El palacio romano y el mural de Caravaggio que decora parte del interior del edificio. / EFE

La subasta del siglo queda desierta

No se presenta ninguna puja en la venta de un palacio romano del Barroco valorado en 471 millones de euros y que cuenta con frescos de Caravaggio

DARÍO MENOR Corresponsal. Roma

A dos pasos de la cinematográfica Vía Véneto, en pleno centro de Roma, se encuentra el Casino de la Aurora, un magnífico palacio del Barroco que cuenta con los únicos frescos conocidos de Caravaggio, pintados en 1.597 y que representan a Júpiter, Plutón y Neptuno. Propiedad de la familia nobiliaria italiana de los Ludovisi-Boncompagni, el edificio, sobre el que pesa un embargo parcial, fue puesto este lunes a la venta través de Internet en la que está considerada como una de las subastas más importantes de lo que llevamos de siglo. Basta pensar que el precio estimado era de 471 millones de euros, aunque el tribunal podía aceptar ofertas mínimas desde 353 millones. La venta, no obstante, quedó desierta y volverá a abrirse el próximo 7 de abril con un descuento sobre el precio de partida del 20%.

Con sus frescos de Caravaggio y obras de Guercino, su jardín, seis plantas y 2.800 metros cuadrados, el edificio generó enorme expectación entre los millonarios del planeta, según los medios italianos, que aseguraron que habían mostrado interés el sultán de Brunei y Bill Gates, fundador de Microsoft. Ambos ya intentaron en el pasado hacerse con este palacio que se erige sobre una pequeña colina. El comprador final, sin embargo, podría ser el Ministerio de Cultura de Italia al contar con el derecho para igualar la mejor puja. Una vez que ésta se confirme, el Estado contará con 60 días para confirmar si quiere quedarse con el edificio pagando la misma cantidad. Se trataría, en cualquier caso, de un esfuerzo ímprobo para el Ministerio y que consumiría una parte significativa de su presupuesto anual, siempre que no consiga algún tipo de mecenazgo.

Pese a existir la posibilidad de que el Casino de la Aurora pase al final a manos públicas y que está protegido debido a su valor histórico-artístico, en la opinión pública italiana ha provocado indignación la subasta, al considerar algunos que el país está malvendiendo su patrimonio. De hecho son ya cerca de 40.000 las personas que han firmado la petición lanzada en el portal Change.org en la que se invita al ministro de Cultura, Dario Franceschini, a que utilice los fondos europeos de reactivación tras la pandemia para comprar el Casino de la Aurora.

Considerado como uno de los edificios más célebres del período barroco en Roma, el palacio se subasta por las peleas que se han sucedido entre los herederos de su último propietario, el príncipe Nicolò Boncompagni Ludovisi, fallecido en 2018, que han provocado incluso que fuera en parte embargado. Se lo disputan su última mujer, de origen estadounidense, y los hijos que tuvo en un matrimonio anterior. Fue uno de los antepasados del príncipe, el cardenal Ludovico Ludovisi, el que se hizo con el Casino de la Aurora en el siglo XVII, englobándolo en la conocida como Villa Ludovisi, que ocupaba entonces un área de unas 30 hectáreas. Había sido un propietario anterior, el también cardenal Francesco Maria del Monte, quien encargó a Caravaggio que embelleciera el techo de una de las salas con sus célebres frescos. Todo el terreno que ocupó la Villa Ludovisi fue vendido y urbanizado con nuevos edificios tras la Unificación de Italia, aunque la familia se quedó con la joya de la corona, el Casino de la Aurora, de la que ahora finalmente pretende desprenderse.