La directora, guionista y productora brasileña, Anna Muylaert. / cober

«La situación de la mujer está mejor, pero el dinero confía más en los hombres»

La directora brasileña Anna Muylaert protagoniza la clausura, hoy y mañana, de la 19 Muestra de Cine Ibértigo, donde se proyectarán cuatro de sus obras

Luisa del Rosario
LUISA DEL ROSARIO Las Palmas de Gran Canaria

La directora, guionista y productora brasileña Anna Muylaert (São Paulo, 1964) estará presente hoy y mañana en la 19 Muestra de Cine Ibértigo. Esta tarde (19.00 horas) se proyecta en la Casa de Colón 'A origem dos bebé segundo Kiki Cavalcanti' (1996) y 'Durval Discos' (2002). Y mañana, a la misma hora y lugar, sus dos trabajos más recientes, 'Un café com meu avô Durval' y 'Alvorada', ambos de 2021.

–¿Es la misma Anna Muylaert en estas cuatro piezas? ¿En qué ha cambiado?

–No. Creo que no. Las dos primeras, un corto y una largo, son mis primeras películas y las otras dos son las últimas. Hay veinte años entre ellos. Las primeras son de cuando empecé a hacer ficción, la dramaturgia es mi especialidad. Las dos ultimas son documentales. Creo que aquí hay un relanzamiento del trabajo. Yo he hecho muchos largos de ficción y el documental me parece más simple.

–¿En qué sentido?

–Para mí la ficción es más difícil porque sales o trabajas de la nada, de cero. Empiezas a crear todo, el ritmo, el sentido, todo. En el documental tienes ya algo que, de hecho, ya sabes. Por ejemplo, en 'Alvorada' estamos en el Palacio, tenemos al personaje (Dilma Rousseff),... Después, en el proceso de montaje sí escoges y haces una estructura ficcional, pero solo en el montaje. Cuando fuimos a rodar tenía la idea de filmar el golpe (el juicio político) desde el Palacio. Ese era el guion: filmar lo que vemos aquí. Filmamos, pero no creamos, salvo en el montaje.

–¿Qué hay de Anna Muylaert es estas obras?

–Hay mucho porque mis películas siempre son en una única localización y la tensión en ese espacio. En 'Duval Discos' es en una tienda. El Alvorada es en el Palacio. Todo pasa dentro. La tensión de personajes está ahí. La estructura que yo tenía para hacer el documental era la misma. Hacerlo dentro del Palacio.

–¿Es una forma de trasladar la tensión también a quien ve su trabajo?

–Y también por el espacio, porque éste empieza a tener un significado. En 'Durval Discos' era la casa de la madre y al tiempo la tienda. En 'Alvorada' tenemos los tres pisos del poder. El Palacio, visto desde fuera parece ser solo una planta baja, pero de hecho tiene un sótano. Es una microsociedad. Y como hablamos de política quería ver cómo esta sociedad se estrella dentro del Palacio. Es una idea muy radical. Pero como había trabajado ya con ese tipo de idea creía que podía hacerlo. Además, tenía a muchos documentalistas haciendo lo mismo, y muchas mujeres cineastas. Petra Costa hizo 'Democracia em vertigem', y rodó en toda la ciudad; Maria Augusta Ramos 'El proceso, historia de un golpe',... En el nuestro yo creía que mi idea funcionaría.

–¿Y funcionó?

–Funcionó. A mí me gusta. Así que creo que sí

–En alguna ocasión usted ha dicho que las mujeres están menos valoradas en el cine. ¿Sigue siendo así?

–No solo en el cine, en todo. Son milenios de desvalorizaciones de la mujeres especialmente en países machistas como Brasil. Desde 2015 para acá muchas cosas han cambiado. Creo que está mejor no solo en el mercado del cine, sino en general. La gente ahora me ve y me pregunta si quiero dirigir algo porque necesitan a una mujer. Esto nunca había pasado antes. Pero creo que es una forma de protección. La situación está mejor, pero todavía el dinero confía más en los hombres. No confían en las mujeres. Yo tengo un nombre y una larga carrera y aún así, cuando te dan el dinero dan poco. Hay una voluntad de ayudar para ser políticamente correcto, pero todavía no hay confianza. Sin embargo este año una mujer ganó el Oscar, una mujer ganó en Cannes y una mujer ganó en Venecia. Son símbolos, pero todavía es algo un poco falso, artificial.

–¿Se cumple solo por las cuotas?

–Si. Estamos aún ahí, pero es mejor que nada.

_Usted dijo que en el juicio político a Dilma Rousseff había misoginia.

–Uno de los factores principales fue el machismo. No hay duda. Ella no había cometido crimen, no era corrupta, no había qué decir, pero los hombres de la política brasileña se juntaron y dijeron 'no queremos más'. Si hubiera sido un hombre no habría sido tan fácil. Dilma nunca se había 'portado' como una mujer, era 'presidenta'. Pero en el golpe todas las mujeres se juntaron y la apoyaron. Yo conversé con ella y le dije que el machismo era uno de los principales puntos del proceso. Ella no estaba segura, le dije sí. Y ella se transformó, se dio cuenta.

– Hay quien habla de literatura o cine femenino. ¿Cree que existe?

–Sí, creo que podemos decir que hay un cine femenino o masculino, pero no tiene nada que ver con quien rueda. Creo que se puede cambiar el género de quien dirige y llamarlo de una forma u otra. Por ejemplo, creo que la cinematografía de Almodóvar es una cinematografía muy femenina o que la de Kathryn Ann Bigelow es una cinematografía muy masculina. La femenina es más de contemplación de las cosas humanas en cuanto que la masculina es más de movimiento, de acción, menos de contemplación. Creo que hay esa división. Yo creo que las grandes empresas cinematográficas son de acción, se valoriza más eso, pero no siempre las mujeres hacen filmografía femenina.

–¿Funciona porque es más comercial?

–Si, aunque no podemos saber exactamente cuando empezó. Toda la sociedad valoriza más el movimiento que la pausa, más hablar que escuchar. Tenemos un desequilibrio en estos valores y creo que eso es malo para la humanidad y para el planeta. No sabemos no hacer nada. Hay una crisis de hiperproductividad. Es natural que en esta sociedad se valorice más las películas de acción. La pandemia fue un momento en el que todo el mundo tuvo que aprender a parar, a ser más femenino.

–¿En qué trabaja ahora?

–Mi próximo largo trata de esto, 'El club de las mujeres de negocio', sobre la crisis del patriarcado.

–¿Cine feminista?

–Nunca pensé en hacer cine feminista, pero rodando pensé 'mi equipo son mayoría mujeres'. o los actores. Este próximo trabajo sí es claramente feminista, hecho con la intensión de hablar de la diferencias y de la violencia principalmente, porqué somos sometidas, porqué no somos valoradas.

–¿En qué se inspira?

–Ese es el gran momento. Tienes que tener la voluntad de querer hablar de algo. Normalmente de cosas que ocurren muy cerca de mi. Yo hago películas muy personales. 'El club' viene después de que hiciera un filme de gran impacto, 'Una segunda madre'. Tuve muchos premios, fue vendido en todo el mundo. Después de eso yo sufrí mucha más violencia de lo que había sufrido antes

–¿Lo achaca al éxito?

–Sí, por el éxito. Esto fue muy chocante para mi. Fueron años muy difíciles. Si tienes un poco de éxito está bien, pero cuando tienes un gran éxito realmente van a por ti porque no la gente no está acostumbrada a ver a una mujer en el poder. La próxima película tenía que ser sobre eso.

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