El pintor cubano Raphael Díaz explica detalles de una de sus obras a Manuel Sánchez, presidente de la Fundación de La Caja de Canarias. / C7

Raphael Díaz exhibe su universo pictórico y sus reflexiones vitales y sociales en el Cicca

La muestra del artista cubano afincado en Estados Unidos incluye 30 pinturas y dos instalaciones y se puede visitar hasta el 4 de febrero

CANARIAS7 Las Palmas de Gran Canaria

La Fundación La Caja de Canarias presenta una exposición, a modo de retrospectiva, de la obra del pintor cubano, afincado en Estados Unidos, Raphael Díaz. La muestra, que se inauguró ayer y que se puede visitar en la galería de la planta alta del Cicca hasta el 4 de febrero, contiene 30 obras pictóricas y dos instalaciones artísticas e indaga en los movimientos migratorios del caribe y la soledad que implica el desarraigo consecuente como temas centrales de su obra.

El machismo, la migración, la vulnerabilidad del ser humano, el choque de culturas, la soledad o la religión en la realidad social actual. La pintura de Raphael Díaz, con sus formas imprecisas y colores sugerentes, tiene un mensaje definido, está cargada de simbolismo y dispara directo a la conciencia social del receptor. Su obra muestra una intimidad angustiada y la percepción del migrante desubicado, que se expresa con total personalidad.

«Yo animo a todos los interesados a venir a ver una exposición que es distinta a las que habitualmente acoge el Cicca», apuntó Manuel Sánchez, presidente de la Fundación La Caja de Canarias. «Es un artista joven, aunque tiene una larga trayectoria con una primera exposición en 1993, con un estilo de pintura muy pegado a los problemas del Caribe y de la realidad de Estados Unidos. Hay que venir a verlo. Es un soplo de aire fresco», añadió.

Raphael Díaz es un artista nacido en Cuba, de abuelo gallego, afincado en Providence, Estados Unidos, después de pasar la mayor parte de su infancia en Nueva York, cuyo arte demuestra su carácter nomádico al ser hijo de personas que tuvieron que migrar a finales del siglo XX. Díaz no ha perdido su vocación de arraigo ni su condición de migrante criado entre Nueva York y Rhode Island. Por este motivo, predomina la percepción del migrante desubicado, en su propia orilla y con constantes referencias al origen y el porvenir.

El propio artista explicó en la presentación de ayer que sus pinturas «reflejan la condición migratoria del género humano». «A través de la historia, la humanidad ha migrado en busca de una vida mejor y oportunidades. Buscando lo básico de la vida humana: refugio, comida, educación para sus niños, derechos humanos y la posibilidad de contribuir en el desarrollo del país que ellos hacen llamar casa. Mi trabajo está hecho con esto en mente. El latino viene a Estados Unidos y Europa buscando estos sueños. Mi familia hizo esto y mi contribución a la tierra y al lugar que yo llamo casa es mi trabajo», aseguró el artista.

La realidad del cubano en Estados Unidos cuenta con sus propias características. Por eso Luís Astudillo, responsable de la Concejalía Hispana para el Arte y la Literatura de Rhode Island, señala que «su mensaje es apasionado, es la búsqueda de una definición vital, de cómo se puede combinar el ser de acá y de allá al mismo tiempo». «Como se puede vivir incorporado a este mundo norteamericano sin olvidar las raíces, el compromiso con la comunidad hispana inmigrante, recién arrancada de su suelo por sus múltiples razones que la hacían sufrir allá y trasladarla a Norteamérica, donde debe soportar otros golpes, siempre sufriente», añadió.

Vinculación grancanaria

En una obra de la serie titulada 'La pérdida del paraíso' se observa un 'collage' de colores y elementos simbólicos con protagonismo de una bandera de Estados Unidos, con un cerco de espinos y un mensaje: «warning». En 'Mirar al futuro' se aprecia la figura de un joven sentado en la soledad, meditando, rodeado de elementos simbólicos como la bandera de Estados y un bote frágil que representaría el viaje de la migración. Junto a estos elementos aparece un pico, signo del trabajo, el esfuerzo, el sacrificio que marcan la vida del inmigrante.

El artista explicó que considera a Canarias su segunda casa, ya que tiene familia en Gran Canaria y ha publicado en el Archipiélago en varias ocasiones. «Ahora he querido presentar una selección de una obra que abarca 30 años y considero que es lo mejor que he podido crear y también un resumen de lo que ha sido mi obra hasta ahora», explicó.