«Yo solo me ciño a las emociones»

12/06/2019

La cantante gerundense Sílvia Pérez Cruz (Palafrugell, 1983) es un espíritu creativo libre. Se atreve con todo, o casi todo, tanto si se trata de diferentes estilos musicales como de varias disciplinas. Este fin de semana recala en el archipiélago con uno de sus últimos espectáculos, que protagoniza junto al pianista balear Marco Mezquida.

«Yo solo tengo miedo a las personas y a algunos comportamientos del ser humano. La música es una maravilla. Lo difícil es transportarla al día a día. No atiendo a las etiquetas. No las entiendo. Para mí, lo importante es si me gusta o no, si transmite o no lo hace. Solo me ciño a las emociones», apunta la cantante y ocasionalmente actriz, que el sábado se presenta ante el público del lanzaroteño teatro El Salinero, a partir de las 20.30 horas, y al día siguiente repite en el Auditorio Auditorio Alfredo Kraus, a las 20.00 horas.

Sobre el espectáculo junto al pianista Marco Mezquida, Sílvia Pérez Cruz reconoce que es el fruto de un deseo lejano. «La música siempre es la base de todo. Compones y creas unas veces con unas personas y otras veces con otras. Marco es un gran pianista. Nos conocemos desde hace muchos años, pero no habíamos tocado juntos hasta ahora. Vi que tenía un hueco y le dije si lo quería compartir conmigo. Son canciones nuevas, versiones y originales. Se trata de un espectáculo muy cuidado, con mucha improvisación. Nos gusta jugar y sentir el vértigo de la improvisación», adelanta por teléfono.

Sobre los dos escenarios isleños, Mezquida y Pérez Cruz desgranarán el mismo repertorio, pero los conciertos no serán iguales. «Las canciones y la forma son las mismas. Pero entra en juego la belleza de la improvisación, lo que hace que cada noche nunca sea igual que la anterior. Es muy bonito y así se consigue que cada concierto sea único. Cuando eres inamovible, te haces aburrido. Hay que saber escuchar, principalmente, para después dialogar», explica.

Considera que el formato de este concierto permite una mayor libertad a los protagonistas de la velada. «Al ser un dúo, nos permite hacer muchas más cosas. Cuantas más personas sean las que tocan, más difícil supone hacer algo nuevo, no previsto. En un dúo puedes hacer un silencio imprevisto, que es algo que me parece maravilloso. Miras al otro y... sale», subraya entre risas.

Mezquida y ella cuentan con un agenda internacional muy apretada, por lo que el proyecto se gestó con rapidez.

«No nos dimos mucho tiempo. Los dos viajamos mucho. Nos vimos un día para crear el repertorio y conocernos más de cerca. A partir de ahí comenzamos a jugar con las canciones que seleccionamos. Quedamos después para ultimar el sonido y las imágenes que envuelven al concierto, para perfeccionarlas. Pero teníamos claro que queríamos mucha libertad y no un formato estricto», desvela.

Ella llegó a este proyecto tras trabajar con la coreógrafa Rocío Molina para el espectáculo Grito Pelao, por el que han sido galardonadas con dos premios Max.

«Acabé muy agotada con el proyecto de danza. Es muy típico de esa disciplina. Vas de un polo a otro, de lo cerrado a lo abierto. Necesitaba la sensación de sentir la libertad de la música. Necesitaba crear con libertad. He trabajado en teatro y en cine y conozco los ritmos de las distintas disciplinas. Rocío [Molina] tiene su manera de distribuir el tiempo. Yo tengo una hija y viajo más de lo que me gustaría. Al principio hubo más improvisación, pero después entramos en una etapa más dura, con más horas y mucho repetir. Eso no es lo mío», confiesa de nuevo entre risas.

Habla con CANARIAS7 cuando está a punto de viajar a Francia, donde se presenta una película de animación en la que ella ha compuesto la música y su rostro «sale dibujado por ahí dentro», reconoce.

«No me planteo las cosas. Lo que me gusta es la música y me llegan proyectos tan interesantes que no les puedo decir que no. Voy creando y parando, porque hay que saber descansar. Somos como la tierra, que no siempre está fértil. Me gusta ver trabajar para aprender de los buenos camareros y profesores, que hacen las cosas con amor y cuidando todos los detalles», confiesa.

Esta apertura de mente nace, reconoce la ganadora de sendos premios Goya por sus canciones para las películas Cerca de tu casa –que también protagonizó– y Blancanieves, de la escuela de arte que tenía su madre cuando ella era una niña. «Me enseñó a mirar, a ver la belleza en una fotografía, en una pintura y en una película», rememora.

Además de la gira de conciertos con Mezquida, en la actualidad ultima Proyecto drama, donde incluye composiciones originales suyas creadas para otras disciplinas, y se prepara para una gira de cinco conciertos con Toquinho y Javier Colina.