Víctor Álamo de la Rosa. / Alexis W.

Cuando la poesía nos encuentra

Novedad editorial. De la mano del sello Mercurio ve la luz el volumen 'Trabajar en los vientos', donde se recopila toda la producción poética del herreño Víctor Álamo de la Rosa.

SABAS MARTIN

Puede la tos de un niño ser instrumento para descifrar o describir la realidad del mundo?... Sí, digo. Y añado: siempre que quien nos descubra esa tos sea un poeta. Víctor Álamo de la Rosa (Santa Cruz de Tenerife, 1969) ha titulado su último poemario 'La tos de Pablo y otros poemas para inventar el mundo' (2016). Ya nos advirtió Pessoa que «el poeta es un fingidor», y como poeta curtido que es, Álamo de la Rosa finge y nos engatusa amagando con el título. Porque lo que este poemario encierra es una mirada autobiográfica que no rehúye la narratividad anecdótica ni el desplazamiento de los ojos del yo a la conciencia de los otros. Desde esa dualidad entre lo subjetivo y lo colectivo, el escritor nos conduce por sendas en donde traza su compromiso con la búsqueda del sentido hondo y necesario de la poesía. Diferentes espacios, tiempos, anécdotas, devociones y emociones fluyen en el esplendor de una palabra impregnada de tensión lírica y que también bucea en las gradaciones del humor y en los tintes de la mordacidad.

Al itinerario para llegar a 'La tos de Pablo...' habría que ponerle punto de arranque en dos series, de seis poemas cada una, aparecidas en 1987 y 1988 respectivamente. La primera lleva por título 'Desde el prodigio de la palabra' y fue accésit de la undécima edición del Premio Félix Francisco Casanova, convocado por la editorial de Pilar Rey, en La Palma. Son poemas de largo aliento, de un acentuado sentido rítmico y cuajados de barroquismo expresivo. La caducidad del tiempo, la presencia de la muerte, la invocación divina frente al olvido... aparecen como rasgos distintivos del existir y la propia condición del ser. Estos signos caracterizadores se inscriben en la mantenida contraposición que el poeta establece entre la naturaleza y la urbe. Y en esa dualidad antagónica surgen elementos propios de una cartografía de la insularidad canaria que habrá de manifestarse profusamente a lo largo de la obra del escritor.

Igualmente un accésit, esta vez en el Certamen de Poesía y Novela Isla de El Hierro, mereció la serie siguiente de Víctor Álamo titulada 'Impresiones de la Isla de El Hierro'. En esta ocasión nos hallamos ante la utilización indistinta de poemas, en sentido estricto, y prosas poéticas. La contención verbal y una armoniosa cadencia de sutiles matices determinan el fluir de la escritura. De ello se vale el poeta para construir una oda al paisaje herreño y a los elementos que conforman su naturaleza identitaria. Y, subyacente, como una marea profunda, la presencia humana otorgando sentido y razón a la geografía que vivifica la palabra.

'Fósiles o armaduras del tiempo' (1989) fue reconocido con el Premio de Poesía Casa de Venezuela en Canarias. Son textos en prosa, carentes de los signos de puntuación tradicional y en los que, junto a una contención verbal y la limitación adjetival, la escritura fluye adentrándose en dimensiones eróticas y en el buceo en la oscuridad del ser. Hay un intenso trabajo de lenguaje que persigue una potente plasmación rítmica en la utilización de vocablos que reverberan en sus propios ecos, además de la búsqueda de inéditas formas expresivas conseguidas con neologismos y con palabras ensambladas para, así, potenciar la rotundidad del significado.

La luminosidad erótica y las opacidades de la muerte son las piedras angulares sobre las que se cimenta 'Ángulos de la medianoche' (1990). De nuevo el discurso lírico de Álamo de la Rosa transcurre en espacios que son espejos múltiples donde reconocer la vulnerabilidad de la condición humana al tiempo que, paralelamente, constituye una celebración del deseo. La alusión a ciertos mitos icónicos nos remite a una moderna complicidad contemporánea.

El ser y el mar

En 1997 se publica 'Altamarinas', una singular propuesta que plantea la fusión del ser y el mar, muy en la tradición de cierta poesía canaria de alto vuelo. La mitología isleña está aquí fundamentando la narratividad del ocurrir de la palabra con la que el poeta indaga en los límites del lenguaje para formular una propuesta sensorial en donde confluyen la geografía, el mito y la identidad. Y como latido subyacente, un potente caudal metafísico mana desde la apariencia de lo material cargando de valencias múltiples las resonancias del verbo.

Con el sugestivo título de 'Mar en tierra' en 2002 aparece una antología que nos permite transitar por el discurso poético del autor constatando los diversos matices, gradaciones y transiciones de su quehacer lírico en el devenir cronológico. A los poemas ya publicados se suman once nuevos. Variaciones sobre los rostros del amor y la mirada de lo cotidiano se suman a las constantes reconocibles que configuran el imaginario de Álamo de la Rosa.

De nuevo los motivos amorosos impregnan medularmente 'El equilibrista y los jardines' (2013) en donde el poeta indaga sobre la esencia de la poesía y, al mismo tiempo, construye una sutil alegoría a propósito del mundo como espacio fértil del amor y, en su envés, como baldío territorio donde cunde la orfandad del desamor.

En suma, la obra poética de Víctor Álamo de la Rosa constituye en sí un universo autosuficiente donde la visión y la exploración de la realidad remite a otra realidad subjetiva eficazmente interiorizada. En ese universo autosuficiente que germina en la intensidad de los significados y las derivaciones sugestivas de sus ecos se propaga, definitoriamente, la presencia continuada de elementos característicos de la insularidad atlántica. Y, junto a ello, como notas singulares de su escritura hay que resaltar la utilización fértil del erotismo y de la ironía, así como el riesgo de los atrevimientos formales y la indagación verbal.

Fecundo novelista además de poeta, en Víctor Álamo de la Rosa en el principio fue la poesía. Esa que ahora acude a nuestro encuentro a través de las páginas de este 'Trabajar en los vientos' que acaba de publicar Mercurio Editorial.