detalle de la obra 'Cuando se quedan solos y un poco de lluvia', de Néstor San Miguel. / Museo Reina Sofía

Néstor Sanmiguel, de la sastrería industrial al Reina Sofía

El museo revisa la trayectoria del «periférico» artista aragonés, un creador muy singular que se ha gando la vida como patronista

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCI Madrid

Néstor Sanmiguel Diest (Zaragoza, 73 años) lleva casi cuatro décadas explorando la relación entre la palabra y la pintura. Un largo y solitario viaje que revisa ahora el Museo Reina Sofía, que dedica al «periférico» artista 'La peripecia del autómata'. Es una retrospectiva que recoge cerca de 130 obras que, según su comisaria, Beatriz Herráez, «dibujan una cartografía» de este raro creador que se ganó la vida como patronista textil en Aranda de Duero hasta el año 2000.

En cartel en el Palacio de Velázquez del madrileño Parque del Retiro hasta septiembre, es parte de un proyecto doble, junto a la muestra que el Museo Artium de Vitoria abre el 24 de junio. Ambas exploran una producción «en la que se cruzan registros pictóricos, sistemas de reglas y signos gráficos», y en la que «el trabajo creativo, entendido como una máquina abstracta que estructura nuestras vidas, es una preocupación constante», según la comisaria, directora de Artium.

Asentado deliberadamente en la periferia «geográfica, técnica y material», Sanmiguel compaginó la pintura con su mecánico trabajo fabril en la sastrería industrial hasta que pudo vivir de su arte, cumplidos ya los cincuenta años. Dice ser un productor «sistemático y metódico» que practica «el oficio de esquivar» desde que inició de actividad plástica vinculado a colectivos como 'A Ua Crag' (1985-1996), 'Segundo partido de la montaña' (1987-1988) y 'Red District' (1990-1992).

Oba de Néstor Saniguel / R.C.

Fue un lobo solitario de la pintura hasta que una exposición en el Musac de León en 2005 le otorgó proyección internacional y afianzó el respaldo de galerías como Trayecto o Maisterravalbuena. Su ingente y hoy apreciada obra, cientos de dibujos y pinturas invisibles casi hasta hace pocos años, «conforma un catálogo en el que los límites entre imagen, texto y representación se vuelven visibles y problemáticos», según la comisaria, que lo define a Sanmiguel «como un artista de artistas».

Alejado también de las convenciones, en especial de las que hablan el agotamiento de algunos lenguajes plásticos, el suyo es muy reconocible con referencias a la historia del arte, la literatura y a la cultura popular. «Su pensamiento cuestiona los modos de producción contemporáneos y su concepción del tiempo», asegura Herráez. En algunas de sus pinturas, repletas de referencias literarias, musicales y pictóricas, reproduce pasajes de obras de Julio Cortázar , como 'Rayuela', o 'El libro de Manuel', y en otras que se inspira en libros como 'Las Horas', de Virginia Woolf.

Para el director del Reina Sofía, Manuel Borja Villel, Sanmiguel es «un artista singular», dueño de una obra «en la que la imagen se confunde con los textos que es resultado de una construcción bien meditada, perfectamente estructurada y medida hasta en sus últimos detalles».

Dtetalle de otra oba de Nestor Sanmiguel / R.C.

«Mezcla los recursos aprendidos en su oficio de patronista con el dadaísmo. Recuerda a Francis Picabia y a Tristan Tzara; pero también a Tàpies o a Miró. Es un artista genial», resumió el director del museo. No en vano el poropio Sanmiguiel reconoce que su trabajo como confeccionador y cortador de patrones fue determinante para su trabajo como pintor. «En la fábrica aprendí a apuntalar las historias que tenía en la cabeza para representarlas con el apoyo de pintura, alfileres, papel y pegamento». Se hartó de «pintar por la noche quitándome horas de sueño», hasta que pudo «dedicar todos esfuerzo a mis cuadros».

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