Mausoleo de Augusto, en Roma. / AFP

Roma reabre el magnífico mausoleo de Augusto

Tras una rehabilitación que ha costado más de 10 millones de euros y que pone fin a décadas de abandono, el edificio podrá visitarse a partir del próximo 1 de marzo

DARIO MENOR Roma

Fue el ápice de la propaganda política de Augusto, un s ímbolo del paso de la época republicana a la imperial que constituyó una de las grandes obras arquitectónicas de la Antigua Roma. Luego cayó en el olvido, sirviendo de depósito donde conseguir materiales de construcción, para tener con el paso de los siglos otros usos: fortaleza, jardín, plaza de toros, anfiteatro y auditorio. En los últimos años no era más que una montaña de ruinas abandonadas llenas de maleza que los indigentes del centro de Roma utilizaban como mingitorio.

Hablamos del mausoleo de Augusto, el edificio que el primer emperador romano mandó construir para su dinastía en el año 28 antes de Cristo tras su victoria sobre Marco Antonio y Cleopatra. Este imponente monumento funerario, símbolo del poder de la dinastía Julio-Claudia, podrá visitarse a partir del próximo 1 de marzo después de un proceso de restauración y musealización. «Es un día histórico para Roma, Italia y el mundo entero», celebró este viernes la alcaldesa de la capital italiana, Virginia Raggi. El mausoleo permanecía cerrado desde hace 14 años y, por entonces, solo podía visitarse parcialmente y en pequeños grupos.

La rehabilitación del edificio, iniciada en 2017, ha costado más de 10 millones de euros, aportados tanto por el sector público como por una donación de la fundación de la compañía telefónica italiana Tim. Esta institución tiene previsto costear un recorrido con contenidos digitales en realidad virtual y aumentada que podrá disfrutarse a partir del 22 de abril, cuando comenzará a cobrarse un billete a los visitantes. Hasta ese día será gratuita la entrada, que puede reservarse desde este lunes a través de la magnífica página web del monumento (www.mausoleodiaugusto.it). La visita permite conocer la importancia de este lugar para la Antigua Roma y los distintos usos que el edificio tuvo a lo largo de sus más de dos milenios de historia.

«Durante años la gente pasaba al lado del mausoleo sin darse cuenta de lo que era. Esperemos que esto ya no pase más, porque su importancia es parangonable a la del Coliseo», aseguró Salvatore Rossi, presidente de la Fundación Tim. La alcaldesa destacó que la reapertura supone un «regalo» que permite redescubrir el «corazón de la romanidad», que ha permanecido «demasiado tiempo cerrado».

Cenizas familiares

La primera tumba dinástica de la Antigua Roma era un edificio imponente. Cuando se construyó tenía una altura de al menos 45 metros y un diámetro de casi 90, lo que lo convertía en el sepulcro de forma circular más grande del mundo antiguo. Durante su primer siglo de vida, el edificio conservó las cenizas de Augusto y las de sus familiares, pero a finales de este período histórico se pierde la traza de esta construcción levantada en el Campo de Marte y con la que el emperador trataba de ligar su imagen a la de Rómulo y a la de Julio César, su padre adoptivo. El mítico fundador de Roma habría ascendido a los cielos para convertirse en el dios Quirino desde este lugar, en el que luego sería cremado el conquistador de la Galia.

Las fuentes históricas no vuelven a mencionar al mausoleo hasta que, en el año 1241, se habla de la destrucción de una fortaleza que la poderosa familia de los Colonna había mandado construir sobre los restos de la tumba. Los marqueses Correa, de origen portugués, se hicieron con la propiedad a comienzos del siglo XVIII y la rehabilitaron para utilizarla como anfiteatro, donde celebraban juegos e incluso corridas de toros. Más tarde se convirtió en auditorio hasta que, durante el período fascista, se pretendió recuperar su grandeza imperial primigenia demoliendo la cúpula que lo cubría. Mussolini incluso fantaseó con la idea de hacerse enterrar en este lugar, para unir su memoria a la de Rómulo, Julio César y Augusto.

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