Sandra Barneda. / RC

Sandra Barneda: «En el mundo del amor todos somos frágiles»

Pone rumbo a la República Dominicana para grabar la segunda y tercera temporada de 'La isla de las tentaciones'

JULÍAN ALÍA Madrid

Tras una exitosa primera temporada de 'La isla de las tentaciones' (22,9% de 'share' y 2.925.000 de espectadores en sus entregas en Telecinco), Mediaset ha puesto en marcha otras dos de golpe. Al frente, estará Sandra Barneda (Barcelona, 44 años), que ha sido la elegida para viajar a la República Dominicana después de que Mónica Naranjo comunicase meses atrás que no iba a continuar presentando el 'reality'.

–¿Cómo es que se graban dos temporadas de golpe?

–La cadena ha visto el éxito de la primera temporada, y apuesta fuerte por este formato. Creo que las circunstancias hablan por sí solas. Nos vamos dos meses fuera, siguiendo los protocolos de seguridad, y poco más puedo añadir, aparte de que estoy muy feliz por ello.

–¿Cómo afronta el reto?

–Con muchísima ilusión y ganas. Vivir el 'reality' así va a enriquecerlo todavía más. En la edición anterior, con los debates, decidí seguirlo al mismo ritmo que la audiencia, y fue muy interesante, pero es verdad que vivirlo desde dentro, y luego poder comentarlo, van a ser dos partes muy distintas. Me voy muy ilusionada, y creo que en el mundo del amor todos somos frágiles. Con este programa, te pones en la piel del otro y te cuestionas internamente. Es imposible saber cómo reaccionaríamos al ver a nuestra pareja cuando no estamos nosotros: cómo se comporta, qué dice… y ya no digo si hay un beso, un baile agarraditos, o un baño con otra persona.

–Entonces, ¿se mantienen los debates?

–Intuyo que sí, pero la cadena es quien tiene la última palabra, y yo siempre me muestro muy prudente.

–¿Está preparada para decir: 'Hay más imágenes para ti'?

–Ya estoy soñando con esa frase. Tenerlos delante y ponerme en su piel no es fácil, pero esa va a ser mi labor. Es como un laboratorio, porque cada persona o pareja vendrá con una confianza, con un pensar, y se van a sorprender. En nuestra vida diaria, reaccionamos de una manera distinta cuando le pasa a un amigo que cuando a nosotros. Esa es la gracia también del formato. Quiero vivirlo con prudencia y con muchísimo respeto hacia ellos. Se trata de que lo vivan de la manera más virgen posible; que se expresen como lo estén viviendo, sin ningún tipo de condicionamiento por mi parte. Voy a hacer un trabajo de contención.

–¿Qué puede decir de las parejas de estas ediciones?

–Puedo adelantar poco, pero sí que se van a combinar parejas más conocidas con otras anónimas, y en distintos grados de relación. Algunas llevan bastantes años, y otras están al principio de su relación. No los conozco, pero los he visto de manera virtual, y tengo muchas ganas de que estén en la situación, y de ver cómo afloran los nervios y qué ocurre en la isla.

–Se han apuntado más de 100 parejas al 'casting'. ¿La gente no teme que ocurra algo como con Fani y Christofer?

–A mí, lo que se vivió con Christofer y Fani no me parece nada negativo ni de lo que se tuviesen que avergonzar. [Ella le puso los cuernos Rubén, uno de los solteros de la isla delante de todos los espectadores y él fue corriendo hacia ella lanzando el famoso grito ¡Estefanía! que recorrió el país, y los responsables del programa detrás porque no está permitido que las parejas se encuentren].

Creo que nos sentimos todos muy identificados, aunque hubiésemos actuado de manera distinta, y no creo que eso haya marcado para no ir. Es como cuando empiezas una nueva relación. Si te fijas en lo que viviste en la anterior, la vas a fastidiar. Hablamos muy poco del mundo de la pareja, lo intentamos blanquear, y estas parejas que han decidido someterse a la prueba del amor son muy valientes. Y si la pasan, estarán en otro nivel.

–¿Se habría apuntado?

–Eh… no (risas). Creo que son unos valientes y que nos ofrecen un escenario ideal para los que somos más cobardes o no queremos ponernos tan prueba. Pero no sería por falta de confianza en ella, sino por cómo reaccionaría yo.

Con Mónica Naranjo

–¿Ha hablado con Mónica Naranjo?

–Por supuesto. Se alegró muchísimo y me dijo que no había otra persona que lo pudiera hacer como yo. Durante el confinamiento nos hemos recomendado hasta documentales, y cosas que estábamos viendo.

–¿Qué se lleva a este viaje?

–Tengo la suerte de que no me aburro. Me entretengo con cualquier cosa, pero me voy a llevar libros para la documentación de la próxima novela, que esta acabo de terminarla y pronto verá la luz, y voy a aprovechar para hacer algún curso 'online', además de deporte. ¡Ah!, y me llevo mi kit de esnórquel, que me han dicho que por esa zona hay unas vistas marinas espectaculares.

–Después de tres meses confinada, ¿son como una especie de vacaciones?

–Es una suerte. Me siento muy afortunada. Cuando haces lo que te gusta, y tengo la suerte de hacerlo, es trabajo, pero a la vez es placer. Tengo muchas ganas de volver a la televisión y de participar en un formato como este. Y hacerlo después de las circunstancias de las que venimos, que no somos los mismos ninguno, creo que va a ser muy interesante en todos los sentidos.

– ¿Sabe cuándo se emitirá?

–No lo sé, pero espero que antes de 2021 se pueda ver la edición. Voy a tener tantas ganas de hablar, que va a ser difícil que me mantenga callada (risas).