«Es complicado ver grabados en los grandes museos»

01/01/2018

El artista andaluz Wenceslao Robles Escudero obtuvo recientemente con su trabajo Apuntes de botánica la 15º edición del Concurso Gran Canaria de Series de Obra Gráfica, un certamen impulsado por el Cabildo con la finalidad de poner en valor la técnica del grabado como recurso legítimo de creación artística.

El creador, que curiosamente nunca se planteó especializarse en el grabado porque siempre quiso trabajar sobre lienzo, confiesa que fue con 22 años cuando quedó completamente absorbido por esta técnica, con la que confiesa sentirse más libre que con otras disciplinas.

Se considera un artesano del grabado. Un minucioso y delicado orfebre de las planchas que no se muestra contrario al imparable desarrollo de posibilidades que las nuevas tecnologías han brindado a los procesos de producción del grabado en los últimos años.

«Entiendo perfectamente que haya ocurrido esa evolución y no me inquieta o incomoda en absoluto. Conozco artistas que trabajan digitalmente y su obra es maravillosa. Creo que cada artista debe priorizar sus elecciones atendiendo a sus criterios y procesos creativos, sentirse cómodo con aquellos que le ofrezcan mayores garantías a la hora de expresarse. Yo personalmente encuentro mucho placer en limpiar, desengrasar, barnizar una plancha, preparar bocetos comenzar a dibujar sobre la matriz y mancharme las manos con tinta al estampar. Todo el proceso se ha convertido en una necesidad vital, nunca lo cambiaría por el proceso digital», señala Wenceslao Robles.

Las cuatro estampas que componen su serie premiada configuran el nuevo manual botánico con el que convivimos en las grandes ciudades: zonas industriales degradadas, verticales antenas antiestéticas, bidones de metal, silos y otros contenedores que han transformado el paisaje de nuestro entorno en los últimos tiempos.

Como explica el propio creador, «básicamente mi obra gira en torno al mundo industrial y a la estética que generan sus paisajes. Los motivos que me llevan a insistir en estos temas son esencialmente dos. El primero sería sin duda el más cercano a la forma, a la imagen pura sin nada más. Que sin ser bellas, sí pueden situarse en un entorno más cercano a la categoría de lo sublime. La segunda razón y no menos importante para el artista es entender que son un producto del ser humano y por tanto una forma de retratarnos sin la necesidad de incluir nada orgánico dentro de la obra. De esta forma no es necesario hacer crítica, queda a la visión de cada uno, a la hora de contemplarlas».

Una línea habitual. «Esta serie está perfectamente enmarcada en el trabajo más habitual que desarrollo en mi obra que aborda los residuos de la activad humana y cómo esta modifica los entornos en los que se desarrolla, desde el industrial al urbano. En esta serie soy un poco más fantástico al hacer una comparación con el aspecto usual de los paisajes más bucólicos donde la vegetación es la protagonista y cómo han ido enraizando las nuevas repoblaciones y se han hecho necesario e indispensables», agrega.

Aunque el creador reconoce que en las últimas décadas el grabado ha experimentado una revalorización con el impulso de ferias como Estampa y otros eventos destinados exclusivamente a este medio, asegura que «aún se le sigue considerando obra menor. Afortunadamente su reproducción como obra múltiple la hace económicamente más accesible a un mayor número de personas interesadas en adquirir obras de arte en galerías y tiendas especializadas. Pero todavía sigue siendo complicado ver y disfrutar del grabado en los grandes museos, centros de arte y colecciones y, de haberlos, son pocos», lamenta.

Robles Escudero, cuya carrera profesional en el mundo del arte se remonta a 2001, no tiene referencias predilectas que lo hayan influenciado poderosamente en su trayectoria: «Desde compañeros de facultad y profesores hasta las figuras ciméricas del grabado como Rembrandt, Goya o Picasso. Cuando te gusta esto es difícil mantener predilecciones; te fascina cualquiera que tenga algo que aportar, es una cuestión de sensibilidad. Da igual que sea afín o no a tu propuesta», añade el creador que actualmente ha comenzado una serie de pintura y grabados sobre la actividad humana de interior usando viejos electrodomésticos como vehículo referente.

Una serie, en Jaén. El artista ha exhibido su obra de manera individual desde 2001, siendo su última entrega la realizada en la galería Cristóbal Bejarano de Jaén con el título Linares, entorno minero. Asimismo ha participado en numerosos proyectos colectivos y obtenidos importantes premios en el ámbito del grabado.