El director Nacho Cabrera (detrás), con los intérpretes de 'Madre', Toni Báez (izquierda), Lili Quintana y Saulo Valerón. / C7

Nacho Cabrera: «'Madre' nos invita a enfrentarnos a nuestras propias miserias»

El director de La República da las claves de la obra que estrena en el Cuyás el 10 y 11 de diciembre, con Lili Quintana, Toni Báez y Saulo Valerón

FRANCESC ZANETTI Las Palmas de Gran Canaria

«¡Así es la guerra! ¡Una bonita fuente de ingresos!», grita la protagonista en un momento de 'Madre Coraje y sus hijos', escrita por Bertold Brecht en 1939 y estrenada en Zúrich dos años después, cuando el dramaturgo huía de la devastación nazi. El director de escena grancanario Nacho Cabrera dirige, más de ochenta años después, una singular versión de este universal clásico antibelicista que se ha atrevido a situar en el contexto del drama extremo que vive el pueblo saharaui, en guerra con Marruecos desde hace 46 años.

La producción que acomete la compañía La República, que será estrenada los días 10 y 11 de diciembre en el Teatro Cuyás de la capital grancanaria, se plantea como una denuncia desesperada, llena de desasosegante emoción, sobre los efectos de la violencia y el infierno de la guerra, pero también como una inquietante reflexión sobre el instinto de supervivencia y las encrucijadas de contradicciones a las que nos somete la existencia.

Al referirse a la nueva dimensión que adquiere el texto abordando el drama del Sáhara a partir de la obra de Brecht, el director, que ha contado para esta nueva entrega con la incombustible Lili Quintana y los dos actores Toni Báez y Saulo Valerón, señala que «las obras de arte son atemporales y este texto es una obra de arte. En teatro un texto resiste el paso de los años y de los siglos, cuando no precisa de grandes cambios para permanecer vigente. 'Madre Coraje' tiene un vigor y una validez eterna, como eterno es el negocio de la guerra, como eterna es la lucha de la mujer para sobreponerse a las peores condiciones de vida. Con este texto se podía haber contado cualquier guerra, por eso se ha representado tantas veces. Pero nos parecía que como gente comprometida con el arte y como arte comprometido con la sociedad que nos rodea, era inexcusable seguir contando al mundo el horror que sufren nuestros vecinos saharauis. Como artistas no podemos estar alejados de la sociedad que nos rodea».

El director no tiene constancia de que este texto se haya representado de manera profesional en Canarias. «Son deudas con la literatura y el teatro que debemos ir saldando», sostiene. «Camino de los 82 años desde que fue escrita, yo diría que es un espectáculo necesario», añade.

Las venturas y desventuras de Anisa Brahimi (Lili Quintana), una mujer empujada a trapichear provechosamente con su destartalado carro por el desierto mientras se libra la guerra entre las fuerzas de ocupación marroquíes y los milicianos saharauis, pone al descubierto la colisión entre la ética y el negocio. «Un símbolo de la unión entre la guerra y el mercado, donde una vez más se nos vuelve a mostrar que la avaricia, la usura y la miseria, nos llevan al desastre personal y como colectividad. Anisa no quiere en el fondo que termine la guerra, sobre todo este tipo de guerra de baja intensidad donde a ojos del mundo casi no hay muertos, aunque se violen todos los derechos fundamentales de un pueblo. Así mantiene su pequeño negocio, vendiendo a cada lado de las trincheras, aunque ese tráfico también le traerá a ella la muerte y la destrucción de sus propios hijos».

Por ello Cabrera advierte que 'Madre coraje' es un espectáculo que «nos invita a mirar hacia adentro y enfrentarnos a nuestras propias miserias. La guerra es un laberinto de horrores a lomos de convoyes de camiones y de carros blindados, un poemario de atrocidades inconclusas y de silbidos de balas que murmuran la muerte. Y nuestra Madre, vive de ello».

La República, como sucede en cada adaptación que afronta, trabaja sobre una primera versión textual en la que trata de sintetizar el conflicto al máximo para quedarse con lo verdaderamente esencial. De las nueve versiones que tiene el texto encima, muchos personajes fueron quedando por el camino para finalmente reducirse a Anisa Brahimi, el alfaquí que encarna, entre otros papeles, el versátil Toni Báez y los hijos de Madre Coraje, Caraqueso y Brahim, así como un cocinero leal que la acompañará casi permanentemente en su viaje por el desierto que asume Saulo Valerón, quien se compromete con la citada compañía canaria por segunda ocasión.

A los tres confiesa que les ha solicitado lo mismo: compromiso. «A pesar de todas las dificultades que una producción se encuentra por el camino, y en esta hemos tenido algunas inesperadas, lo que mantiene a un actor vivo en escena y en los ensayos, es el compromiso con su trabajo y con lo que quiere contar. Más allá de esos dos impostores que son el éxito y el fracaso, lo que hace que un actor crezca y sea inexpugnable, es cómo afronta cada día su trabajo. Somos animales gregarios, sólo sabemos vivir dentro de la manada. Pues hemos de apoyarnos en la tropa para avanzar y que nuestro mensaje llegue lo más lejos posible», asevera Cabrera.

«La compañía está muy cerca de los planteamientos estéticos y político-sociales de las obras de Brecht»

«La versión de La República se llama solamente 'Madre' porque, también como leitmotiv de nuestra puesta en escena, queremos poner de manifiesto que cuando se desencadena la una guerra, la mujer siempre pierde, incluso estando en el bando ganador», puntualiza el director.

De alguna manera Nacho Cabrera le debe al creador del teatro épico cierta dosis a la hora de entender el teatro. «Me formé siempre con autores como Brecht de fondo. Me atrae mucho vaciar los personajes del exceso de emoción y fomentar un espectador con una actitud de observancia constante. Me interesa más un teatro argumentado, un espectador reflexivo y que las escenas que construimos tengan sentido por sí mismas, incluso aislándolas del todo. En nuestro teatro nos gusta que el público vea una clara dicotomía entre el actor y el personaje, y por ello fomentamos desde los cambios a vista hasta la construcción del personaje a ojos del espectador», dice.

«Históricamente, Brecht es uno de nuestros autores de cabecera. Teatro La República siempre ha estado muy cercana a los planteamientos estéticos y político-sociales que se plantean en toda su obra. Y a pesar de todo ello y hasta hace bien poco, nunca quisimos afrontar sus textos. Había algo dentro de nosotros que nos decía que aún o era el momento. La decisión llegó con 'Galileo' y nuestra particular versión que dimos en llamar 'Las cicatrices del cielo'. Y ahora llega 'Madre' que siempre estuvo rondando en nuestras cabezas», concluye Nacho Cabrera.