se felicita Richard de que el tatuaje «haya salido al fin del gueto» y esté en pleno 'boom'. «Se calcula que el 12% de los ciudadanos de Europa lleva al menos uno, y que uno de cada dos jóvenes de la generación 'millennial' están tatuados», destaca.

Se calcula que el 12% de los ciudadanos de Europa lleva al menos un tatuaje y que uno de cada dos 'millenials' está tatuado

«Al ser humano le define la capacidad de narrar historias y la cuestión es qué medio elegimos para hacerlo. Puede ser la literatura, la pintura o la música, pero también el tatuaje, que encierra una gran historia técnica, simbólica y estética de casi 6.000 años de la que son portavoces tatuadores y tatuados. La humanidad ha escrito su historia también través del tatuaje. La ha dibujado en su propia piel, y eso es algo extraordinario» concluye la comisaria.