Nueve de los artistas participantes en 'Burning Up', dentro de NOmade Bienal, ayer viernes, en el Castillo de Mata. / COBER SERVICIOS AUDIOVISUALES

NOmade Bienal plasma las cuestiones del momento desde los márgenes

La muestra colectiva 'Burning Up' se exhibe hasta el 30 de noviembre en el Castillo de Mata, gracias a la Fundación Francis Naranjo

VICTORIANO S. ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

La muerte, la individualidad, las revueltas sociales, el diálogo entre tradición y modernidad, la defensa del territorio y del medio ambiente, los símbolos políticos, el origen de la vida... son algunos de los temas que se abordan, desde los márgenes, en la exposición colectiva denominada 'Burning Up', que se presenta dentro del proyecto NOmade Bienal y que se exhibe desde hoy y hasta el 30 de noviembre en el Castillo de Mata de la capital grancanaria, fruto del acuerdo entre el Ayuntamiento, propietario de la institución, y la Fundación Francis Naranjo.

Con el comisariado del ecuatoriano Hernán Pacurucu y el chileno Víctor Hugo Bravo y con la aportación teórica de Inés R. Artola, la muestra incluye piezas de la grancanaria Isolina Díaz; de los chilenos Ricardo Fuentealba-Fabio, Luis Montes y Gabriela Carmona; de los ecuatorianos Olmedo Alvarado, Gabriela Andrade, Ila Coronel, Mariela García Caputi, Rosa Jijón, Omar Puebla y Sara Roitman; del brasileño José Guedes; de los polacos Arkadiusz Sylwestrowicz y Tomasz Matuszak, del sueco Anders Ronnlund y de la argentina Mariela Leal.

«NOmade Bienal nace en 2015 en Chile. Nos conocimos Hernán Pacurucu y 'enganchamos', le gustó mi trabajo. Me gusta mucho lo colectivo y movernos en grupo y empezamos a armar una exposición y fue tomando cuerpo. Entonces decidimos plasmar lo que vemos crítico de las Bienales, de las vitrinas de arte, etcétera, y moviéndonos por los márgenes, por los bordes, trabajando primero como amigos y tejiendo redes. Primero fue con los cercanos y después creció, como un árbol al que poco a poco se le van sumando ramitas. El nombre de NOmade alude a 'no hacer' (no made) y han ingresado artistas de Suecia, Polonia, Argentina, Ecuador y de España. Se va moviendo, hemos ido ya a Ecuador, Chile y tenemos proyectos para Kosovo y ahora estamos acá», explica Víctor Hugo Bravo.

Es la primera vez que esta muestra colectiva se desarrolla en una antigua fortaleza, ya que antes se ha expuesto en espacios alternativos como un barco, cárceles y hospitales abandonados.

La grancanaria Isolina Díaz exhibe una pieza que parte de «muestra de suelos de la zona Norte de la isla, que se denomina Neotamarán desde un punto de vista geológico». Ahí, «la geología localiza 32 tipos de suelos diferentes y he ido a esas zonas para extraer tierra, pero la terminología no me decía nada y he hecho una caracterización diferente desde el color», señala sobre esta 'Cronotropia' que alude a la isla utópica del siglo XVI y a la «puesta en valor del suelo» en un enclave donde no abunda.

Por su parte, el chileno Luis Montes Rojas presenta la serie escultórica de pequeño formato titulada 'Souvenir', que inicia en «2019, antes de las grandes manifestaciones de Santiago de Chile, en la que los monumentos pasaron a tener un lugar central». «La gente se manifestó en los monumentos y contra los monumentos a veces», recuerda, lo que le ha dado pie a reflexionar sobre el hecho de que los mismos pasaron de ser «ornamentos» sin importancia en la ciudad a tener un significado político al «desterritorializarlos, tras un vaciamiento total» que los convierte en recuerdos de viaje u objetos coleccionables.

Isolina Díaz, junto a su pieza. / cober

La también chilena Gabriela Carmona exhibe un vídeo de una 'performance' denominada 'El alma de los pájaros', que acompaña con unas telas y vestimenta utilizadas en estas intervenciones. «Lo acompaño con un audio de un relato de una poesía escrita por mí y alude a la experiencia de morir y el paso hacia el más allá», señala a la vez que confiesa su gusto por «dejar la obra abierta» para que cada persona que la contemple saque sus propias conclusiones.

La ecuatoriana Sara Roitman exhibe una instalación visual que parte de una composición sonora del compositor Juan Campoverde. Reconoce que le llevó mucho tiempo y que estuvo a punto de «claudicar» antes de encontrar un camino que no fuera «literal o aburrido». «La música va a los sonidos originales y por eso decidí ir a los orígenes» y por eso los «microorganismos» se convierten en una pieza esencial dentro de esta obra.

Este sábado, a partir de las 12.00 horas, se llevará a cabo una visita guiada, para la que hay que inscribirse en: info@castillodemata.es.

Víctor Hugo Bravo, junto a una de sus creaciones en el Castillo de Mata. / cober

Víctor Hugo Bravo exhibe en una de las salas 'Horda non Orden'

El artista chileno Víctor Hugo Bravo no solo co-comisaria la muestra 'Burning Up', también protagoniza en una de las salas del Castillo de Mata la exposición individual 'Horda non Orden'.

«Con esta muestra trabajo en la recuperación de la pintura desde la visualidad de la calle, muy en lienzo, con la serie 'Telones de la movilización'. El proyecto 'Hordas' habla de la masa fuera de conciencia, con la violencia, la bestialidad y todo lo alejado del raciocinio», explica el artista.

La muestra incluye también 500 fotografías de una serie de mil con las que «toma el lado 'off' de las personas, como son los problemas hacia los inmigrantes o en Chile con las personas de color, ya que la gente no está acostumbradas a ellos», mediante una serie de instantáneas, a modo de retratos, en los que Víctor Hugo Bravo reconoce que ironiza con unos nombres ficticios y unos rostros tratados digitalmente para que reflejen los monstruos que muchos, si no todos, llevamos dentro en mayor o menor medida.

El artista evoca, confiesa, situaciones cotidianas chilenas, como son las marchas por los desaparecidos durante la dictadura de Pinochet, las recientes revueltas sociales o cierto fenómeno vinculado con las mafias del narcotráfico y que refleja en unas 'fotografías decapitadas' que presenta empaladas en cañas. «Son tipos que vienen del narco de países árabes y México que se están juntando ahora y desarrollan sus contratos para lo de siempre: violencia, tortura, amputaciones... personajes de los que se habla mucho ahora en Latinoamérica», explica.

Todo ello lo desarrolla mediante instalaciones, pinturas y objetos que ha trabajado in situ en Gran Canaria y fotografías.