El escritor grancanario Santiago Gil, en una imagen de archivo. / COBER SERVICIOS AUDIOVISUALES

Santiago Gil: «La poesía tiene que reposar para llegar a la sencillez y a la esencia»

El escritor grancanario «cartografía su alma y su tiempo» en el volumen titulado 'Tentación de náufrago', poemario editado por La Discreta

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

'Tentación de Náufrago' (La discreta) está compuesto por una selección de poemas escritos hace casi seis años, salvo unos cuantos con el que se cierra el volumen y que nacieron en 2021. Este contenido es un reflejo de la forma con la que su autor, Santiago Gil (Guía, 1967), entiende que se desarrolla una travesía poética honesta.

«La poesía tiene que reposar para llegar a la sencillez, a la esencia que buscas», defiende por teléfono el escritor grancanario. «Los poemas los dejé reposar y después hice una especie de criba y se quedó lo que con el paso del tiempo sigo reconociendo. Tengo poemas inéditos desde hace cinco años y en un futuro publicaré los que vea que sobreviven al paso del tiempo. En el caso de 'Tentación de náufrago', los últimos del libro, que son los más recientes, son una pista del presente. Es una forma también de traer al presente ese pasado», confiesa.

Además, esos poemas del tramo final del libro, como son 'El lagarto y la Jacaranda', 'El náufrago' y 'La lluvia', entre otros, aportan un toque «de esperanza» que diluye en parte el aire más nostálgico de los anteriores. «Los escribí en fases de mucha felicidad y plenitud, pero la mayoría tienen un aire melancólico y tristón, quizás porque la materia poética se nutre de la intuición y de lo perdido», explica.

Santiago Gil define 'Tentación de náufrago' como «una cartografía» de su alma y de su tiempo. «En estos poemas me cartografío, me muestro. En la poesía en donde más aparezco. En la novela, los personajes siempre tienen cosas de mí, pero es en la poesía donde me exhibo sin pudor, porque la poesía que me llega es aquella en la que quien la escribe también se muestra. Con estos poemas he depurado sentimientos, momentos cotidianos, la presencia de mi padre...», asegura sobre un volumen cuya imagen de la portada es del artista Augusto Vives.

En un principio, el poemario se titulaba 'Tránsito de sueños'. «Pero un día escribí el poema 'El náufrago', que plasma la idea de que, lo busquemos o no, somos náufragos en la vida. Navegas por tu existencia y muchas veces pierdes la noción de las cosas y te enfrentas a tu propia existencia. Aferrarme a la poesía me salva de los naufragios, porque considero que la poesía es lo que queda. Así la concibo, tanto si escribo una novela como un artículo periodístico», defiende.

Entiende también este género como un asidero y una vía de escape. «Un poema te puede salvar un día y una vida. Esa sensación de naufragio de la que te hablo, de alguna manera la evitas a través del arte. Es conveniente asomarse alguna vez al abismo de la vida... en mi caso siempre acabo encontrando el barco de la palabra y sobre todo el de la poesía. Para mí, es un lujo, en pleno siglo XXI, poder asomarme a la poesía, confiar en la literatura por encima de las modas y de lo vendible. Por encima de todo me considero un poeta, porque ahí está la intensidad y la autenticidad», concluye Gil.

Dolores Campos-Herrero. / c7

«El espíritu de Lola Campos- Herrero cambió las letras canarias»

Santiago Gil reconoce que el hecho de que Dolores Campos-Herrero protagonice el Día de las Letras Canarias en 2022 ha sido una de las mejores noticias que ha recibido este año. «Está bien mirar al otro. La crítica es justa, pero hay que crecer con el otro. El gran cambio que hay en Canarias en las letras es fruto del espíritu de Lola Campos-Herrero. Buena parte de los escritores lo tenemos gracias a ella y lo aprendimos de alguien que murió con 53 años, en pleno proceso creativo, con una sonrisa, tendiendo la mano e impulsando lo que estaba a su alrededor. Algunos no entienden ese espíritu constructivo. Ellos se lo pierden. Nosotros creemos en una competencia sana, en ir creciendo de la mano, donde si el otro crece, tú creces, y donde si el otro no progresa, tú tampoco. Entre nosotros no nos cortamos las manos», argumenta el autor de 'Tentación de náufrago', volumen que incluye un prólogo de la poeta Alicia Llarena.