Ron Lalá «homenajea al teatro»

15/02/2019

Entre los novelistas y los cineastas está muy extendida la idea de que el género negro es un vehículo idóneo para captar la atención de los lectores y los cineastas y para radiografiar la sociedad.

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La compañía teatral Ron Lalá se adentra en este género con sus armas habituales –el humor, un ritmo endiablado y la música en directo– para «homenajear al teatro y a las artes» con el espectáculo Crimen y telón, apuntó ayer el director Yayo Cáceres durante la presentación de este montaje que, hoy y mañana, a partir de las 20.30 horas, se representa en el teatro Cuyás de la capital grancanaria.

«La obra se desarrolla como una excusa para organizar un homenaje a las artes y lo importantes que son», añade Yayo Cáceres sobre esta nueva aventura escénica.

«Utilizamos una estética propia del cine negro. Nos movemos con linternas en la oscuridad y creamos un ambiente ideal para matar al teatro», comenta el actor Daniel Rovalher, que integra esta compañía junto a Íñigo Echevarría, Juan Cañas, Miguel Magdalena, Álvaro Tato y dos nuevas incorporaciones para esta gira, Jacobo Bobo y Fran García.

Para este tributo al arte de una de las compañías más populares y respetadas del panorama nacional, Crimen y telón «desvela algunos de los trucos» que se utilizan habitualmente en los distintos montajes.

La música en directo, una de las señas de identidad de Ron Lalá, también hace un guiño al género negro en esta ocasión. «Este género nos propone jazz y música de Estados Unidos. Por eso hemos incluido bajos eléctricos, una batería, sintetizadores y un piano acústico, lo que supone un importante problema de logística», reconoce el actor Miguel Magdalena.

Con estos mimbres, este montaje que se desarrolla con guiños y referencias a clásicos de Poe, Chandler o Agatha Christie, entre otros, se desarrolla junto a «una música distópica en un mundo en el que el arte no existe», añade Magdalena, hasta el punto de que este elemento se convierte «en parte de la escena».

Crimen y telón también hace un llamamiento velado a la conciencia del espectador. «El público es detenido como si fuera un sospechoso dentro de esta trama en la que el teatro ha muerto. Buscamos que se dé cuenta de que este arte debe existir siempre, por lo que hay que educar a las nuevas generaciones para que se conviertan en consumidoras dentro de 15 o 20 años», comenta Yayo Cáceres.

En este sentido, Magdalena tiene claro que «el teatro no se dejará de hacer nunca». Se suma a esta reivindicación el director de la compañía, que reconoce que «a pesar de los recortes asesinos» por la crisis, resulta ejemplar «la forma federal de hacer teatro que hay en España», donde parte de la producción y de las representaciones llegan a todo el país.