‘Tanganillozz’ inaugura la nueva era

29/05/2020

Con la puesta de largo de Tanganillozz, una nueva pieza musical con aires jazzísticos compuesta por el grancanario Yul Ballesteros a partir del tanganillo clásico de la música popular tinerfeña y palmera, los recintos escénicos de titularidad pública de España estrenan la denominada nueva normalidad generada por la lucha contra la pandemia de la Covid-19.

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Esta canción abre el concierto Islazz, que esta noche, a partir de las 20.30 horas, se desarrolla en el teatro Guiniguada de la capital grancanaria, ante solo 30 espectadores y marcado por el desarrollo de un novedoso y férreo protocolo de higiene y prevención, que cuenta con el visto bueno de Salud Pública y que se trasladará, apuntan desde el Gobierno de Canarias, a los recintos escénicos y musicales de las islas que estén interesados.

Será un concierto «raro» pero esperanzador, reconoce el guitarrista y compositor Yul Ballesteros, responsable del proyecto Islazz, que pasa por un tamiz personal y jazzístico lo que cada una de las islas del archipiélago le inspiran a partir de su música tradicional.

«Lo más raro será el público, porque aunque en el jazz no estamos acostumbrados a un público masivo, en este concierto solo serán 30 espectadores. Nos hemos hecho a la idea de que cada instrumentista toca para diez personas», avanza Ballesteros, que tocará la guitarra eléctrica y española además de la sánsula, sobre una velada en la que estará acompañado por: Sebastián Gil (trompeta y fliscorno), Alberto Díaz (trombón), José Ángel Vera (saxo tenor y flauta), Gladys Pérez (flauta), Alma Ballesteros (flauta y alegría), Carlos Oramas (tiorba y guitarra barroca), Yone Rodríguez (timple), José Alberto Medina (piano y melódica), Tana Santana (contrabajo), José Carlos Cubas (percusión) y Suso Vega (batería).

El protocolo que estrena este concierto, para el que las entradas se agotaron hace días, extrema las medidas para salvaguardar la integridad de los artistas, los trabajadores del teatro y los espectadores.

Por eso, los músicos estarán con mascarilla desde que entren al Guiniguada hasta el momento en el que comience el concierto. La disposición de los mismos sobre el escenario se ha adaptado a las circunstancias, reconoce Yul Ballesteros. Delante de los instrumentos de viento se colocarán unas mamparas de metacrilato para evitar la transmisión de partículas mientras tocan y entre el escenario y los espectadores de la primera fila habrá una distancia mínima de entre cuatro y seis metros.

Daniel Tapia, director del Guiniguada, resume en tres aspectos fundamentales las medidas implantadas. «Habrá una distancia de dos metros entre los espectadores. Tanto en el acceso y en salida del teatro, como entre las butacas. Llevarán mascarillas en todo momento y se instalan dispensadores de gel hidroalcohólico para la limpieza de manos. Accederán por una puerta y una zona del hall y saldrán por otra diferente», subraya.

Las entradas adquiridas no especifican un asiento concreto, sino una zona del patio de butacas. Una vez dentro del recinto, los responsables del teatro ya determinarán el lugar en el que se sienta cada espectador.

Las butacas que se ocuparán llevarán un forro rojo que ha sido desinfectado previamente y que es fácil de reacondicionar con posterioridad.

«Entre cada espectador habrá dos butacas libres hacia los laterales. Quedará una fila libre delante de cada uno. Solo se podrán sentar juntas dos personas. Así, si acude una familia de cinco miembros, se sentarán dos, dos y uno», subraya.

El protocolo también afecta a los baños. En el destinado a las mujeres solo podrá entrar una persona en cada ocasión, por cuestión de espacio, mientras que al de hombres lo harán dos. «Tras cada uso, se desinfectará», explica el director del recinto.

Antes del concierto, apunta Daniel Tapia, se certificará una desinfección completa del recinto, que se repetirá a la conclusión del mismo.

Para cumplir con los requisitos que implica esta nueva etapa en plena lucha contra la pandemia del coronavirus, el director del Guiniguada reconoce que se ha tenido que contratar más personal, sobre todo las subcontratas que se encargan de la limpieza y de acomodar y guiar a los espectadores por las instalaciones. Así, esta noche, asegura, para este concierto con 30 espectadores trabajarán unas 20 personas, además de los artistas y el equipo técnico que requiere Islazz.

Juan Márquez, viceconsejero de Cultura del Gobierno de Canarias, confía en que este concierto sea «como un quitanieves que allane el camino para los cabildos y los ayuntamientos», para que, poco a poco, retomen sus respectivas programaciones culturales.

«Estamos ya en la fase de la reactivación. No tenemos que ir con miedo, sino con mucha prudencia para reencontrarnos en sociedad. Consideramos que la cultura no solo es un bien esencial, sino también un motor económico que reactiva otros sectores», señala Márquez, que avanza que hoy reabren las salas de arte que gestiona el ejecutivo regional.