Entrevista

Lola Herrera: «Para Delibes, Menchu era yo»

12/01/2019

La intérprete protagoniza en el Cuyás el trabajo que la ha situado entre las grandes damas de la escena española, en ‘Cinco horas con Mario’, la adaptación teatral de la novela de Miguel Delibes. Su Menchu perfila a una mujer de otra época, llena de frustraciones y limitaciones, que ahora algunos quieren resucitar.

ETIQUETAS:

— ¿Desgasta emocionalmente pasar tantos años de duelo?

— No. Solo en el momento de trabajar. Aunque cuando trabajas tanto tiempo en una obra, no dejas de pensar en el personaje del todo. Es un ejercicio como otro cualquiera, como otra situación de la vida. Además, en este caso, no sé si llora por la muerte del marido o por ella misma. El duelo es por muchas razones, no solo por la pérdida de seres queridos, a veces lloramos por otras cosas; dramas que no están relacionados con la muerte física sino con de las ilusiones. Carmen llora fundamentalmente por ella misma.

— ¿Cómo era su relación con Miguel Delibes?

— Muy cálida, desde que empecé a trabajar. Conocía su existencia desde niña. Yo soy de Valladolid, ya era famoso allí. No había empezado a escribir pero ya escribía en los periódicos. Pero nos unió algo muy importante que fue esta obra. Fue la primera novela suya que tuvo versión teatral. Por primera vez vio a un personaje suyo de pie. Le supuso una gran sorpresa y en este caso fue agradable porque lo disfrutó mucho. Miguel era un hombre muy sobrio en sus manifestaciones, por lo menos de puertas para afuera, sin embargo hizo manifestaciones sobre esta obra, lo que significaba, de mi trabajo, del trabajo de Josefina Molina y de Sámano como productor que fueron muy elogiosas y muy valoradas porque era parco en palabras. Admiraba muchísimo a Miguel y mientras viva tengo que darle las gracias porque escribiera Cinco horas con Mario y que me tocara a mí hacerla.

— ¿Qué le decía de su Menchu?

— Dijo: me gustaría que Lola viviese eternamente para poder interpretar a Carmen. Estando en La Laguna me hicieron una entrevista y entró él en directo desde Valladolid. Le acababan de dar a los actores de Los santos inocentes el premio de Cannes y por ese motivo lo entrevistaron. Ese día comentó en la radio que, cuando escribió Cinco horas, tenía una imagen de Menchu con un físico y una voz determinada y que desde que empezó a verme hacer la función le desapareció aquel físico y la voz; que para él Menchu era yo. No se puede decir una cosa más hermosa. Si no fuera tan parco en palabras, no me lo hubiera tomado tan en serio, me causó mucho placer que una persona tan rigurosa dijera algo así.

— En el año 79, la gente se vería muy retratada con la obra.

— Tan retratada que estaban en silencio. Todo el humor que hay no se apreciaba. Estaban sorprendidos. La obra ha ido mutando, respecto a la reacción del público, a medida que ha pasado el tiempo. Ahora la gente se ríe a carcajadas a veces, porque recogen todo. Es raro el día que parezca que estemos trabajando para suecos porque no se dé esa reacción.

— ¿Ha llegado a identificarse con Carmen Sotillo?

— En estos años he hecho muchas otras cosas. No solo Cinco horas... Carmen Sotillo tiene gestos míos, pero hay que desligarse de los personajes. Es nuestro trabajo.

— ¿Está ilusionada con la cuarta ola del feminismo?

— Me parece una maravilla. Estuve en la manifestación del 8M en Madrid. Fui con mi hija. La cogimos en la cabeza para ver cómo se iba reuniendo la gente en Neptuno. Fue algo maravilloso ver a gente de tantas edades dispares, tanta juventud, ver muchos hombres. Creo que es una explosión imparable, de lo cual estoy muy contenta.