De izquierda a derecha, Rayco Lecuona, Sofía Rubio, Teresa Saavedra y Sofía Saavedra, el pasado jueves, en la sala de ensayos del Teatro Pérez Galdós. / JUAN CARLOS ALONSO

Una reflexión escénica sobre la impunidad mediante varias disciplinas

El montaje, dirigido por Noemí Pérez, se estrena el 28 de enero, a las 20.00 horas, en el ciclo 'Música y Literatura' del Teatro Pérez Galdós

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Para nadar a contracorriente en estos tiempos hay que tener las cosas muy claras y al menos una pizca de valentía. Hoy en día parece que lo que no se ofrece sin espinas y no se consume intelectualmente. Leer un par de folios se ha convertido casi en una utopía en una época de mensajes breves y que en muchas ocasiones no atienden a un mínimo orden ortográfico y sintáctico. 'Impunis' rompe con la narrativa escénica tradicional, apuesta por la fusión de varias disciplinas artísticas e invita al espectador a reflexionar sobre la impunidad sin darle todo hecho, solo pinceladas para que llegue a sus propias conclusiones.

Con «la inminente extinción de la última especie de pájaros del planeta y la llegada del último visitante a ese espacio, una chica indonesia» arranca este montaje escénico según su directora, la grancanaria Noemí Pérez. Se estrena el próximo 28 de enero, a partir de las 20.00 horas, dentro del ciclo 'Música y Literatura' del Teatro Pérez Galdós.

«El espacio a nivel escénico simula un folio en blanco en el que se escribe la historia que transcurrirá. La escribirán los que allí viven. El punto de partida es el genocidio para hablar de la aniquilación invisible y por tanto impune por parte de un ser humano a otro. Esto sucede en las distancias cortas también, en las relaciones del día a día y hasta en las masacres en masa, como el genocidio indonesio, que aún sigue en marcha», explica la directora de 'Impunis'.

Un momento del ensayo del montaje. / Juan Carlos Alonso

Dos son los puntos de partida de este montaje en el que el teatro, la danza y la música en directo conviven con naturalidad. Por un lado está la siguiente frase de Heidegger: «Estamos aquí sobre la tierra en compañía de los otros y a la espera de los dioses». «Alude al hecho de que los seres humanos nos matamos los unos a los otros y estamos a la espera de algo más 'grande', que puede ser un dios, una máquina o un robot. Esto define la condición humana, que ciertamente es la vulnerabilidad y que es el punto de partida para la generación de guerras y conflictos», subraya Noemí Pérez.

El genocidio indonesio es otro pilar dentro de la estructura primigenia de 'Impunis'. «Hace un año leí un artículo sobre ese genocidio que sigue impune y comencé a reflexionar sobre él. No quiero entrar en terrenos políticos al respecto, pero sí que es cierto que en el montaje me mojo bastante», reconoce Pérez.

Fue clave para que el proyecto llegara a buen puerto que la directora y autora de 'Impunis' diera con Devitha Pradinda. «Vi que ponía 'me gusta' en mi Instagram a las cosas que colgaba del montaje anterior, 'Ad Libitum'. Me pregunté quién era y entonces entré en su perfil y descubrí los vídeos que tenía cantando y expresándose. Me encantaron y contacté con ella. Además, descubrí que era indonesia y yo ya andaba dándole vueltas a esta historia de su país para 'Impunis'», recuerda.

Junto a Devitha Pradinda, sobre el escenario el montaje cobrará vida con el trabajo escénico de Sofía Rubio, Adex Alonso, Teresa Saavedra, Sofía Saavedra, Rayco Lecuona y Alba Ramos.

«No trabajo con actores profesionales, aunque algunos sí que lo son. Trabajo con personas con las que me encuentro en mi vida. Cuando estoy trabajando en un proyecto, esas personas aparecen. No hay una búsqueda concreta ni hago 'casting'. Conozco a gente por la calle, me siento a tomar un café con ellos y de repente algunos acaban formando parte del espectáculo. Confío en que el caos, poco a poco, se acaba organizando», confiesa.

Noemí Pérez destaca que 'Dormi, o fulmine di guerra', del oratorio 'La Giuditta' de Alessandro Scarlatti es una pieza que intensifica la reflexión que entraña el montaje. No es la única pieza musical de 'Impunis', también figuran en el programa dos de Antonio Vivaldi -'Nisi Dominus, RV608: 'Cum dederit' y el Alegro del 'Concerto for strings in G Minor: RV 156- y otras dos contemporáneas, 'Alone, solo for violín', de Laura Vega y otra de Enrique Villamil. «A Laura la conocí gracias a una sustitución en el Conservatorio. La conocía un poco de antes y ya había escuchado su música. A Enrique Villamil lo descubrí gracias al chelista Juan Pablo Alemán. Lo escuché tocando el violonchelo y decidí que tenía que contar con él para el espectáculo. Después me habló de Enrique», subraya entre risas la creadora isleña.

Juan Pablo Alemán forma parte del cuarteto que toca en directo mientras transcurre este montaje. Le acompañan la soprano Carol Sosa, la viola Lara Cabrera y los violinistas Ada Santana y Laura Espino.

Tras su puesta de largo dentro del ciclo 'Música y Literatura', Noemí Pérez confía en que 'Impunis' gire por las islas. Ya cuenta, avanza, con profesionales interesados en que sea posible.

Noemí Pérez (segunda por la derecha) con parte del elenco. / Juan Carlos Alonso

Un «teatro contemporáneo» que exige una implicación intelectual al público

'Impunis' bebe del «teatro contemporáneo» por el que transitó Noemí Pérez tras formarse en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid (Resad), trabajar junto a Tomaz Pandur, en el Festival de Mérida y trasladarse a Ámsterdam, donde descubrió el 'teatro físico' junto a Titus Tiel Groenestege, con el que intervino en el montaje 'Onderhuids', estrenado en el Melkweg de la capital holandesa.

«En 'Impunis' no hay narrativa. No se cuenta algo concreto. Confío en que las distintas escenas transmitan esa idea de que la impunidad está por encima de todo, por lo que podemos hacer lo que sea que todo seguirá sucediendo. Las distintas escenas se suceden sobre el escenario. Confío mucho en el cuerpo, por eso algunas se desarrollan solo con el cuerpo, la imagen, las proyecciones y sin palabras. En otras sí que se habla», avanza la directora de la pieza.

«Es teatro contemporáneo, al menos como yo lo entiendo. Se podría hablar de una sucesión de 'performances'. Es un teatro que no confía en la hegemonía de la palabra, sino que se abre a la interdisciplinalidad siguiendo una dramaturgia. Esa dramaturgia son múltiples disciplinas que narran una historia en la que no se confía en exclusiva en el verbo. Esa es la búsqueda que yo quiero hacer para acercarme al arte teatral. No se trata de actores haciendo de actores. No hay personajes, sino que se trata de una serie de personas sobre el escenario y que se mueven con un significado. El teatro contemporáneo de vanguardia es muy performativo y confesional. Siempre hay una búsqueda y todo tiene un porqué», explica. «Confío en la inteligencia del espectador. No lo damos todo masticado mediante un teatro absolutamente literal. Busco relaciones entre distintas muestras de expresión, distintos lenguajes expresivos que 'muevan' al público. Nada es gratuito desde que se sube el telón. Ni siquiera el mero hecho de que se suba el telón. Todo está ahí por una razón y lo que se ve no es puro entretenimiento», añade.